Parece que, de un tiempo a esta parte, el mundo de los lectores ha sufrido varios cambios. Uno de ellos es que, gracias a las redes, hemos visto a centenares de lectores jóvenes hablar de la lectura de una forma más desenfadada, mostrando abiertamente sus emociones ante la obra que tengan entre manos. Y esto ha provocado, como no podía ser de otra manera, la entrada de géneros antes menos habituales en las listas de superventas. Y lo han hecho no con un par de títulos conocidos o algún fenómeno puntual, sino a lo grande. Es el caso, por ejemplo, de la fantasía, cuyas novedades llegan muchas veces precedidas de cierto revuelo que las hace conocidas antes de ver las librerías. Uno de estos casos es The Raven Scholar, de Antonia Hodgson, primera entrega de una serie que ya tiene a muchos esperando su continuación.
The Raven Scholar es, pese a su extensión, una novela de lectura rápida cuya prosa viene trabajada hasta ese punto tan complicado de hacer que parezca fácil incluso cuando estás presentando al lector un mundo nuevo, con nuevas normas y un buen número de personajes. La novela comienza con unos gemelos cuyo futuro ha de ser decidido por su padre, y desemboca en una de las escenas de tortura más escalofriantes con las que me he encontrado como lectora. Esto nos lleva de forma parcial a encontrarnos con la protagonista, Neema, no muy apreciada por nadie, ni siquiera por el lector. Este punto es importante porque, si ya es complicado escribir una novela y lograr un vínculo con el lector, hacer que un personaje cuya aparición te irrita lleve el peso de una historia tan extensa y lograr que funcione es signo de que algo has hecho muy bien. Con su historia, Hodgson nos presenta un mundo dominado por ocho dioses un tanto histriónicos y sus seguidores. Cada veinticuatro años se lleva a cabo un torneo en el que hay un representante de cada facción o dios, y que determina quién será el gobernante durante el siguiente periodo. Hasta aquí tenemos una trama habitual del género, con una gran contienda sobre la que gira la parte principal de la novela, en la que, además, se produce un asesinato cuya investigación recae sobre la protagonista. Esta parte es la que se desarrolla de manera individual, incluso en una geografía bastante limitada, y que se integra dentro de una segunda trama global, en la que hay un cuchillo que puede acabar con el mundo, al que rodean una serie de situaciones que me han tenido pegada a las páginas del libro, y preguntándome qué motivos puede tener la autora para hacer algo así. Eso es: el enganche. Aquí es donde uno comprende perfectamente la necesidad de seguir leyendo que se tiene ante este tipo de novelas, y que provoca colas en las librerías y ediciones que se agotan aún estando en preventa.
Hodgson deja que el lector teorice, juega a ser o no fiable, muestra cuervos (muchos) y otros animales habituales en las novelas del género y mantiene un humor presente que permite respirar después de momentos especialmente complicados. Es una novela juvenil que puede ser leída por un público de más edad que descubrirá una novela entretenida, con más oscuridad de la que esperaba y con personajes que muchas veces bucean en sus errores en una clara huida hacia delante en un mundo en el que todo depende de lo que crees.
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Autora: Antonia Hodgson. Título: The Raven Scholar. Traducción: Claudia Casanova. Editorial: Oz Editorial. Venta: Todos tus libros.


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