Llega a las librerías una antología que mapea la escena poética española del primer cuarto del siglo XXI y la sitúa en diálogo con las generaciones precedentes y con las nuevas formas de difusión cultural. Entre los seleccionados, Elena Medel, Unai Velasco, Berta García Faet, Juan Gallego Benot y otros.
En Zenda reproducimos seis poemas de Un estallido: Antología de la poesía española, 2000-2025 (Cátedra), edición a cargo de Raúl Molina Gil y Álvaro López Fernández.
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EL PRIMERO EN MORIR SIEMPRE ES EL CIERVO
Si un ciervo cae sobre la hierba,
si se precipitara desde sí mismo y
cayera sobre la retama,
es un estruendo de hermosura.
Si cayese
fulminado sobre la hierba,
con el morro mojado aún, sería
es un estruendo de hermosura.
Cuando el ciervo huye, y eso
es algo que todos
más o menos sabemos,
su ligereza pone delicias en su piel, da
perfume a los senderos.
Y en ese peligro,
en la lejanía de la primera fuente, él
ha cumplido ya todos los requisitos
de la hermosura.
Si no le dais oído al cazador,
si despistáis el aviso de las hojas,
podréis escuchar un único estruendo:
la belleza de este animal moribundo.
Obviamente, todo ciervo es terrible.
Pero el ciervo no existe.
No ha caído a mis pies.
Es un bicho.
Una falta ortográfica.
El desconocimiento furtivo de un idioma.
Unai Velasco, de (Des)localizados. Textualidades en el espacio tiempo, Ediciones de la Universidad de Salamanca, 2021, y de Millenials. Nueve poetas, Alba, 2022.
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SI MI MADRE ENTENDIERA CASTELLANO Y LEYERA MIS POEMAS
Si mi madre supiera que su hijo quiere ser madre
cogería el primer vuelo para España.
Encogería las piernas,
se amputaría los brazos,
se partiría la columna,
engulliría una a una sus muelas
y sus sesenta años.
Se haría cada vez más pequeña,
se inventaría un idioma,
balbucearía de nuevo
para ser mi hija.
Ángelo Nestore, de Actos impuros, Hiperión, 2017.
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IV
Ganarse la vida significa:
que la vida está fuera
que no es tuya
que se la tienes que robar a las oficinas
Buscarla dentro del huequito de la grapadora
ahí donde se meten las grapas
o debajo de todos los papeles
de esa máquina que hace trizas los documentos
Confeti laboral,
funeral de los árboles
Ganarse la vida tiene un impuesto muy alto
todo para un viernes de derrumbe
un sábado de descanso
y un domingo invadido por el pánico
a las siete de la tarde
Regala tu espalda al látigo cinco días a la semana
40 horas de esclavitud al servicio de una pirámide alimenticia
donde los ratones están abajo
y sueñan con ser águilas
Donde quien es cazado no sueña
con abolir la caza
sino con cargar el rifle
El progreso se cimenta sobre deseos de venganza
Mayte Gómez Molina, de Los trabajos sin Hércules, Hiperión, 2022.
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Conjurar la casa es esto:
tomo la escoba y barro
cada esquina ganada por los que no viven
pliego sillas
desbrozo la parcela a mano
porque la desbrozadora ya no puede
con esto ni con aquello
nadie llora
ni mienta otros tiempos
hacerlo sería un gesto de debilidad
pues esta primavera no se detiene.
Rodrigo García Marina, de Desear la casa, Editorial Cántico, 2021.
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VUELO DE BRUJAS
Estaba el mundo a oscuras y nosotras
tuvimos que nombrarlo.
Toda forma de vida era una ofrenda.
El deseo era el único motivo
y a él nos aferrábamos como animales torpes,
mujeres de aire o fuego,
queriendo conquistar otras palabras.
¿Recordáis ese tiempo en que el mundo era un llano
virgen y disponible para el gozo?
¿Recordáis el placer y las posibilidades?
Las cosas cotidianas solían ser nombradas
con extraños conjuros,
en lenguas sorprendentes,
con sonidos terribles.
Para hablar de la muerte
nos fue preciso
arrancarnos la ropa.
Para hablar del futuro, pusimos nuestro cuerpo
a su servicio, como la fruta fresca
que se abre en la rama.
Para hablar del amor, debimos inventar
otro lenguaje.
El sacrificio a la palabra era
el sacrificio más hermoso.
De su fuerza venían todas las cosas bellas,
las buenas y las útiles,
las cosas más salvajes,
que bullían en la tierra como fuentes
en medio del desierto.
Pero la oscuridad no duró demasiado.
La luz ocultó pronto la belleza.
Sobrevuelan el mundo palabras terroríficas,
conscientes de que existen
perversiones sin nombre.
Rosa Berbel, de Los planetas fantasma, Tusquets Editores, 2022.
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la narración me obliga a detenerme
cuando el lago te sujeta. mientras nadas
el arco de tus piernas crea el agua.
tú eres la figura en el paisaje.
una curva que se busca
tras de sí. te doblas en ti mismo
y el lago se acompasa. no el contexto.
conviene recordarlo.
la lengua es una grieta. una falta
que arremete a lo profundo.
a lo lejos algo brilla
María de la Cruz, de Cruzamos por el ras de la montaña, Editorial Cántico, 2024.
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Autor: Raúl Molina Gil y Álvaro López Fernández (ed.). Título: Un estallido: Antología de la poesía española, 2000-2025. Editorial: Cátedra. Venta: Todos tus libros.


Todos los poemas parecen escritos por la misma persona, que tiene poco de poeta.
Las nuevas generaciones de “poetas” tienen algo en común que parece muy visible en esta selección: apenas han leído a los grandes poetas. Y consecuentemente no saben lo que es la poesía, que confunden con la prosa cortada.
Es bueno que se antologice la poesía de este primer cuarto de siglo, pero incluso el verbo antologar se ha modernizado en estos tiempos en que los poetas medio viejos nunca volveremos a ser jóvenes y nuevos.