Este thriller explora la obsesión, la supervivencia y la delgada línea entre la justicia y la venganza. La inspectora Paloma del Moral tendrá que investigar la aparición de un cadáver congelado que han encontrado en un columpio de un parque de Vallecas.
En este making of Marcos Nieto Pallarés explica cómo escribió El triángulo de hielo (HarperCollins).
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Esa sensación de que alguien nos observa y manipula. Mensajes crípticos. Simbología macabra. Pistas calculadas. Elección de la víctima. Escenas contaminadas. El juego psicológico entre asesino e investigador. Y entre las pistas falsas, entre la escenificación, los indicios que no pueden recogerse. ¿Cómo se recolecta el miedo, la ira, el amor, el odio…? Esas cosas hay que saber buscarlas. Toda escena cuenta una historia, y Paloma del Moral ha aprendido a destaparla.
La búsqueda de la humanización del mal, de un antagonista con motivaciones comprensibles —aunque destructivas— relacionadas con el frío, me condujeron al Triángulo de Hielo, la zona poblada más gélida de España: la piedra angular de la novela. Un escenario vivo, un arma que mata con temperaturas que alcanzan los -30 ºC, cuyos vértices son Teruel, Calamocha y Molina de Aragón. El entorno puede, por sí solo, imponer límites y generar conflictos que impulsen la trama. Un viento helador que quema una piel desnuda. Un camino barnizado de nieve y hielo que congela bajo unos pies descalzos… Buscaba que el lector se sintiera en ese tipo de situaciones extremas. En noches despejadas, con inversión térmica, viento en calma y suelo cubierto de nieve, se cumplen las condiciones para que el mercurio se desplome y el Triángulo de Hielo se convierta en una trampa mortal.
Desde un principio tuve claro lo que quería que experimentara el lector: miedo y fascinación. La oscuridad atrae, pero es más sugerente cuando llega acompañada de una pizca de luz, de una pizca de humanidad. El Hombre de Escarcha fascina y al mismo tiempo hiela la sangre. Jo Nesbø dijo que «Los villanos más memorables son los que obligan al detective a mirarse a sí mismo y cuestionar sus límites». El Hombre de Escarcha pone a nuestros protagonistas al límite y los obliga a luchar contra sus propios demonios mientras oyen una cuenta atrás en sus cabezas. Tic-tac. Tic-tac… Paloma y Toño tendrán que aprender a caminar de la mano de la oscuridad si quieren ver la luz al final del túnel. Y el lector los acompañará en dicho viaje sombrío.
El Triángulo de Hielo es la última estación en la que he parado durante mi viaje de aprendizaje. Cada día representa una nueva oportunidad para superarme. No dejaré de perseguir el reto más desafiante, el más difícil todavía. El mayor error es pensar que ya hemos aprendido lo suficiente.
Un día me senté ante un ordenador con una idea clara: crear una historia que emocionara y estremeciera, en la que un asesino usara el frío como firma. Perfilé los rasgos de unos protagonistas que luchan por salir adelante y los coloqué ante decisiones complejas. Definí al asesino: frío, calculador, imprevisible… Asimismo, sus motivaciones. Perfilé la investigación: las pistas, los giros, el clímax… Escogí un entorno especial, un escenario que fuera un personaje en sí mismo. Y empecé a escribir guiado por la inspiración.
El Hombre de Escarcha tiene un objetivo.
Espero haber logrado el mío.
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Autor: Marcos Nieto Pallarés. Título: El triángulo de hielo. Editorial: HarperCollins. Venta: Todos tus libros.


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