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5 poemas de Asesinatos rituales, de Bohumil Hrabal

5 poemas de Asesinatos rituales, de Bohumil Hrabal

Quienes admiren la obra narrativa de Bohumil Hrabal, no podrán más que rendirse ante la fuerza verbal de su lírica. Como puede comprobarse en la selección de poemas que su traductora de cabecera, Monica Zgustova, ha realizado para la ocasión, sus piezas están cargadas de humor, picaresca, descaro, amargura y vitalidad. Sin olvidar, por supuesto, la mirada unas veces feroz y otras luminosa sobre la ciudad de Praga.

En Zenda reproducimos cinco poemas de Asesinatos rituales, de Bohumil Hrabal (Galaxia Gutenberg).

*** 

La bella Poldi

ANTES DEL CANTO

¡Entrañas de un toro gigante!
¡Movimientos de animales extinguidos hace tiempo! Como heces,
docenas de ciudadanos reducidos a nada…

¡Entrañas de un pájaro!
¡Oh, gritos de amor, la vida viva!
Como para divertirse
una docena de ciudadanos baila detrás de la valla…

Con desinterés los mira el pelele desde la torre,
con desinterés el hombrecillo va matándose en la fundición,
como si mil agujas brillantes

mantuvieran el apetito de la víctima y de pronto lo apuñalan donde sea.
¡Piedad, Muerte! Me pongo de rodillas.

***

20.30 h

Un candado en la boca y un buen kitsch en la cara,
la sombra suele decorar paredes de pequeñas ciudades; mi máquina de escribir, mi duende y yo aquí nos recobramos
y consigo mismo habla mi deseo,

sobre quién soy y si no soy un invitado que rompió su imagen y se tragó la llave.
Un invitado que ha visto la risa y huye y se aleja, y tras él se hunde la ciudad y el puente se rompe.

Solo por el monstruoso sueño acudo aquí,
por una cuestión en la que ya no hay mundo ni yo, donde solo una máquina dibuja en el pavimento

y la columna de la peste dibuja un carrusel… No te sorprendas, amor, si me voy. Sé por qué
la llave del manicomio cuelga de la repisa de Kladno.

***

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Seamos, pues, valientes y llenos de sueños
cuando la muerte y la frialdad llegan de todas partes, como el propio cerebro que, hecho pedazos,
hacia todos lados derrocha tantas contradicciones

que no hay donde agarrarse, y ya no quedan estrellas, no hay amor ni luna roja en el crepúsculo.
Ni palabras de amor ni el crujir de la arena en los caminos.
Solo comer, dormir, fornicar, trabajar. Y bostezar:

qué hacer hasta la hora de acostarse,
solo un vistazo fugaz en el espejo, como un asesino que mira el cadáver entre las sábanas.

Y el poeta al que se le asignó la tarea de vigilar la vida y observar enamorado, sonríe idiota en la puerta amorrado a la botella. ¿Es medianoche o mediodía?

***

[QUISE SALTARME EL DESARROLLO…]

Quise saltarme el desarrollo y no salté ni un arroyuelo. Mañana miles de buenos patriotas se levantarán de entre los muertos con las caras pálidas, rojas de sangre, y la flor de maíz color del cielo, que ha caído en los ojos de espaldas. Vaya cinta de tres colores les has confeccionado, Señor, y vaya pasaporte al otro mundo que has emitido para ellos. ¿Y tú qué haces en este tiempo? Tú, si al menos sacaras tu propia sangre y la enviaras en una jarra de gran tamaño a todos los heridos, tú, si al menos te arremangaras y empujaras hacia atrás los tanques, tú, si suavemente, como un ángel, levantaras a un niño por la camisa o al menos taponaras los cañones de todos esos matones… Pero tú no pusiste ni un bloque de granito en las barricadas y ahora lo lamentas. Eso no es mucho para una paloma que quería convertirse en gavilán sin ensuciarse.

***

Metamorfosis

¿Por qué estoy aquí?
¿No sería mejor que no estuviera aquí?
¿Por qué solo y únicamente el sueño es bello?

¿Y qué es lo que me ata aquí a esta triste tierra?
A qué precio de los precios.
¿Por qué no prefiero ser ese sueño?

¿Por qué únicamente estoy cuando ya no soy yo?
¿Por qué solo sueño cuando ya no es un sueño?

¿Por qué ese acuerdo con la cuerda? Estoy colgado por el precio de los precios.
¿Y por qué solo y únicamente el acuerdo con la cuerda
es lo que soy?

—————————————

Autor: Bohumil Hrabal. Título: Asesinatos rituales. Poemas. Traducción: Monika Zgustova. Editorial: Galaxia Gutenberg. Venta: Todos tus libros.

BIO

Bohumil Hrabal (Brno, 1914-Praga, 1997) está considerado como uno de los mejores escritores europeos de la segunda mitad del siglo XX. Su padre adoptivo era gerente de una fábrica de cerveza en Nymburk, lugar donde Hrabal pasó su infancia y que impregnó toda su obra. Tras estudiar derecho, desempeñó diversos oficios: ferroviario durante la guerra, experiencia que reflejó en su novela Trenes rigurosamente vigilados, agente de seguros, viajante de comercio y empacador en una prensa de reciclar papel, sobre lo que escribió en Una soledad demasiado ruidosa. Inició su obra con un conjunto de poemas, publicado en 1948 y prohibido unos meses más tarde cuando el comunismo llegó al poder en Checoslovaquia. No pudo publicar su primer libro, Una perla en el fondo, hasta 1963, año en que decidió dedicarse únicamente a escribir. Junto a las ya mencionadas, destacan sus novelas Yo serví al rey de InglaterraBodas en casa y La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo, escritas casi todas ellas en la década de los 70, cuando su obra fue de nuevo prohibida. Murió al caer desde su habitación en el quinto piso del hospital Bulovka en Praga. En sus obras reflexionó a menudo sobre la idea del suicidio. Como era su voluntad, fue enterrado en una caja de roble con la inscripción Pivovar Polná (Fábrica de Cerveza de Polná), lugar donde se conocieron sus padres.

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