La historia de una familia nunca termina de contarse bien. En realidad, nunca termina de contarse. El istmo que separa apenas a dos generaciones, ese fino estrecho de tierra y anécdotas remendadas en entierros y Navidades, no dejará de ensancharse con el tiempo. Si la expansión infinita de la materia sentimental sucede en las familias que arraigan a dos calles de distancia, qué no ocurrirá con aquellas otras atravesadas por la emigración y el exilio.
La premisa del libro es un hecho fundacional de mitologías clásicas y dinastías borbónicas a la vez. Un hombre mata a sus hermanos por accidente. Varias décadas después, una fotografía captada por la cámara de un tártaro se convertirá para su descendiente en un billete de ida y vuelta entre Anatolia y Cambridge. La imagen cristalizada en papel emerge como un trasunto de la literatura. El poder de una historia que sobrevive al olvido.
El salto temporal y geográfico, el contraste entre la implacable Haymana y la lánguida Cambridge, servirá a Sönmez como recurso para mezclar la oralidad de las fábulas kurdas con el relato contemporáneo. Entre la crudeza de los crímenes cainitas y los pastores ensartados por rayos, el autor nos regala un romance ejecutado como un adagio. La encantadora ciudad universitaria será el escenario de una historia marcada nuevamente por el exilio. Combinando notas del romanticismo inglés —culto y un poco anticuado— de Wordsworth y chaquetas de tweed con ecos de Casablanca o Graham Greene, Los inocentes nos regala una historia de amor entre dos personas atrapadas por el legado turbulento de la historia de sus pueblos.
El encuentro entre el joven kurdo y la chica iraní, romántico, tierno y con mimbres metaliterarios, parece decirnos que todos merecemos alejarnos del peligro en busca de la felicidad. Sin embargo, su historia nos advierte al mismo tiempo de la imposibilidad de escapar del impulso atávico de querer regresar a casa. Resuelta con sencillez, entre tazas de té y paseos por la tumba de Wittgenstein, en el anverso de la fuerza huracanada del viento rojo kurdo, la trama de Cambridge se eleva como un alegato en favor del emigrante, tanto da si recorre el camino de ida o el de vuelta.
Como obra que es de un represaliado que exigió la libertad para los suyos, Los inocentes aúna las tres verdades posibles de Sönmez —la histórica, la mitológica y la sentimental— y las entrelaza para brindar el mejor escudo contra los que intentan arrasar la memoria colectiva de un pueblo. Las vidas de estos inocentes, las de todos nosotros, quedan encalladas en esos silencios que no se explicaron, en esas fotografías amarillentas que borraron un rostro decisivo, en los callejones sin salida de nuestra memoria. Esta novela nos invita a repensarnos continuamente, a resistir el ímpetu de los vientos rojos y a recordarnos cómo somos o cómo creemos que somos. Aunque de tanto pisar ese sendero acabemos borrando el rastro que nos trajo hasta aquí. Recordémonos una vez más, nos dice Sönmez.
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Autor: Burhan Sönmez. Título: Los inocentes. Traducción: Beyra Firat. Editorial: Bunker Books. Venta: Todos tus libros.


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