El escritor británico Ian McEwan, el autor tras novelas como Ámsterdam y Expiación, ha pronosticado que “hará falta una catástrofe para que los humanos reaccionen con la inteligencia artificial (IA)” y tomen cartas en el asunto para “regularla”.
Ambientada en un futuro marcado por inundaciones, colapso climático y desplazamientos masivos, la novela dialoga con las inquietudes más urgentes para el presente del lector, como la soledad o el cambio climático, un asunto de especial interés para McEwan “desde hace ya más de veinticinco años”. Pese a que la predicción que el autor hace del futuro en la novela no parece demasiado halagüeña, el escritor defiende “cierto optimismo” como la mejor actitud “ante un mundo cada vez más extraño y ansioso”.
“El pesimismo colectivo tiene un efecto paralizador; es como un pegamento metafísico que debemos quitarnos de encima”, ha opinado. Es un mundo presente en el que, a diferencia de siglos atrás, lo que quedará de nosotros no serán cartas, sino miles de datos en internet, correos electrónicos, fotografías y mensajes de WhatsApp, un rastro digital que aunque será “muy extenso”, ha apuntado, “no dará ni de lejos la misma información sobre quiénes fuimos ni cómo nos sentimos que una íntima carta recuperada de alguien del siglo XVIII o XIX. Si internet, tal y como lo conocemos, sobrevive, las personas del futuro tendrán mucho material, pero faltará profundidad para poder llegar a ver el alma de las personas”.
El británico ha apostado por que las grandes tecnológicas y la IA sean reguladas, pese a las reticencias financieras, pues, al final, “es un asunto político. Vivimos en un momento en el que la privacidad está amenazada. Pero también en el que es más difícil dejar la mente libre para pensar e imaginar e incluso para disfrutar del gusto de la soledad”.
El prolijo McEwan, que ha confesado que cada vez que sale a pasear le vienen a la cabeza nuevas historias, ha asegurado que ni para esta última ni para la anterior, Lecciones, investigó en exceso. “Tengo 78 años y he vivido tanto que ya me puedo permitir googlear en mi cabeza, entre mis múltiples pensamientos”. En el libro, que Anagrama también publica en catalán bajo el título Què podem saber, reflexiona sobre la dificultad de conocer qué vivió realmente una persona en el pasado y qué ocurrió de verdad en un momento histórico. A propósito de esa reflexión, insiste en defender la importancia de enseñar Historia en los colegios como competencia básica que no puede “desaparecer”, algo que, ha señalado, “desgraciadamente” estaría ocurriendo en Reino Unido.
Sobre la irrupción de la IA, niega que nada pueda sustituir el placer de adentrarse en una novela. “La novela no puede morir, porque sigue siendo nuestro mejor medio para examinar nuestras y vidas e indagar en nuestra mente”.
Las obras de Ian McEwan le han valido el reconocimiento de la crítica mundial. Ganó el premio Somerset Maugham en 1976 por su primera colección de relatos cortos, Primer amor, últimos ritos, el premio Whitbread de novela (1987) y el premio Fémina Etranger (1993) por Niños en el tiempo, y el premio Shakespeare de Alemania en 1999. Con Ámsterdam ganó en 1998 el Premio Man Booker de ficción y su novela Expiación recibió numerosos galardones, además de adaptarse al cine con una película dirigida por Joe Wright que obtuvo un Oscar.



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