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El actor del siglo XVII Cosme Pérez, apodado “Juan Rana”

El actor del siglo XVII Cosme Pérez, apodado “Juan Rana”

A juzgar por la cantidad de obras de teatro ―dramas, comedias y entremeses― escritos por Lope de Vega, Cervantes, Calderón y demás autores de nuestro Siglo de Oro, sabemos poco de los actores que los representaron.

Me llamó mucho la atención, en su momento, un retrato sobre lienzo, de autor desconocido, perteneciente a la colección de la Real Academia Española, que fue restaurado para prolongarle su vida, ya que se encontraba, según las restauradoras Marta Méndez Rebollo y María Álvarez-Garcillán (del Departamento de Restauración del Museo del Prado), en un estado algo calamitoso y con las auténticas pinceladas ocultas por diversas intervenciones incompetentes. La pintura volvió a estar como recién hecha gracias a ellas; y los amantes del arte y del teatro, felices por la recuperación.

La pintura representa a uno de aquellos actores cómicos del siglo XVII que dieron vida a las comedias de Lope, entremeses de Cervantes, pasos de Lope de Rueda, etc., según nuestra suposición a partir de la fama que envolvió la vida de nuestro personaje.

"¿Cómo era Cosme Pérez - Juan Rana físicamente? ¿Apuesto? ¿Elegante en el vestir? ¿Varonil en el trato? Nada de eso"

Éste no es otro que un actor que en nuestros días tendría dificultades para trabajar en una obra de teatro, a juzgar por su abollada presencia física. Pero en el siglo XVII muchas obras de teatro tenían un papel para él.

Él era Cosme Pérez, un vallisoletano, nacido en la villa de Tudela de Duero en el mes de abril de 1593 y muerto en 1672 en su casa de Madrid de la calle Cantarranas, que hoy lleva el nombre de Lope de Vega. Precisamente ―y vamos tirando de los conceptos que nos salen al paso como si fueran cerezas en un cesto― recibió el sobrenombre de “Juan Rana” por haber bordado un personaje de tal nombre en una comedia, lo que le sirvió para encadenar un contrato tras otro, que es el sueño de todos los actores de todos los tiempos. Por cierto, “Juan Rana” triunfaba en las comedias representadas en palacio tanto como las que tomaban vida en los corrales de comedias y en las plazas públicas.

¿Cómo era Cosme Pérez – Juan Rana físicamente? ¿Apuesto? ¿Elegante en el vestir? ¿Varonil en el trato? Nada de eso. Nada le adornaba como hombre. Era una lástima andante, a juzgar por su retrato. A “Juan Rana” lo describen las restauradoras del cuadro del siguiente modo, al dictado de la figura retratada en el lienzo: “Un hombre de baja estatura, cuerpo redondo y contrahecho, con piernas y brazos cortos, joroba y abultado vientre, que luce un sombrero con plumas. Situado en medio de un paisaje sin mucho detalle, sujeta una rana con la mano izquierda y con la derecha un mosquete o arcabuz (al hombro). En la mitad inferior del lienzo, un estrecho riachuelo atraviesa el cuadro de lado a lado, mientras que, en primer plano, unos pequeños arbustos, en una gama cromática oscura, intentan crear cierto efecto de profundidad a la escena, alejando la orilla, por donde camina el personaje”.

"El retrato del actor, famoso por sus actuaciones como gracioso en el género de los entremeses, se incorporó a la colección de pinturas de la Real Academia Española en 1871"

O sea, el personaje real, el actor nacido en Tudela de Duero (Valladolid), no era precisamente un tipo semejante al llorado Arturo Fernández, que empezó haciendo teatro por su varonil patronaje y terminó siendo un ejemplo de elegancia y bien decir.

El retrato del actor, famoso por sus actuaciones como gracioso en el género de los entremeses, se incorporó a la colección de pinturas de la Real Academia Española en 1871, como donación de Adolfo de Castro. En la parte baja del espacio pictórico, su desconocido autor escribió las dos palabras del apodo que le hizo famoso.

