Dado el gran despliegue de escritores que se atreven con ficciones históricas sobre Roma, llama la atención que un autor novel se decante por iniciar su carrera literaria con una primera novela ambientada en el oscuro y convulso siglo II a. C., y más aún que opte por debutar con la ambición de una trilogía; hay en ello algo casi temerario, y por eso mismo atractivo, y más en un terreno que parece reservado a autores curtidos. La irrupción de un debutante suele despertar una mezcla de curiosidad y escepticismo. Ese es el caso del andaluz, graduado en Filosofía y máster en Filosofía Moderna, Álvaro Pavón (Sevilla, 1995), quien ha decidido asumir ese riesgo con Sila: El origen del dictador (Plaza y Janés), primera entrega, que ya se encuentra en las librerías y es objeto de este comentario. El proyecto de Pavón promete recorrer la vida de uno de los personajes más controvertidos de la República romana, al que seguirán, según se anuncia en la contra cubierta, Sila: Soldado de Roma y Sila: Dictador de Roma. Cierto es que no ha elegido un tema sencillo ni un protagonista menor.
En ese escenario aparece un joven Lucio Cornelio Sila que dista mucho del personaje histórico en que se convertirá. Aquí es un patricio caído en desgracia, desheredado por su propio padre, obligado a sobrevivir lejos de los privilegios de su familia. Pavón construye así un punto de partida llamativo: el descenso de Sila a lo más bajo de la sociedad y el inicio de un ascenso desde la irrelevancia en un mundo donde todo parece estar en venta.
Porque si algo destaca en la novela es el retrato de una sociedad profundamente degradada. La res publica ha dejado de ser un ideal para convertirse en una palabra vacía, sustituida por los intereses privados de unas élites que compran voluntades, trafican con influencias y, llegado el caso, eliminan al adversario. Las ideas políticas se negocian como mercancía, y cuando el dinero no basta, entran en juego el chantaje y la violencia.
No es casual que en ese clima terminen cayendo figuras nobles e idealistas como los hermanos Graco o Escipión Emiliano: nombres que encarnaban la posibilidad de una Roma distinta y que acaban convertidos en víctimas de un sistema en que los poderosos son incapaces de tolerar cualquier intento de reforma.
Pavón opta por una narración ambiciosa también en lo formal. El número de personajes, casi ochenta históricos y una veintena de ficticios, es elevado, y con ellos trata de ofrecer una visión coral del momento. El resultado tiene doble filo: por un lado aporta riqueza y densidad al relato, por otro exige del lector una atención constante, especialmente si no está familiarizado con las complejidades políticas de la época y la pugna entre optimates y populares.
En paralelo, la novela se detiene en la juventud de Sila, marcada por el exceso, la depravación y cierta deriva autodestructiva. Las noches de desenfreno, compartidas con su amigo Afranio, no son solo un rasgo de carácter, sino el reflejo de una sociedad que premia el vicio y castiga la virtud. En ese sentido, el personaje no desentona con el mundo que lo rodea: es, en buena medida, producto de él.
Cabe señalar, no obstante, que la obra no aporta grandes novedades sobre los primeros años de Sila más allá de lo ya conocido, y que en ocasiones el peso de la reconstrucción histórica se impone sobre el desarrollo narrativo. Aun así, sería injusto no reconocer el esfuerzo que supone levantar un fresco de estas dimensiones en una opera prima.
Se agradece que el libro incluya un detallado dramatis personae, al que tuve que acudir en varios momentos de la lectura, así como un extenso glosario de expresiones latinas que arroja luz a coloquios y frases hechas. De la misma manera, se echa en falta una sucinta nota final que sitúe al lector en el ámbito histórico desarrollado en la novela, así como una bibliografía de las fuentes en que se basó el autor para construir su narración. La novela no se puede considerar autoconclusiva, puesto que quedan algunas tramas abiertas que supuestamente se desvelarán en la siguiente entrega.
Sila: El origen del dictador es, en definitiva, un debut ambicioso, irregular por momentos, pero indudablemente valiente; Pavón ha decidido empezar por lo difícil: una época convulsa, un personaje incómodo y una estructura compleja. La novela gana calidad a medida que avanza y despierta la curiosidad del lector, hasta cerrarse con un nivel que difícilmente se anticipa en sus primeras fases. Si en las próximas entregas logra afinar el equilibrio entre la historia y cómo narrarla, evitando la dispersión en tramas secundarias, su trilogía puede consolidarse como una propuesta para tener en cuenta dentro del género. Un inicio valiente exige una continuación a la altura.
———————————
Autor: Álvaro Pavón. Título: Sila: El origen del dictador. Editorial: Plaza y Janés. Venta: Todostuslibros.


Zenda es un territorio de libros y amigos, al que te puedes sumar transitando por la web y con tus comentarios aquí o en el foro. Para participar en esta sección de comentarios es preciso estar registrado. Normas: