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La simplicidad de una vida buena, o escucharse sin ruido

La simplicidad de una vida buena, o escucharse sin ruido

Publicado originalmente en catalán en 2023 (Ara Llibres), Vanesa Freixa Riba —artista, escritora, divulgadora, activista y, durante unos años (2009-2016), directora de la Escuela de Pastores de Cataluña— nos transporta con Ruralismo por un delicioso recorrido por montes pirenaicos, surcando sus senderos y conviviendo con árboles sabios, ovejas trashumantes, osos impertinentes y humanos intrépidos. Todo ello mediante una prosa híbrida que enhebra el ensayo, el testimonio y, sobre todo, una apelación tan poética como política a la acción individual y social. Un compromiso que desgrana a través de su propia experiencia vital, una experiencia en la que muchos descendientes del mundo campesino de este país podemos sentirnos proyectados e identificados: el vaivén entre el amor y un cierto resquemor que persigue a quien es consciente de proceder de un mundo donde, junto al estigma de subdesarrollo y arcaísmo que pesa sobre él, perviven valores genuinos y se atesoran las semillas de una vida y una convivencia comunitaria más plena, más íntegra.

En tiempos de crisis generalizada, como el que estamos viviendo a nivel mundial, no es de extrañar que, entre escenarios catastrofistas y mensajes apocalípticos, surjan también, como respuesta, alternativas que propugnan un cambio radical hacia un posible mundo mejor. La siguiente cita de Ruralismo condensa a la perfección esta aspiración utópica que recorre todo el volumen y da cuenta de los puntos esenciales de una llamada a ruralizar el mundo: «La revolución consiste en practicar la radicalidad de lo tradicional, de lo local, apartándonos de los movimientos mainstream, para regresar a la diversidad y rehuir al tiempo la homogeneización que nos esclaviza con la falsa necesidad» (p. 139).

"Como bien afirma en distintos momentos del texto, el ruralismo es una forma de aproximarse al mundo, de verlo e interpretarlo y, como cualquier perspectiva, no está exenta de aristas"

Esta reflexión sintetiza la esencia del libro: un grito de sublevación no a través de transformaciones urbanas o tecnológicas, sino, por el contrario, mediante el regreso a un mundo campesino que fue durante siglos el fundamento de la vida social y económica de nuestro país y que, a través de una perversa maquinaria ideológica desplegada en múltiples frentes, ha sido sistemáticamente arrinconado y condenado a la asfixia y a la irrelevancia. Lo que es peor —y señala con acierto la autora— es cómo este desmantelamiento de un sistema autosuficiente, sostenible y armonioso con el entorno y sus moradores ha ido acompañado de una estigmatización que ha calado en los propios habitantes rurales, quienes la han hecho suya, abandonando usos y costumbres en pos de una modernidad supuestamente más avanzada y que el sistema capitalista nos ha hecho más deseable, pese al divorcio de este último con el saber heredado y el respeto al medio ambiente. En esto y en otros muchos aspectos, recuerda Ruralismo a los brillantes ensayos de Marc Badal, Vidas a la intemperie (2018, Pepitas de Calabaza) y Geografías de la ingravidez (2024, Pepitas de Calabaza), quien, con un estilo también personalísimo, articula una crítica incisiva a los procesos de desarraigo contemporáneos y reivindica, desde una mirada lúcida y sin concesiones, la necesidad de recomponer los vínculos entre territorio, comunidad y formas de vida. En ambos casos, esta escritura diagnostica una pérdida al tiempo que se convierte en gesto de resistencia y en invitación a imaginar otras maneras de habitar el mundo. Resulta significativa la división del libro de Freixa Riba en cuatro subapartados encabezados por contundentes infinitivos que traslucen la nada disimulada intención de revolucionar la consideración y las atribuciones asociadas convencionalmente al hábitat rural: «Conocer», «Desconectar», «Ruralizar» y «Vincular». Cada uno de ellos, a su vez, está integrado por breves capítulos de títulos simbólicos. Nada está dejado al azar: también en su arquitectura formal se inscribe esa voluntad de transformación que atraviesa el conjunto.

