Inicio > Libros > No ficción > Black Is Black
Black Is Black

A lo largo de los siglos, el color se ha venido definiendo con una traslación de significado que se acomoda a la propia sustancia del objeto que la semántica desea apresar, siempre sin conclusiones finales. Primero se trató de una materia, luego de una luz y hoy se dice que es una sensación. ¡Diantres!, la cosa no pinta bien, sobre todo si concluimos que la vista es uno de los sentidos menos fiables de los que disponemos para escrutar el mundo. Si además somos conscientes de que el asunto enmascara una convención por la que lo que para una décima parte de los humanos se percibe de una determinada manera no coincide con la percepción del noventa por ciento restante —daltonismo al canto—, los datos de los que disponemos a la hora de ofrecer una definición científica, esto es, fuera de toda duda hasta que se demuestre lo contrario, está muy lejos de ser concluyente.

Alain Badiou (Rabat, 1937) sigue la estela de los grandes investigadores del color, con Michel Pastoureau entre las eminencias más destacadas al respecto, y se fija en ese no-color o en ese todos-los-colores para aportar un punto de vista personalísimo a la cuestión que conjuga al unísono la carencia y el exceso, lo ignoto y el límite, el temblor del miedo y el alivio de la serenidad. Todo cabe cuando se trata del negro: la moda, la belleza, la tinta, los humores, la magia, el cosmos o el duelo. La brevedad del ensayo hace que queden fuera de campo, no así del alcance del autor, asuntos como la superstición a los gatos negros, la peculiaridad del equipaje de los árbitros o las connotaciones consabidas a propósito de ovejas o patos marcados por el signo distintivo de la revolución y la rebeldía del antihéroe, piratas aparte.

"Negro permite al también dramaturgo y novelista mostrar la mirada valiente a la sociedad en movimiento perpetuo que le ha tocado en suerte"

Cercano al siglo de vida, Badiou sigue siendo un filósofo ineludible y un ciudadano inapelable (profesor de la Universidad de París y fundador del Partido Socialista francés), que deja rastros de su paso por el mundo en todo cuanto cae en el territorio que abarca su amplio radar de intereses. Ahora le ha tocado al negro, y lo aborda con la solvencia y el desparpajo de quien ya nada tiene que ocultar a sus casi noventa años de edad. Con una primera parte donde cobra especial relevancia el peso biográfico (ahí, en la infancia, se cuece todo, viene a contarnos), Badiou da inicio a su tránsito por la negritud a partir de los primeros destellos impresos en el devenir de sus días, para más adelante acercarse al negro como fenómeno con el foco puesto en la literatura, la vestimenta, la física, la biología, la antropología y, en medio de todo ello, mostrando su valiosísima perspectiva a la contemporaneidad. Se trata, por tanto, de un libro de llegada, más que de partida.

"Johnny Cash, AC/DC, Amy Winehouse, David Bowie, Leonard Cohen y tantos otros ya le cantaron al negro. Ahora le ha tocado el turno a Alain Badiou, y la sencilla tonada resultante no desmerece en absoluto"

Negro permite al también dramaturgo y novelista mostrar la mirada valiente a la sociedad en movimiento perpetuo que le ha tocado en suerte, sin renunciar a la crítica a personalidades que debieran hacer gala de una ejemplaridad pública (“Sarkozy, ese hombrecillo inculto”, se lleva una buena andanada a propósito del descaro con el que sermoneaba a los africanos, con un paternalismo colonial sonrojante e inalterado a pesar del actual signo de los tiempos), o tendencias que han dado a la hipocresía carta de naturaleza y han convertido la infamia en algo cotidiano. Badiou no esquiva el problema de la identificación étnica con los colores, para acabar diciendo que en materia cromática “la humanidad, como tal, es incolora”. Por eso el librito de Alain Badiou resulta tan interesante y necesario: muestra una mirada inédita al mundo, amparada en una vida plena y consciente —valga la redundancia, pues acaso no exista la una sin la otra—, que nos obliga a observar el árbol del lado de las raíces y recordarnos de paso que nuestra historia está plagada de lugares oscuros (aquel nefando Código Negro con la que la Francia del siglo XVII reglamentó la esclavitud en los territorios caribeños, sin ir más lejos, pues ir más lejos supondría llegar a los anuncios por palabras en la prensa española hasta finales del siglo XIX o, ya puestos, al tráfico de personas contemporáneo).

Lo negro es negro, que cantaban Los Bravos, pero su reverso no es lo blanco, sino lo gris. Johnny Cash, AC/DC, Amy Winehouse, David Bowie, Leonard Cohen y tantos otros ya le cantaron al negro. Ahora le ha tocado el turno a Alain Badiou, y la sencilla tonada resultante no desmerece en absoluto. Lo breve, si bueno…

—————————————

Autor: Alain Badiou. Título: Negro: Destellos de un color. Traducción: Susana Prieto Mori. Editorial: Siruela. Venta: Todos tus libros.

5/5 (1 Puntuación. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios