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El miedo al olvido

El miedo al olvido

La última novela de Máximo Huerta, Mamá está dormida, es un viaje privado a lo largo de la última etapa de la vida de una madre. Una madre normal, con una vida larga, que se ve aquejada de una demencia en la que se mezclan presente y pasado, haciendo, tal vez, que su mayor secreto vea la luz porque la palabra secreto ha perdido el significado.

Todo comienza con una pregunta: ¿Tu hermano dónde está?”. Un momento que su único hijo, Federico, quiere pensar que es fruto de esa neblina que va tomando posesión de la mente de su madre, pero que abre recuerdos de una litera y frases susurradas en su infancia a las que no había dado mayor importancia. Y con esa duda se abre una pregunta aún mayor: ¿qué sabemos realmente de nuestras madres? Sabemos que nos amaron y que nos cuidaron, vimos sus sacrificios y sus desvelos, pero ¿sabemos realmente qué tipo de personas fueron más allá de ese rol de eterno noray al que agarrarnos durante toda la vida? Federico la escucha y sabe que no le viene bien que la corrija, porque puede hacerle pasar dos duelos: el primero el de recordar lo perdido, el segundo el de darse cuenta de lo que está perdiendo. Y tampoco puede sentarse y acosarla a preguntas. En un momento dado incluso la madre habla con la presencia de su abuela para quejarse de las preguntas y también para recibir consuelo sobre lo que le espera el día que pase al otro lado. A Federico, eterno cuidador, solo parece quedarle la opción de acompañar a su madre en un viaje a través de los recuerdos, mudarse a una caravana con la mujer que siente que donde vive no es su hogar, porque faltan su madre y su otro hijo, y esperar estar haciendo lo correcto. Se convierte entonces la historia en una suerte de road trip que tiene más de emocional que de geográfico, pese a que madre, hijo y perrita se dirigen al pueblo en el que Aurora creció en una época en la que las mujeres eran presa de su género y a un momento en el que los agravios no se olvidan: “su madre me giró la cara cuando fui a besarla el día de mi boda”.

"Duele la soledad del cuidador, al que nadie parece preguntar cómo se encuentra, duele el olvido y más aún el sentirse olvidado"

Huerta escribe una novela de ficción que se siente real. Duele la soledad del cuidador, al que nadie parece preguntar cómo se encuentra, duele el olvido y más aún el sentirse olvidado. Así asistimos a momentos en los que Aurora parece olvidar a Federico, pero muchos más en los que es por Félix por quien pregunta al que siempre estuvo a su lado. La vida en toda su ternura, la del cariño, la del amor incondicional y el cuidado que se siente como un acto de amor y no como una carga, mostrando también el filo cruel de la realidad. El autor opta por una prosa limpia que se siente privada, casi íntima, logrando que, mientras el protagonista se pregunta por la existencia de ese hermano mayor, Félix, el lector sienta un nudo en el estómago, porque al menos ese hermano desconocido tiene a alguien que pregunta por él, mientras que el que sí está presente se nos antoja solo, como un Ulises que transita por una vida difícil pero al que nadie espera. Y luego está la madre, esa mujer formada por todas las madres, a la que el autor da espacio para que su hijo la conozca tanto como el lector, en una historia que tiene más de melancolía que de tristeza directa y que desprende, sobre todo, mucho amor.

Mamá está dormida es una novela que sigue la senda de Adiós pequeño, historias aparentemente sencillas, de ritmo pausado y capaces de hacer reír y llorar al mismo tiempo. Letras, a fin de cuentas, hechas para sentir.

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Autor: Máximo Huerta. Título: Mamá está dormida. Editorial: Planeta. Venta: Todostuslibros.

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