"Si algo hace de Ruralismo un texto que brilla con luz propia dentro del ya abundante corpus de obras dedicadas a la cuestión rural en nuestra lengua en los últimos tiempos, es su ambición declarada"

Lo que rápidamente atrapa al lector de Ruralismo es su capacidad para hilvanar lo cotidiano con lo idílico, y demostrar a quienes a menudo menoscaban los movimientos neorrurales por su supuesta ingenuidad, que, por dificultosas que sean las aspiraciones de retornar a modos de vida agropecuarios, ello no tiene por qué estar reñido con la apreciación y el reconocimiento emocional y estético de un entorno mucho más sostenible y saludable que el ofrecido, de forma general, por las concentraciones urbanas. Asimismo, la autora no elude cuestiones controvertidas que, desde su privilegiada posición como habitante del campo y buena conocedora también de la ciudad, tanto iluminan como ponen en entredicho la condición misma de lo rural en su persistente fricción con el ámbito urbano y quienes lo habitan. Así, por ejemplo, resulta especialmente significativa la forma en que se aborda el conflicto con depredadores como el lobo y el oso, introducidos o protegidos mediante políticas impulsadas desde instituciones urbanas y respaldadas por discursos ecologistas que en no pocas ocasiones ignoran —cuando no deslegitiman— las necesidades y posturas reacias de los principales afectados: quienes viven expuestos a las incursiones poco amistosas de estos carnívoros. Del mismo modo, se examinan sin ambages los efectos económicos y ecológicos de determinadas tendencias productivas y de consumo vinculadas a corrientes como el vegetarianismo y el veganismo, a menudo alineadas con intereses especulativos no tan alejados de los asociados a la ganadería intensiva. Freixa Riba puede, con planteamientos como estos, desconcertar a quienes se adentren en su libro desde el prejuicio de que, tras sus extensas y sentidas alabanzas a la naturaleza pirenaica, se oculte un posicionamiento ingenuo y acrítico. Pero lo cierto es que no hay lugar para maniqueísmos en Ruralismo: desde una perspectiva nada condescendiente con el ámbito aldeano, la autora señala también las dificultades que enfrentan quienes, deseosos de impulsar propuestas innovadoras que podrían mejorar la calidad de vida en estos territorios, se topan con la reticencia o el rechazo abierto de sus propios vecinos. Es decir, como bien afirma en distintos momentos del texto, el ruralismo es una forma de aproximarse al mundo, de verlo e interpretarlo y, como cualquier perspectiva, no está exenta de aristas. Y es precisamente ahí donde reside uno de los mayores aciertos del libro: en su capacidad para calibrar pros y contras sin renunciar a la complejidad, hibridando posturas poco convencionales, incómodas incluso, por su aparente contradicción y su procedencia de tradiciones discursivas enfrentadas.

Lo que sigue resonando en los lectores tras finalizar el texto es el palpitar de una relación íntima con el mundo rural, magistralmente ensamblada como reivindicación de las raíces de la propia escritora y de todo un sustrato histórico y geográfico de nuestro país que se ha visto arrumbado por los aires de una modernidad engreída de procedencia citadina. Pero, si algo hace de Ruralismo un texto que brilla con luz propia dentro del ya abundante corpus de obras dedicadas a la cuestión rural en nuestra lengua en los últimos tiempos, es su ambición declarada, su osado llamamiento a ruralizar —a agrarizar— el mundo, incluido el espacio urbano. En este sentido, como manifiesta el sintético pero poderoso «Epílogo» que cierra el volumen, el libro de Freixa Riba trasciende el testimonio o la evocación nostálgica para erigirse en una invitación política, rebelde y urgente a repensar nuestras formas de vida. No se trata tanto de enaltecer un retorno imposible como de incorporar, desde la conciencia crítica, aquellos saberes, ritmos y vínculos que el ámbito rural ha sabido preservar. Así, Ruralismo, desde una radical «ética salvaje», interpela al lector contemporáneo —urbanita o no— a cuestionar sus certezas, a revisar sus hábitos y, en última instancia, a abrirse a la posibilidad de una vida más arraigada, más consciente y, a la vista de las derivas de la sociedad que nos ha tocado vivir, más digna.

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Autora: Vanesa Freixa Riba. Título: Ruralismo. Traducción: Carlos Mayor. Editorial: Errata Naturae. Venta: Todos tus libros.

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