Inicio > Historia > 1936 día a día > 19 de mayo de 1936: Malraux en la estación del Norte

19 de mayo de 1936: Malraux en la estación del Norte

19 de mayo de 1936: Malraux en la estación del Norte

Para conmemorar el 90º aniversario de la Guerra Civil, José Ángel Mañas recrea en Zenda, día por día en esta sección, lo que aconteció en 1936, quizá el año más trascendental de toda la historia reciente de España.

Martes, 19 de mayo de 1936: Malraux en la estación del Norte

El cielo morado del atardecer se filtraba entre las acacias de la cuesta de San Vicente. La estatua blanca de Cervantes se entreveía a través del ramaje. Un sol postrero aún iluminaba la plaza. Los pájaros trinaban y se escucharon, hacia Gran Vía, bocinas de automóviles. Pero la agitación seguía en la parte baja de la cuesta, a la altura de la estación del Norte, entre pitidos de trenes: llegaba alguna personalidad importante. Por eso se dirigía hacia allá un grupo de periodistas que enseguida se acercó adonde se congregaba la gente agitando banderas tricolores.

El presidente Azaña quería ganarse a los intelectuales. Para ello había encargado conferencias a Juan Ramón y a Gómez de la Serna, y ahora tocaba el turno de los extranjeros: el novelista André Malraux había sido invitado para estrechar los vínculos entre artistas e intelectuales antifascistas de España y Francia. Llegaba a Madrid el autor de una novela ambientada en la China comunista de éxito en toda Europa. Al saberse, la expectación era máxima entre intelectuales y periodistas de izquierdas. Allí estaban los redactores de El Heraldo de Madrid, El Socialista, Claridad, El Sol, Política. Y también un nutrido grupo de escritores encabezado por Bergamín y Rafael Alberti. El poeta gaditano, rubio y cabezón, venía con su mujer, María Teresa León.

"Malraux saltó al andén, entre vivas a la república y al Frente Popular. El francés atendió a los periodistas con su locuacidad nerviosa y gesticulante mientras lo acompañaban al taxi"

—¡Atentos, que llega!

Entró el tren en el andén y los periodistas se distribuyeron. Cada cual buscaba ser el primero en ver al francés. Un chirrido de ruedas: el tren frenó, con estruendo de cerrajas y cadenas. Cada periodista se concentró en un punto del andén. La chimenea aún humeaba cuando alguien dio la voz de alarma: en la puerta del tercer vagón apareció una silueta trajeada. Momentos después Malraux saltó al andén, entre vivas a la república y al Frente Popular. El francés atendió a los periodistas con su locuacidad nerviosa y gesticulante mientras lo acompañaban junto con el grupo de Bergamín, que sobresalía por su altura, y Alberti, al taxi.

—Compañeros españoles, os traigo el saludo de trescientos cincuenta mil franceses resueltos a acabar con las calumnias reaccionarias contra la magnífica España nueva que ha triunfado en las elecciones —exclamó en su inequívoco francés, que Bergamín tradujo grosso modo—. Yo y los colegas que llegan mañana somos embajadores de una nueva fraternidad universal de intelectuales. La Asociación Internacional para la Defensa de la Cultura, por los lazos estrechados con diversas organizaciones, está capacitada para poner a disposición del Frente Popular trescientos mil militantes franceses dispuestos a luchar por un nuevo mundo. Y la Asociación de Escritores Norteamericanos nos ayudará en breve. ¡Y en nombre de este esfuerzo pido igualmente a los escritores españoles que se unan también a la lucha contra el fascismo en toda Europa y donde quiera que surja! ¡Viva el Frente Popular!

Todas las entradas de 1936 día a día

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios