Bifo Berardi propone en Futurabilidad «un amor de lo envejecido, la sensual lentitud de aquellos que no esperan ningún bien de la vida, salvo la sabiduría. Esta es la sabiduría de aquellos que ya han visto demasiado, no olvidan nada, pero todavía miran el mundo con inocente curiosidad». Una revalorización de lo envejecido que nos aleje de ese culto por lo joven y enérgico y de las lógicas de competitividad, enfrentadas a otros modelos posibles donde la solidaridad sería el medio de relación entre individuos. En Quién cuidará de ti, de Silvia Laforet, publicado por la editorial Tres Hermanas, nos encontramos con una relación marcada por la presencia de la vejez y de la muerte, de una narradora y protagonista que acude a cuidar de su amiga en la última fase de su enfermedad. Esta amiga actúa como narratario en la novela, confiriendo una función apelativa mucho mayor, y que a veces excede a esta amiga/narrataria para alcanzar a un público más amplio: «Qué madre no se ha arrepentido de serlo. Sí, no digas que no, recuerda el momento, un segundo, una vez, aquel día, aquella noche de locos, un pinchazo de duda, de rendición. A ti también te ha pasado. Y a ti. Y a ti también».
¿De dónde surge el sentimiento de la culpa?, un sentimiento que, tal y como expresa Agamben, escapa de lo jurídico y se sitúa en «un umbral funesto, porque nos lleva a una región donde nuestras acciones y nuestros gestos pierden la inocencia y se someten a una potencia extraña: la “pena”, que significa tanto el precio a pagar como un sufrimiento al que no sabemos darle una razón». Quizá comprender de dónde surge sea menos interesante que analizar en qué individuos lo hace con mayor intensidad y frecuencia, porque la culpa está desequilibrada, no solamente a nivel jurídico, sino a nivel emocional, y afecta de manera desigual a identidades según su género o su clase. Una violencia simbólica, en términos de Bourdieu —esa violencia invisible de dominación social—, que hace de la culpa una experiencia más presente en ciertos colectivos. Conforme avanza la novela vamos desentrañando qué ocurrió verdaderamente entre ambas amigas y comprendemos que ciertas herencias han hecho mucho más difícil su reconciliación.
Lauren Berlant dice en El optimismo cruel que las fantasías que construimos son una constatación de la ideología dominante y nos obligamos a nosotros mismos y a los de nuestro alrededor al entusiasmo por conseguirlas. Esto se observa en la amistad entre protagonista-narradora y amiga-narratario, donde la desigualdad hace que la fantasía de la amiga —su construcción de un futuro prometedor— se imponga en ciertos momentos sobre las de la protagonista. La narratario también infringe este optimismo cruel sobre la protagonista, generando una deuda de afectos mediante su privilegio de clase: «Algunas personas saben crear deuda, son expertas en hacerte sentir insolvente, mendicante incluso. Nunca estarás a la altura de los favores que te hacen, de sus regalos, y en esa diferencia reside su poder. Tú eras así, seguramente sin pretenderlo, no lo sé».
También la maternidad se afronta desde la óptica de la culpa. Porque la maternidad —construida en torno a esa fantasía patriarcal de la realización femenina— está estructurada para generar un profundo sentimiento de culpa en las madres. El feminismo está deconstruyendo está concepción a partir de figuras como la de Medea, tal y como hacen Chantal Maillard o Adriana Cavarero. En Quién cuidará de ti se efectúa también una reflexión sobre lo que se espera de las madres desde una óptica feminista, y también entendiendo la maternidad como una experiencia de clase.
En Quién cuidará de ti se abordan estos temas desde un ejercicio autodiegético y un lenguaje que tiende a la metaforización poética para crear una visión personal e introducirnos en una ficción que logra emocionarnos. Es esta vulnerabilidad de las narraciones en primera persona —con reminiscencias a Ernaux y Carmen Laforet— por la que novelas como esta alcanzan un potencial político y humano, para así exponer alternativas a las fantasías hegemónicas que no hacen más que generar deuda, culpa y vergüenza. De este modo, Quién cuidará de ti propone la solidaridad en un momento vital de dos amigas que abandona la centralidad de los cuerpos jóvenes —mediante la vejez y la enfermedad— de los relatos contemporáneos, para ofrecernos alternativas, como son, por ejemplo, el detenimiento, la recapitulación, el cuidado y la reflexión.
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Autora: Silvia Laforet. Título: Quién cuidará de ti. Editorial: Tres Hermanas. Venta: Todos tus libros.


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