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La amistad entre paradojas temporales

La amistad entre paradojas temporales

Cuatro ancianas que viven en el 2045 construyen una máquina del tiempo y, a modo de último viaje juntas, retroceden hasta el Madrid de 1985. Allí se enfrentan de nuevo a decisiones ya superadas, a amores pasados y a bailoteos al ritmo de la música de la Movida. 

En este making of Inés Galiano explica cómo escribió Las chicas de ayer (Runas).

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Desde niña me han fascinado las historias de viajes en el tiempo: imaginaba las infinitas posibilidades que permitiría una máquina del tiempo y las consecuencias que tendría en la toma de nuestras decisiones. ¡Cuántas veces he pensado: “Si pudiera volver atrás y hacerlo mejor (o al menos distinto)…”! Casi las mismas que he tratado de imaginar cómo seremos en el futuro.

Bajo esa premisa, en Las chicas de ayer Marie, una científica jubilada que vive en el futuro, construye un medio de transporte que permite viajar a otra década. Tentada por la nostalgia y los recuerdos de su juventud, invita a sus amigas de setenta y siete años a retroceder con ella al concierto que Sting dio en Madrid en 1985. Así comienza una aventura al estilo Regreso al futuro o El día de la marmota, pero protagonizada por cuatro ancianas en la movida madrileña.

"Isa es la única del grupo que no ha sucumbido a los tratamientos de estética y que quiere ser vieja, porque serlo significa haber vivido"

Esta novela me ha permitido también a mí volver a esta época, que se asocia en el imaginario colectivo con la rebeldía, las melenas cardadas, y la música rock. Hice una pequeña trampa, porque es una época que no he vivido (nací en el 92), pero creo que la nostalgia es un sentimiento que se hereda. Mis padres vivieron su juventud en aquellos años, lo que influyó en mi infancia: recuerdo coreografíar “Bailando” durante horas con mi prima, incluir las canciones de Rubí en mi cassette personal del coche, y escuchar las anécdotas de entonces mientras repasábamos el álbum de fotos familiar, lleno de coloridas blusas con hombreras. Y tras ver el éxito de la serie Stranger Things, creo que no soy la única que ha heredado esa nostalgia ochentera.

Sin embargo, cuando escribía esta historia y me perdía en aquel mar de documentación, noticias de archivo de periódicos y reliquias de RTVE, tenía claro que no quería llegar al extremo de romantizar la década. Quise reproducir las diferencias entre personas nostálgicas y aquellas más pendientes del futuro a través de los diferentes puntos de vista de las cuatro protagonistas: mientras que Marie representa a las personas que desearían revivir sus recuerdos una y otra vez, Cati está muy a gusto con los avances tecnológicos de 2045 (el año en el que comienza la novela), Patricia es consciente de los cambios históricos, y finalmente, el personaje de Isabel es una anciana cascarrabias que se queja de los peligros de retroceder en el tiempo.

"Las chicas de ayer habla de los 80, de la vejez y el compañerismo, pero también es una historia de paradojas temporales"

Además, Isa es la única del grupo que no ha sucumbido a los tratamientos de estética y que quiere ser vieja, porque serlo significa haber vivido. Me dicen los lectores que no encuentran más historias con personajes femeninos mayores, y lo cierto es que no se escriben. Parece que las mujeres, a partir de cierta edad, desaparecen, como si ya no tuvieran nada que contar. Nada más lejos de la realidad.

Con esta preocupación en mente, quise describir a un grupo de ancianas que llevan toda la vida siendo amigas y compartiendo anécdotas. Construir su visión del mundo y las dinámicas entre ellas me sirvió para reivindicar su papel, las presiones a las que se ven sometidas para esconder su edad y denunciar su invisibilización.

Esta premisa también me permitía imaginarme el futuro con mi propio grupo de amigas, con las que espero seguir viajando y compartiendo la vida a los setenta y siete años, al ritmo de la música ochentera o de la que queramos.

"Construir un viaje temporal creíble fue uno de los mayores retos del proceso de escritura de esta historia, pero estoy convencida de que dimos con las piezas perfectas para que el puzzle encajara"

Las chicas de ayer habla de los 80, de la vejez y el compañerismo, pero también es una historia de paradojas temporales. Aunque el foco lo tiene la amistad, era importante diseñar un viaje en el tiempo plausible para los lectores y, sin lugar a dudas, fue el elemento que más quebraderos de cabeza me trajo. Aquí tengo que destacar el inestimable apoyo de mi editor (aunque no le guste ser mencionado), que desde la primera reunión sacó una enorme pizarra para conectar los puntos de cada salto de la línea temporal.

Construir un viaje temporal creíble fue uno de los mayores retos del proceso de escritura de esta historia, pero estoy convencida de que dimos con las piezas perfectas para que el puzle encajara. Y del mismo modo que las buenas traducciones deben ser perfectas para pasar desapercibidas y que el lector disfrute la historia, nuestra paradoja temporal tenía que ser redonda para que los lectores puedan centrarse en el viaje de estas cuatro amigas a la época de sus recuerdos de juventud.

Escribir esta historia ha significado enfrentarme a la nostalgia de tiempos pasados, al mismo tiempo que a mis propios miedos sobre el futuro y la vejez. Pero por encima de todo, es un homenaje a la amistad.

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Autora: Inés Galiano. Título: Las chicas de ayer. Editorial: Runas. Venta: Todos tus libros.

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