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Aclaraciones que oscurecen

Aclaraciones que oscurecen

Patagonia, 1978. Los ejércitos de Argentina y Chile se preparan para una guerra que nunca estallará. En un remoto pueblo fronterizo, un adolescente fascinado por el conflicto imagina trincheras, enemigos invisibles y batallas decisivas junto a su banda de amigos. Una historia sobre una guerra que no fue.

En este making of Tomás Sánchez Bellocchio explica cómo escribió Los oscurecimientos (Alianza).

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Fogwill decía que todo escritor argentino aspira a su novelita de dictadura. Para él se había convertido en un género cómodo, en busca de legitimación burguesa, desde la seguridad de la democracia. El escritor bienpensante estetiza el horror, mientras el lector bienpensante confirma que no tuvo nada que ver con el horror. De estar vivo Fogwill, no sé si hoy pensaría lo mismo. La cuestión es que yo tampoco pude resistirme a la mía, sumándole el agravante de ser una primera novela.

¿Me redime un poco confesar que en realidad empezó como un cuento? Tuve la imagen de cuatro adolescentes jugando en un tanque abandonado, con fondo de montañas, en un atardecer nuclear. Gradualmente aparecieron nuevas escenas, personajes, ideas. Hasta que entendí que todas esas capas y ramificaciones tenían la densidad de un mundo, y por lo tanto dejó de ser un cuento. A mí me parece importante esa metamorfosis de origen.

"Para mí fue clave encontrar un ángulo oblicuo: la historia de una guerra que no fue. Siempre pensé que Malvinas fue una tragedia dentro de todo contenida"

La diferencia entre el cuento y la novela no es solo de extensión, sino de duración de la escritura, por eso los diez años que demoré en escribirla equivalen a mi proceso de metabolizar qué es una novela. ¿Cómo se sostiene una voz narrativa a lo largo de tanto tiempo? ¿Cómo se logra el emparejamiento irreductible entre forma y contenido a esa escala cuando estamos trabados en un punto cualquiera de la historia? ¿Cómo resiste un proyecto a los cambios vertiginosos de humor, de hábitos, de gustos, de ideas, a las lecturas coyunturales? ¿Cómo se para la escritura frente a la irrelevancia o la indiferencia del mundo? A esos desvíos y obstáculos, tiene que oponerse algo que no deje de rondar nuestra cabeza, con tanta insistencia, que decidimos darle tiempo y espacio, robado a la vida. Eso también es una novela.

Para mí fue clave encontrar un ángulo oblicuo: la historia de una guerra que no fue. Siempre pensé que Malvinas fue una tragedia dentro de todo contenida. Una guerra corta, delimitada solo a las islas, un enemigo lejano y relativamente pocos muertos. En Argentina se ha subestimado la suerte de no haber entrado en una guerra fratricida con Chile, que habría sido devastadora para ambos países.

"Al venir del cuento siempre tuve muy en claro la teoría de Piglia de que todo relato cuenta al menos dos historias: una en superficie y otra secreta que se entrelaza con la primera"

Me interesaba sobre todo la gestación, la atmósfera de amenaza, la circulación de versiones y rumores, todo aquello que define el momento en que una sociedad decide que es posible y deseable la guerra. Al mismo tiempo, esa guerra fantasma contiene todas las guerras anteriores y las veces que casi entramos en guerra y pone también en tensión el futuro. ¿Podría volver a pasar? Por eso, la Patagonia de mi novela funciona como un palimpsesto de múltiples tiempos que colapsan y se condensan en el año 78.

Fue mientras me documentaba, ya avanzada la novela, que descubrí los oscurecimientos, simulacros de apagón con los que la dictadura preparaba a la población para la guerra. A esta altura de la historia del mundo, ya tenemos un bagaje cultural acerca de las metáforas y cómo funcionan en la ficción. Más interesante me parecía la disputa de las metáforas y los símbolos y cómo se desmontan las alegorías, para crear otras nuevas.

Al venir del cuento siempre tuve muy en claro la teoría de Piglia de que todo relato cuenta al menos dos historias: una en superficie y otra secreta que se entrelaza con la primera. Pero en una novela se abren demasiados frentes y por momentos uno se siente desbordado en su administración. Se narra el pensamiento y se piensa la narración y es en ese doble registro que se juega el tipo de novela que me interesaba escribir. Por otro lado, creo que el desafío mayor de construcción son los silencios. ¿Qué queda implícito y qué queda explícito? ¿Cómo se arma esa red de enigmas de trama y de sentido en esta extensión? ¿Hay un secreto central?

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Autor: Tomás Sánchez Bellocchio. Título: Los oscurecimientos. Editorial: Alianza. Venta: Todos tus libros.

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