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Alice Kellen nos habla de cuanto queda atrás, con el paso a la vida adulta, en El Club del Olvido

Alice Kellen nos habla de cuanto queda atrás, con el paso a la vida adulta, en El Club del Olvido

En su nueva novela, El Club del Olvido (Planeta) Alice Kellen parece aludir al título del célebre cuento de Borges “El jardín de los senderos que se bifurcan” (1941) cuando, puesta a contarnos sobre la amistad que unió a sus cuatro personajes en su infancia y de cómo les fue separando “la vida adulta”, nos cuenta de “caminos que se bifurcan” cuando quedaron atrás las experiencias en común, las cosas que les unieron.

Ambientada en dos épocas, la pretérita (1993) y el presente, puede que en esta ocasión sus personajes sean más mayores que en sus dieciséis entregas anteriores. Ahora bien, aunque algunos de esos más de tres millones de lectores, cautivos del universo sentimental de esta escritora tiendan a asociarla a ficciones para la juventud, ella siempre ha defendido que sus páginas se dirigen a lectores de todas las edades. “A veces hablo de gente que tiene 40 u 80 años, como hablo de personajes con perspectivas de matrimonio. Bien es cierto que El Club del Olvido no está en la línea de las que pueden considerarse como una aventura juvenil”.

"Decididamente, este 2026 va a ser el año de Alice Kellen. Las adaptaciones de dos de sus obras más celebradas llegarán a las dos pantallas en los próximos meses"

Decididamente, este 2026 va a ser el año de Alice Kellen. Las adaptaciones de dos de sus obras más celebradas llegarán a las dos pantallas en los próximos meses. Así, una versión de Todo lo que nunca fuimos, dirigida por Jorge Alonso, con Maxi Iglesias y Margarita Corceiro en los papeles principales, ya se anuncia en la cartelera española para el próximo mes de junio. No mucho después, los suscriptores de Netflix podrán ver una serie, dirigida por Laura M. Campos y Gemma Ferraté, sobre El mapa de los anhelos.

Volviendo a El Club del Olvido, la novela que abre el año en que se sucederán las celebraciones del universo sentimental de su autora, hay que decir que está localizada en una ciudad sin nombre, que en un principio Alice imaginó como Madrid. Después, al escenificarla con mar, aquella primera urbe pasó a ser Barcelona. Hasta que, finalmente, quedó en un ámbito urbano, universal, pero impreciso. Por lo tanto, patrimonio de nadie, pero también de todos.

En cuanto al asunto de la decimoséptima entrega de esta autora valenciana —descubrió su verdadera identidad, Silvia Hervás, durante una entrevista concedida en 2024—, hay que señalar que versa sobre cuatro amigos de la infancia —Samuel, Abel, Max y Tristán—, quienes deciden abrir un bar, El Club del Olvido aludido en el título. Y en ello están cuando una antigua novia de Samuel, Dalia —una chica fascinante— llega al establecimiento y, para bien o para mal, nada será como ellos hubieran querido.

"Estamos ante una ficción que nos interpela a todos, puesto que nos habla de aquellas personas que modelaron nuestra forma de ser"

“Ya había escrito alguna novela sobre personajes que están dejando atrás la juventud, inmersos en una etapa de cambios hacia la madurez, ambientada en un tiempo que no es el actual”, comenta la escritora. “Voy y vengo entre épocas, y creo que en esas diferencias entre cada novela, en que de pronto sean distintas, está lo divertido. Para mí y para quienes esperan más de lo mismo. No es que haya una diferencia abismal, respecto a Quedará el amor, o Teoría de los archipiélagos. Aunque sí que hay temas que difieren”.

Estamos ante una ficción que nos interpela a todos, puesto que nos habla de aquellas personas que modelaron nuestra forma de ser, aunque hayan quedado muy atrás con el curso del tiempo. Y estas nuevas páginas de Kellen también aluden a esos vínculos indisolubles con algunas cosas y algunos sitios.

