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Por qué escribir de Mary Wigman

Por qué escribir de Mary Wigman

Mary Wigman está considerada una figura capital en la historia de la danza moderna y de la contracultura alemana. Sin embargo, su vida y su obra han caído en el olvido. En este cómic se relatan sus comienzos, su integración en una generación del tristemente llamado «arte degenerado» y su supervivencia en una Alemania dividida, donde prosiguió su labor coreográfica y teórica contra todo signo convencional.

En este making of uno de sus autores, Fernando González Viñas, explica cómo concibió Wigman: La danza o la vida (El Paseo). En breve publicaremos también el making of del ilustrador del libro, Joaquín Santiago García.

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En realidad la culpa fue del editor. «Wigman», dijo. Y lo primero que llegó a mi investigación sobre ella fue su brevísima actuación disponible en YouTube titulada Hexentanz o Baile de la bruja. Aquella escena de danza expresionista parecía plantearme el reto de contar lo que expresaba. Después me sumergí en su vida, casi sin excepción en alemán, biografías, sus diarios, su libro El lenguaje de la danza, cartas a amigas… Wigman no solo era una creadora fascinante sino que sus creaciones eran el espíritu de una época, o tal vez sería mejor decir de muchas épocas: la Alemania Guillermina, la Primera Guerra Mundial, la República de Weimar, el nazismo, la Segunda Guerra Mundial, la Alemania dividida. Y todas las épocas, todas las Alemanias, quisieron instrumentalizarla, a ella, a su baile, para, según el interés, rechazarla y declararla «artista degenerada», como hizo Goebbels.

"En el caso de esta obra, ese Doppelgänger es la máscara que Wigman utilizó para su solo La danza de la bruja"

Wigman vivía la efervescencia cultural centroeuropea de la primera mitad del siglo XX, se relacionó con Leni Riefenstahl, Emil Nolde o Albert Einstein. Y sobre todo, cambió la danza para siempre. Por todo ello, era una figura con demasiado interés como para dejarla escapar y no contárselo a los demás. Con demasiado interés y larga vida como para no utilizarla a la vez para contar una trágica etapa histórica, con profundos cambios sociales y culturales. Era una figura además que al disponer de sus diarios y memorias revelaba la gran tragedia del creador, del artista, del escritor: seguir bailando mientras a su alrededor se dispara con balas de plata, se intentan hacer las revoluciones, se instalan regímenes totalitarios con las que no queda más remedio que colaborar para continuar con vida.

"Hubo intentos con otros dibujantes antes de llegar a Joaquín. Y parece que esos intentos no fructificaron porque la máscara estaba esperando a Joaquín"

Una vez decidida la creación de la novela gráfica y las posibilidades que ofrecía, parece irrumpir en el proceso el Doppelgänger, el doble siniestro que conocemos desde el Romanticismo alemán. Y en el caso de esta obra, ese Doppelgänger es la máscara que Wigman utilizó para su solo La danza de la bruja. Es una máscara que es imitación de su propio rostro estilizado, realizada en madera por el escultor Viktor Mangino. Ella misma escribiría que cuando se quitaba la máscara «no podía eludir la sensación de que la máscara se había identificado conmigo —o yo con ella—, hasta el punto de que estuve poseída por el miedo de jamás poderme deshacer de ese rostro-máscara». Y es esta afirmación la que me llevó a hacer de la máscara el personaje que irrumpe en la obra y dialoga con Wigman, mencionándole sus ambigüedades respecto a Hitler y el nazismo. Mientras ella grita “solo quiero bailar”, la máscara, que es su propia conciencia, le hace ver el precio que ha de pagarse por seguir bailando.

Hubo intentos con otros dibujantes antes de llegar a Joaquín. Y parece que esos intentos no fructificaron porque la máscara estaba esperando a Joaquín. En sus lápices la obra ha crecido aún más, han aparecido más ramajes en el frondoso árbol de Mary Wigman, convirtiéndose, o esa es la aspiración de esta novela gráfica, no solo en un relato de la vida y obra de Mary Wigman, de su tiempo y su espacio, sino en una obra sobre el sentido de la existencia de los artistas y su lugar en el mundo.

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Autores: Fernando González Viñas y Joaquín Santiago García. Título: Wigman: La danza o la vida. Editorial: El Paseo. Venta: Todos tus libros.

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