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El deseo de los otros, de Hanna Limulja

El deseo de los otros, de Hanna Limulja

Este libro nos permite adentrarnos, a través de su relación con los sueños, en la cosmovisión de los yanomami, una de las mayores comunidades indígenas relativamente aisladas de la selva amazónica, y nos ayuda a concebir nuestros sueños como parte esencial de nosotros mismos.

En Zenda ofrecemos parte de la Presentación de El deseo de los otros (Pepitas), de Hanna Limulja.

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PRESENTACIÓN

Este libro es fruto de la investigación que realicé entre los yanomami de la comunidad de Pya ú, región Toototopi, que compartieron conmigo sus sueños, mitos y vidas, y con los cuales conviví por un período de casi un año, entre noviembre de 2015 y febrero de 2017.

Pero, en el mundo en que nos encontramos hoy, ¿por qué hablar de los sueños yanomami? Primero, porque, a despecho de las pandemias y las guerras que los sacuden de tanto en tanto, los yanomami aún están vivos. Segundo, porque, como diría el líder y chamán yanomami Davi Kopenawa, es por medio de sus sueños como hacen política. Y más que nunca es necesario aprender a hacer política como y con los yanomami. Esto implica reconocer que todo lo que existe merece consideración e implica no soñar con uno mismo, como hacen los blancos. Para hacer política, es necesario el otro y es necesario tener cuidado, en el sentido de cuidar, de pensar en el otro.

Según Kopenawa, política para los yanomami «son las palabras que escuchamos durante el tiempo del sueño y que preferimos porque son de verdad las nuestras». En cambio, para los blancos (ñapëpë), estaría constituida por «discursos enmarañados», «palabras retorcidas de aquellos que quieren nuestra muerte para apoderarse de nuestras tierras». Aquí el líder yanomami se refiere a los políticos, que muchas veces están involucrados en la explotación ilegal de tierras indígenas. En el caso yanomami, la minería ilegal es la mayor amenaza que este pueblo viene enfrentando.

En el transcurso de la investigación, registré los sueños de niños, muchachas, jóvenes, hombres, mujeres, ancianos, sueños que versaban sobre los más variados temas: cacerías, fiestas, mitos, sueños con parientes muertos o ausentes, con lugares distantes o desconocidos. Veremos algunos de esos sueños y su relación con el pensamiento de los yanomami y el modo en que conocen el mundo.

Entre las personas con quienes yo conversaba, había una mujer que casi nunca me contaba sus sueños. Decía que no soñaba, o que tenía miedo o vergüenza de hablarme de sus sueños. Un día, sin embargo, me llamó, y con una sonrisa tímida me relató un poco de su historia.

Leda está casada, es madre de cuatro hijos, dos niños y dos niñas. Dice que está sola, que no tiene padre ni madre y que no tiene parientes. Los suyos fueron asesinados y ella sueña con ellos constantemente. Cuando despierta, siente saudade y tristeza y se acuerda de que está sola, a pesar de su marido y de sus hijos.

Ella no es de Pya ú ni pertenece a ninguna comunidad que forme parte de las relaciones de intercambios y alianzas que interconectan las malocas de la región de Toototopi. Sus parientes eran de la comunidad Haximu, del lado de Venezuela.

En 1993, un grupo de garimpeiros atacó Haximu provocando la muerte de dieciséis yanomami, incluyendo niños, mujeres y ancianos. Los sobrevivientes, entre los cuales se encontraban dos niñas, una de seis y otra de siete años —Leda y su hermana Marisa—, caminaron hasta la región de Toototopi, donde pudieron contar lo que había sucedido en medio de la selva. La historia de la masacre llegó a los principales diarios del país y del mundo.

Las dos niñas crecieron en Pya ú, se casaron y tuvieron hijos. Marisa ya es abuela. Después de conocer la historia de Leda, logro entender por qué se siente sola y por qué sueña tanto con sus parientes asesinados en la masacre de Haximu.

Haximu fue el primer genocidio reconocido por la justicia brasileña. Y si traigo la historia de Leda ahora es porque no podemos perder de vista que los sueños de las personas que aparecen en este libro están amenazados, porque la selva y, por lo tanto, la existencia misma de estas personas está bajo una fuerte amenaza. Tampoco podemos ignorar la masacre de Haximu y otras tantas que pueden estar en curso en este preciso momento, en medio de la selva yanomami, quizás sin una Leda para darnos noticia de ellas.

La Tierra Indígena Yanomami (ti) fue demarcada hace treinta años. Hoy en día asistimos al peor momento de la invasión garimpeira: el área total devastada por la minería ilegal no hizo más que duplicarse, superando las tres mil hectáreas en los últimos años.

Davi Kopenawa, cuya historia de vida y de lucha dio lugar a la demarcación de la ti Yanomami y a la creación de la organización yanomami Hutukara, entre otras conquistas, sigue sufriendo amenazas de muerte por defender la selva y a su pueblo. En una conversación que tuvimos antes de una presentación sobre su autobiografía, La caída del cielo, me confesó: «Yo no quiero morir como Chico Mendes…». Nunca olvidaré esas palabras. Para Kopenawa, Chico Mendes fue el blanco que supo soñar la selva.

Presento los sueños yanomami a las personas que nunca soñaron la selva y que tal vez nunca hayan oído hablar de los yanomami. Para que conozcan un poco de su historia, de su vida, de sus pensamientos, y para que, a su vez, puedan soñar con otro modo de ser diferente al nuestro, y que por eso mismo tiene mucho para enseñarnos.

Cuentan los yanomami que Omama, el demiurgo, creó el árbol de los sueños a fin de que los humanos pudieran soñar. Cuando las flores de ese árbol se abren, los sueños son enviados a los yanomami. Este libro se ofrece, en cierto sentido y a su modo, para que se lea como un árbol de los sueños con las flores aún por abrirse.

Algunas de las flores del árbol creado por Omama se abrieron en mí y en los sueños que presento, por eso no podría dejar de decir que algunas de las ideas de este libro también fueron soñadas. Algunas por mí, otras por los yanomami. Espero que estas flores puedan echar semillas y germinar en otros suelos, dando origen a nuevos frutos y, desde luego, también a nuevos sueños.

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Autora: Hanna Limulja. Título: El deseo de los otros. Traducción: Rodrigo Álvarez. Editorial: Pepitas. Venta: Todostuslibros.

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