En una publicación de la Asociación Histórico-Arqueológica de Tudela de Duero se nos dan nuevos datos de Cosme Pérez: “Nacido en el seno de una humilde familia de Tudela de Duero, abandonó la villa natal para hacer fortuna en Madrid, donde representó sus primeros papeles teatrales en las compañías dirigidas por Juan Bautista Valenciano y Antonio de Prado. El asociarse con el dramaturgo Luis Quiñones de Benavente le hizo alcanzar la fama: se transformaba así en el jorobado «Juan Rana», personaje bufonesco e ingenioso, hábil en la chanza, el humor grueso y la picardía. Su evidente homosexualidad le costaría un juicio por sodomía ante la Inquisición, del cual salió absuelto gracias a ciertas amistades influyentes (…). Era muy seguido por el público y hasta por la realeza. Felipe IV y su sucesor Carlos II admiraban las festivas apariciones que llevaba a cabo sobre el escenario. Falleció en su casa madrileña de la calle Cantarranas, a los 79 años”.

Cosme Pérez, si fue lector de la Biblia, debió de echarse una sonora carcajada al leer en el Génesis que Dios estaba muy ocupado creando el universo ―que fue una cosa muy entretenida― cuando dijo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”.

"Importante es saber que Calderón de la Barca fue el autor de su homenaje final en los Jardines del Buen Retiro, al escribir un entremés titulado El triunfo de Juan Rana"

El primer contacto con el teatro debió de tenerlo en Tudela de Duero, donde siempre ha habido una buena afición y actividad teatral. Se fue a Madrid para sobrevivir. La primera vinculación con la escena debió de tenerla en 1617, contando 24 años, al formar parte de la compañía teatral de Juan Bautista Valenciano, desde la que pasa a la de Antonio de Prado. Su impulsor fue nada menos que Lope de Vega, quien vio en él no solo a un actor sino a un personaje de futuras comedias. El autor Juan Pérez de Montalbán, seguidor de Lope, incluyó en algunas de sus comedias a un personaje trágico, sentimental y bondadoso para agradar a los espectadores, papel este a la medida de Cosme Pérez. Su primer protagonista lo hizo en El casamentero, de Calderón. Por cierto, nuestro personaje se casa en 1630 con la actriz María de Acosta, con la que tiene dos hijos (uno de ellos murió de niño). Su etapa triunfal comenzó al conocer al autor de entremeses Luis Quiñones de Benavente, en los años 30. Los cronistas de la corte cuentan que parte del éxito del personaje “Juan Rana” era la capacidad de improvisación que demostraba su creador, el tudelano Cosme Pérez.

Sus años más difíciles fueron los de 1630 y 1635, fatales para su vida familiar, pues muere su esposa en 1632, dos años después su hijo y la Inquisición le juzga por prácticas homosexuales, aunque no es condenado.

Importante es saber que Calderón de la Barca fue el autor de su homenaje final en los Jardines del Buen Retiro, al escribir un entremés titulado El triunfo de Juan Rana con motivo de las fiestas por el cumpleaños de la reina. En 1650 monta compañía con la actriz Bernarda Ramírez, en la que él hacía el papel de marido cornicantano y ella el de la esposa con abstinencia de castidad.

Fue el primer actor en merecer de la reina Margarita de Austria una pensión vitalicia en reconocimiento a sus méritos. Estrenó algunas obras de Calderón y de Agustín Moreto.

Hemos sabido que dejó pagadas 3.400 misas para la salvación de su alma. Mandó ser enterrado, sin ataúd, junto al de su hija Francisca María.

Atención lectores, que “Juan Rana” nos permite terminar este artículo en alto: Fue enterrado en un lugar, hoy indeterminado, del convento de las Trinitarias, donde reposaban ya los restos de Miguel de Cervantes.

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