Inicio > Historia > 1936 día a día > 5 de mayo de 1936: Todo el mundo conoce la conspiración

5 de mayo de 1936: Todo el mundo conoce la conspiración

5 de mayo de 1936: Todo el mundo conoce la conspiración

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Martes, 5 de mayo de 1936: Todo el mundo conoce la conspiración

¿Y eso es todo?

Santiago Casares Quiroga, en el Ministerio de Gobernación, no escondió su disgusto. El principal hombre de confianza de Azaña era un tipo flaco, de aspecto enfermizo y rostro fino, mejillas hundidas, ojos burlones y chispa volteriana. Un Richelieu de provincias, galleguista y republicano, supuestamente muy capaz, con éxito entre las mujeres.

Como conversador, no daba puntada sin hilo. Sus comentarios rebosaban acidez, sarcasmo. Sin embargo, su aparente cinismo escondía a alguien de gran fidelidad personal que renunció a su propio partido, ORGA, para fusionarse con la Acción Republicana de Azaña y crear Izquierda Republicana. Y ahora que volvía al poder, igual que su mentor, sentía que le correspondía desquitarse, satisfacer sus propias ambiciones. Liderar el Gobierno en algún momento era casi lo mínimo.

—No es todo, no, señor ministro. También se ha visto con Ignacio Baleztena, de la Junta Regional Carlista, con el antiguo jefe del Requeté, Antonio Lizarza, jefe del Requeté de Navarra, con Rodezno y con Manuel Fal Conde. Los tradicionalistas preparan desde hace tiempo su alzamiento. Quieren convencer a Mola de que se les una y pretenden impresionarlo con su potencial. Baleztena le ha hecho saber que el Frente Popular va a sustituir su diputación por una gestora…

"¡En buena hora habían enviado a Mola a Navarra! La idea fue de Azaña. Lo consideraba un general de raigambre liberal. Pensaba que nunca podría ponerse de acuerdo con los tradicionalistas"

—Estupideces —masculló Casares, sin que aquello afectase a su interlocutor.

—… y están dispuestos a parar esa deriva marxista, la llaman, como sea. Le han preguntado qué haría el Ejército en un caso semejante.

—¿Y el general Mola qué contesta?

—Que pueden estar seguros de que mientras él tenga el mando, no consentirá que el comunismo se adueñe de España. También les ha aclarado, señor ministro, que desconfía de los civiles, sobre todo después de lo que le ocurrió a Sanjurjo en el 32. Según el general Mola, no tuvo ni un auto para escapar a Portugal. La reacción de Baleztena fue decirle que ellos no van a ofrecerle un coche para ir a Francia, sino todos los necesarios para marchar sobre Madrid. Le ha explicado que cuentan con ocho mil cuatrocientos boinas rojas organizados en requetés.

Santiago Casares Quiroga sonrió con incredulidad. Era la misma sonrisa burlona que se le dibujó al general Mola al oír a Baleztena en su momento. La que tanto había ofendido al jefe carlista, quien, con total seriedad, aseguró al militar que no era ningún farol.

—En mi opinión, no lo es, señor ministro —continuó el funcionario—. De todas formas, Mola dice que con cuatro mil hombres le bastan. Y eso es todo.

—Vuelva a Navarra y manténgame informado cada pocos días. Quiero estar al corriente de todo aquel con quien se entreviste el general. Ah, y buen trabajo.

—Gracias, señor ministro.

Cuando la puerta se cerró, Santiago Casares Quiroga, a solas en su despacho del palacio de Buenavista, quedó pensativo. ¡En buena hora habían enviado a Mola a Navarra! La idea fue de Azaña. Lo consideraba un general de ascendencia catalana y raigambre liberal, cuyos antecesores habían luchado todos en el bando isabelino. Pensaba que nunca podría ponerse de acuerdo con los tradicionalistas. Y detrás estaba el cálculo de que, si acaso lo hacía, cualquier movimiento conspirativo daría pie a quitárselo de en medio, repitiendo la jugada que tan bien les salió en el 32 con el entonces general Sanjurjo.

Claro que quedaba por ver que una jugada repetida volviera a salir igual de bien.

—Estamos jugando con fuego —murmuró.

Todas las entradas de 1936 día a día

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios