La nueva novela de Roberto Vaquero, Duro de pelar (Harper Collins), se sitúa en el mismo género y ámbito que la anterior, Nostalgia, y explora los mismos temas, pero desde distintos ámbitos sociales.
No obstante, y aunque es evidente que Juan es presentado como el ejemplo a seguir, es un personaje con matices: no siempre es capaz de comportarse según lo que él considera correcto y, además, se ve forzado a convivir con personas que no comparten sus mismos ideales. Lo interesante de la cuestión es que con algunos de estos personajes entabla una relación sana y de sincera amistad, mediante lo cual se matizan los diversos grises que hay entre la rígida moral de Juan y la absoluta nada de los personajes más degenerados.
Además del realismo costumbrista con que Vaquero teje toda la historia de Juan, personaje que evolucionará superando sus flaquezas, la novela introduce elementos de thriller bien dosificados, añadiendo un punto de suspense y variedad a una narración que engancha desde los primeros párrafos.
La narrativa tiene un estilo y tono muy similares a Nostalgia: una prosa elegante y clara por igual, sin rimbombantes construcciones gramaticales pero de gran calidad estilística, que sabe mantener al lector enganchado con cada diálogo, con cada descripción y con cada escena de acción. A lo largo de sus casi trescientas páginas, visitaremos un Madrid vivo, con sus gentes y sus locales, sus calles y avenidas; aunque, eso sí, primará el Madrid nocturno de la zona de Tribunal y conoceremos lo más turbio de la capital de España. Sin descripciones cargantes, el autor consigue transmitir el pulso madrileño incluso a aquellos que apenas conozcan la vida de Villa y Corte.
Duro de pelar trata, como ya hemos apuntado, varios temas actuales: la degeneración social, tanto a través del abuso de alcohol y drogas (sobre todo por parte de la juventud) como también de la proliferación de ideologías posmodernas, la hipersensibilización sobre lo que se consideran colectivos vulnerables, la delincuencia, la inmigración ilegal, el abuso sexual y la pérdida de valores. Todo ello se entrelaza con el principal tropos de la novela: el choque entre los valores pasados y los nuevos valores, pero desde una óptica claramente favorable a los antiguos, formulando un auténtico panegírico a la lealtad y el compromiso social.
Duro de pelar es una novela que gustará mucho a unos y que será vilipendiada por otros. Aunque el autor ofrece distintos puntos de vista acerca de los conflictos que encarnan algunos de los problemas actuales y muestra una escala de grises acerca de muchos temas, la obra se posiciona claramente y tiene una intención didáctica muy clara: mostrar los elementos sociales que desintegran la sociedad, al tiempo que reivindica los que pueden reconstruir el estropicio que lleva a la res publica al abismo a través de la destrucción del individuo y su aislamiento de los demás. Es curioso que, aunque la mayoría de los personajes aparecen en grupo, en toda la novela hay una fuerte sensación de soledad, rota solo por los fuertes lazos que unen a Juan con sus amigos.
Por último, a muchos lectores les divertirán las múltiples referencias a personalidades públicas y a partidos políticos reales, así como anécdotas conocidas por quienes siguen al autor desde hace tiempo.
En conclusión, Duro de pelar es una novela muy Roberto Vaquero, que trata los temas que caracterizan toda su producción literaria y que podríamos clasificar como sus trabajos realistas, que, aunque son historias ficticias, contienen más realidad que ficción.
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Autor: Roberto Vaquero. Título: Duro de pelar. Editorial: Harper Collins. Venta: Todostuslibros.

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