Para José Manuel Fajardo, vida y literatura son inseparables, cuerpo y sombra de una experiencia existencial. Y este libro así lo atestigua. Perfecta sombra, más que su primer libro de poesía, es «la huella de mis sueños, esfuerzos, fracasos y deslumbramientos: un electrocardiograma poético del corazón que late en toda mi escritura».
A continuación reproducimos 5 poemas de Perfecta sombra (Hiperión), de José Manuel Fajardo, XLI Premio Jaén de Poesía.
*****
XVIII
Mi sombra está llegando a la perfección, hoy la he visto
recortada contra el muro y me he detenido a tomarle una foto.
Soy yo, no me cabe duda. Parece dibujada con tinta sobre la
superficie rugosa, pero tiene la consistencia del muro que la alberga.
Más consistencia que yo mismo, que me desleo en años
con las venas de los sueños abiertas, cada vez más etéreo en este
cuerpo de sombra tan perfecta. Como si cuanto soy se fuera
transfiriendo a ella desde mis pies, sobre el pavimento, hasta la
silueta de esa cabeza que se ve que es la mía y quién sabe si un
día permanecerá ahí, proyectada cuando ya mi cuerpo se haya
ido, con la arrogante persistencia de lo que quise haber sido.
*
EL CEMENTERIO
Crece un rosal salvaje sobre la tumba
en la que el cuerpo medita su ruina
un rosal alto y retorcido
fiera cruz que guarda arisca
el secreto que le sirve de alimento.
Piedra que crece
sobre el lomo erizado de esta ingrata colina
donde el olvido musita sus palabras de hierba
y la tierra enseña sus uñas pardas
entre las tristes ranuras de las lápidas.
Hay una calma de siesta
en el cementerio.
Hay una verja abierta
y una fosa abierta
y un pájaro diminuto que se posa en un arbusto
y un vuelo fugaz de gaviotas
cuyos gritos secos son la única oración
que entona el cielo.
En vano teje la araña del tiempo
su mortaja de silencio
pues la húmeda voz del cementerio lanza al aire
sus mudas palabras de arena y mármol y gravilla
sus murmullos de césped y caléndulas.
Y en la hondura del valle
se hacen eco los perros
y la lluvia se aquieta
y se aplacan las iras del viento
y el rosal despliega el suspiro de su aroma
como un himno a los muertos.
(Getxo, 1993)
*
OJO DE LUNA
Sigues ahí
insomne
mirando este globo hirviente de pesares
y sueños como nubes.
Eres mirada y luz
ojo y luciérnaga.
Tutelas la noche de los hombres
sus pasiones sus violencias
tan silenciosa y fría como el cuchillo que siega una vida.
Aquí abajo las sombras se mueven
todo es crepitar
el murmullo incesante de un mundo
que nace y muere
que sufre y goza en un caos
al que en vano busco sentido.
¿Cómo se ve desde esa inmensidad
tanto esfuerzo?
¿Qué significan las lágrimas y el semen,
la risa y los gritos?
¿Dejamos a nuestro paso
alguna huella
que no sea tan sólo
la efímera pisada del deseo?
¿Hay un rastro de amores
perceptible como una migración gigante?
¿Se fosilizan los odios
en el ámbar del tiempo?
¿Qué se puede sacar
de tanto mar y tanta sangre?
¿Qué se puede encontrar
en esta soledad de multitudes?
Yo te miro
ojo de luna
y en tu resplandor
no encuentro más que preguntas.
(Roma, marzo 2003)
*
IX
Un breve recuento de placeres: terminar de escribir un libro,
leer otro que me deslumbra, plantar hierba para tu gato, tomar
tu mano en la noche para que me lleve al sueño, el borboteo
de una cafetera en la cocina, su aroma que despierta las ganas
de vivir, saber que mi soledad comparte frontera con la tuya,
hacer planes para trasladarse a otra ciudad, escuchar en el teléfono
la voz que busco. Y la música.
*
UNA VIEJA CIUDAD EUROPEA
El empedrado de las calles tiene algo de magma sólido.
Cada piedra aislada y rotunda,
sola entre todas.
Los espacios entre ellas son minúsculos valles.
El empedrado de estas calles viejas
tiene algo de piel de animal extinto,
rugoso,
y parece cubrir un cuerpo invisible.
Los pies tantean el terreno,
como un astronauta otro mundo,
como un espeleólogo la gruta
que guarda tercamente su secreto.
Y al contemplar los edificios
es preciso pararse,
evitar el paso en falso
la caída que te arrastre
hacia esa otra tierra
oculta bajo el empedrado.
Clavo mis ojos en las piedras solitarias
que dibujan la piel de ese animal extraño
habitante de una tierra invisible,
ese pasado que parece pujar por emerger,
por asomar su milenario hocico
y resoplarnos a la cara las lecciones que nunca aprendimos.
(Plovdiv, 2025)
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Autor: José Manuel Fajardo. Título: Perfecta sombra. Editorial: Hiperión. Venta: Todostuslibros.


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