“Hay amistades que están ahí, desde la infancia, sin haber sido elegidas de una manera consciente. Te tocan por el entorno. Lo que más me interesaba al escribir El Club del Olvido era hablar de esto. Pero también de cómo hay un momento en la vida en que los caminos de esas personas, por mucho que las quieras, se van bifurcando. ¿Qué pasa con esos afectos? ¿Por qué van apareciendo esas grietas, qué es lo que los va separando y todo esto…? Al final quería hablar del amor, de la amistad, de la memoria… No sé, de temas universales”.

“Creo que no hay nadie que no haya dejado algunas amistades por el camino —continúa la escritora—. Pierdes el contacto y ni siquiera sabes poner muy bien en el mapa cuándo ha sido, pues suelen ser separaciones paulatinas. Es muy difícil romper con esas personas a las que quieres mucho, aunque ya no tienes nada en común con ellos. Pero también es verdad que hay un poso de afecto de todo lo que habéis vivido juntos y, aunque no precises hablar a diario con esas personas, sí que necesitas saber que están bien”.

"Si hay una idea común a todos los personajes de El Club del Olvido, ésa es la tergiversación de la memoria"

Esa es la causa de que Alice Kellen —o Silvia Hervás, ya que en este apunte parece surgir más la persona que se esconde tras el seudónimo que la escritora favorita de tres millones de lectores— aún, pese al tiempo que tiene que dedicar a sus hijos y a su vida ajena a la escritura, siga organizando una cena anual con esas amigas de siempre, de cuyas vidas necesita saber, aunque solo sea una vez al año. Cuando le preguntaban a Flaubert sobre quién era Madame Bovary, qué persona le había inspirado el personaje, el novelista respondía que Madame Bovary era él. Siempre hay algo de la personalidad del autor en las características de sus personajes. Alice Kellen, aunque publicó su primera ficción, una comedia romántica que vio la luz en Amazon titulada Llévame a cualquier parte (2013) con seudónimo porque le daba vergüenza hacerlo con su nombre, hoy que ese seudónimo ya no le sirve para nada, puesto que es sobradamente conocida por sus lectores a ambos lados del Atlántico, no tiene ningún problema en admitir que hay algo de ella en todos los personajes, incluso en los de los cuatro amigos que protagonizan la historia:

“No es bueno generalizar, nunca hay que hacerlo. Pero sí que he observado, entre las amistades masculinas de mi entorno, que hay más silencios, menos comunicación… Entre ellos todo es más subterráneo. Yo, con mis amigas, hablo de ciertos temas. Y a veces pregunto a los hombres de mi confianza si hablan de ellos con sus amigos más cercanos, los de la infancia, y me dicen que no. No sé si tiene que ver con la educación recibida, pero nosotras tenemos una mayor amplitud de temas, hablamos más. Es diferente la forma de comunicarse, entre ellos, de los hombres a la de las mujeres. Aunque bueno, la mentalidad masculina me encanta”.

"A Alice Kellen le gustaría que la literatura le permitiese esas elipsis fabulosas, que sí posibilita el audiovisual"

Ahora bien, si hay una idea común a todos los personajes de El Club del Olvido, ésa es la tergiversación de la memoria: recordamos las cosas más felices de lo que en realidad fueron. “De esa idealización del pasado nos alimentamos durante mucho tiempo”. Al menos mientras dura el recuerdo.

A Alice Kellen le gustaría que la literatura le permitiese esas elipsis fabulosas, que sí posibilita el audiovisual, en las que, en minuto y medio, mediante el plano más representativo de cada una de las secuencias que se nos han mostrado del tipo —o de la tipa—, se nos resume la que ha sido su experiencia. Esa vertiginosa sucesión de imágenes de nuestra vida, que dicen nos aguarda a todos tras el último trance y la célebre luz blanca al final del túnel, debe de ser muy parecida a esos vertiginosos recorridos a los que se refiere la autora de El Club del Olvido.

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