Inicio > Poesía > 7 poemas de Raúl Quinto
7 poemas de Raúl Quinto

Foto: Raúl Merino.

Raúl Quinto es un poeta nacido en Cartagena en 1978. Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de Granada, actualmente reside en Almería, donde ejerce como profesor. Es uno de los coordinadores de la Facultad de Poesía José Ángel Valente y ha colaborado como crítico en publicaciones como Quimera. Ha publicado los libros de poemas Grietas (Dauro, 2002; reeditado con Poemas del Cabo de Gata, La Garúa, 2007), La piel del vigilante (DVD, 2005), La flor de la tortura (Renacimiento, 2008), Ruido blanco (La Bella Varsovia, 2012), La lengua rota (La Bella Varsovia, 2019) y el cuaderno Sola (La Bella Varsovia, 2020). También ha publicado los libros de prosa híbrida Idioteca (El Gaviero, 2010), Yosotros (Caballo de Troya, 2015) e Hijo (La Bella Varsovia, 2017).

***

Warhol

Miro un espejo y sólo veo
el esqueleto de un relámpago
varado en el desierto. Alguien duerme.
Alguien nos sueña. Comprobaron
la eficacia del método
en animales superiores:
un elefante cae a plomo
ante los ojos de la prensa.
Corriente alterna. Color plano.
Digo relámpago y es bello.
Digo descarga de dos kilovatios,
y el olor de los cuerpos
derretidos por dentro

y nada ocurre. Un jirón
en la carpa del circo:
sólo la trapecista ve la luna
deshaciéndose
como un grano de sal, también sus huesos
en el centro del aire desgarrado.
Alguien la sueña y en ese instante
despierta con un grito. Amarillo
plano, violeta riguroso,
copia tras copia. Una máquina
de huesos. Un retrato al natural
del vacío. Aquí.

***

Gas

Descripción del sujeto: una máscara,
un número de serie, dos grilletes.
El brazo izquierdo tatuado
con un dragón. Un nombre de mujer
en letras góticas adorna el otro.

Mueve sus alas negras
salpicando de tinta
los uniformes. Y comienza.

Debajo del asiento
una caja de estaño
llena de ácido sulfúrico,
pastillas de cianuro de potasio.

Observa el movimiento
de las agujas del reloj.

Apenas perceptible, como el gas.

Descripción del objeto: un octógono
de acero con ventanas de cristal
en varios de sus lados. Mirar dentro.

Más adentro. Vagones atestados
de carne temblorosa. Lo invisible

diciendo su acertijo.

***

Barroco

Difumina la línea entre su cuerpo
y el resto de las cosas. Escaleras
rotas. Un corazón entre las manos
como respuesta. No preguntes.

No alteres el desorden.

Recuerda que el final nos llega a todos,
y que esta música pretende
no acabar nunca.

***

Javier Verdejo

Una pared. Incomunica

la carne con la ropa,
la piel con su interior.
Solo sucede la pared.
Solo pupilas. Solo dedos.

Como agujeros
por los que brota
la luz salina
de las linternas.

La pared nos rodea
y nos encierra afuera.

Hablamos un idioma
de palabras quebradas.
Un mundo a medio hacer.

***

Alguien baila en el fondo
de la piscina
de la urbanización abandonada,

abraza a un maniquí
y le dice al oído: esta música
no existe, como tú la luz tampoco
tiene ojos ni boca,
pero mantiene en pie
todo aquello que vemos.

***

Una fotografía del paisaje
tras la ventana ocupa
milimétricamente la ventana.
Y eso es cuanto sabemos

de lo que somos.

***

de dónde viene lo que no puede venir

desde qué cuándo

qué es este aquí que sucede
este ahora por qué

esta corola de flor de vértigo
ardiendo al otro lado
de dónde viene si no puede venir

2.8/5 (20 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)