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Trasnochado

Una figura que siempre me ha llamado la atención, y no para bien, es la de ese tipo de personas que van por la vida sin parecer notar que su momento de gloria ya pasó y se siguen vistiendo, peinando y, para horror de muchos, actuando, como si siguieran en su treintena —o veintena—. Y justo ese es Toni, el protagonista de la novela homónima de Rumena Bužarovska que podemos encontrar en las librerías de mano de Impedimenta.

Bužarovska sabe que este tipo de personas existen y lo muestra a sus lectores dejando que sean ellos quien lo juzguen, y por ello expone a Toni, antiguo rockero, como un hombre en plena crisis de los cincuenta que es egocéntrico, arrogante, torpe y narcisista. Está acostumbrado a ser alguien y a que todo se lo den, opinar de todo y no hacer nada, pero lo peor que tiene es que es molesto. Toni es molesto y ha vivido arropado por personas, la mayor parte de ellas mujeres, que le han ido solucionando la vida. De hecho, la novela comienza con unas vacaciones junto a su pareja en ese mmomento y un niño en las que vemos que, sin Tamara, nada funcionaría. Toni no avanza pese a estar en su quinta década, y la autora evita hábilmente construir una novela sobre la crisis de la madurez, cargada de tópicos habituales en este tipo de libros, porque el problema no es cuántos años cumples, sino el tipo de persona que eres. El problema es Toni y todos los Tonis de la vida, que haberlos los hay y, al contrario que las meigas, estos son bastante visibles y mucho más internacionales. Toni no asume qué lugar ocupa en la vida porque sigue viviendo en su mundo imaginario, en el que siempre hay alguien que lo salva de alguna manera. Y el lector no lo odia, pero le resulta profundamente molesto, y aún así no puede dejar de leer. Desde Ignatius Reilly no me había tropezado con un protagonista que me irritase tanto y al que tampoco pudiera soltar, y esa es precisamente la genialidad de Bužarovska. Toni es molesto, pero la inmensa mayoría de las mujeres que aparecen en el libro también. Para que nos situemos, su protagonista no vive ningún hecho particularmente extraordinario más allá de la pandemia que todos pasamos, y en la que serán sus propias decisiones las que provoquen un tsunami a su alrededor, en una novela en la que la sátira hace acto de presencia desde la primera página, pero sin perder un solo instante la incómoda sensación de estar ante un tipo de persona real que quizás no tengamos tan lejos. Las mujeres que lo rodean no parecen conscientes de su capacidad para cambiar las cosas ni del sostén que proporcionan, como si estuvieran funcionando en un piloto automático que el lector quiere desactivar sacudiéndolas de los hombros. Ellas no tienen la culpa de que existan hombres como Toni, pero tampoco parecen hacer nada por evitarlo, generando una corriente de situación que la autora convierte en una suerte de comedia adictiva a la par que irritante, que es imposible de soltar.

Toni es una novela sobre un hombre que se cree una vieja gloria cuando es más vieja que gloria. Una comedia que destila sarcasmo y señala con dedo afilado cada una de las grietas de esa imagen pagada de sí mismo que conserva y va rascando hasta dejarnos delante a un hombre en la cincuentena al que, definitivamente, no apreciamos, porque no es una novela de aprendizaje, ni de redención, ni muchísimo menos de perdón. Es la historia de uno de esos tipejos que deambulan por la vida creyéndose que son algo, contada de una forma caústica y magistralmente divertida.

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Autora: Rumena Bužarovska. Título: Toni. Traducción: Krasimir Tasev. Editorial: Impedimenta. Venta: Todos tus libros.

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