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25 de febrero: Carta de Pepe Mañas

25 de febrero: Carta de Pepe Mañas

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España. En los dos primeros meses cuenta con la colaboración de Íñigo Palencia.

Carta de Pepe Mañas (de mi archivo familiar)

Madrid, martes 25 de febrero

Mi querida Merche:

¡Qué alegría me produce tu última carta, y cuánto anhelo estar contigo! ¡Qué lejano se me antoja el verano! ¡Cuánto me apetece viajar a Ciudad Real, a visitarte!

Por aquí, el triunfo del Frente Popular ha vuelto a producir una algarabía parecida a la que yo recordaba cuando se proclamó la República. Quizá menos amable. Como de costumbre, son los más exaltados quienes se hacen notar. Hoy una muchedumbre arrancaba, entre risas de todos, el tremendo cartelón de la CEDA en la Puerta del Sol. «¡A por los trescientos… pedazos!» Eso voceaba un hombre encaramado que iba arrojando a la acera los restos del cartonaje. Es el espíritu.

Hay incontables manifestaciones y el otro día una delante de Gobernación pasó por Alcalá, frente a un edificio en construcción. Los manifestantes se pararon a invitar a los obreros a unirse. Uno, distraído, en los andamios, perdió pie y cayó, matando a un hombre. Hechos así y tiroteos nocturnos los hay a diario, aunque, por el momento, si Azaña es prudente y aprovecha el efecto balsámico de la amnistía, reconducirá la situación. En todo caso, se está apresurando, acuciado por la calle, a cumplir sus promesas.

En el plano familiar, recibimos mucho estos días a mi tío José, el sacerdote. Ya ha venido a comer dos fines de semana seguidos. Se interesa mucho por mi vida. Supongo que es normal, es mi padrino, pero me extrañan las preguntas sobre mis amistades en el barrio y sobre mis relaciones contigo y con Ciudad Real. Si no fuera porque nos va a casar y por eso entiendo que quiera saber de ti, tendría la impresión de que me está sonsacando.

También recuerda la época en la que padre era sacristán con él, cuando tenía la parroquia en Carabanchel. Dice que le gustaría verme más a menudo por la iglesia.

Cuando vuelvo a casa tras el trabajo, estudio hasta bien entrada la noche y mantengo la ilusión de sacar las oposiciones en la próxima convocatoria y poder casarnos.

Pienso en ti a todas horas,

Pepe

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