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10 finalistas de la edición de otoño del #concursodepoesía

10 finalistas de la edición de otoño del #concursodepoesía

Ya solo quedan 10 poemas. Estos son los finalistas que compiten por los premios de la nueva edición de otoño #concursodepoesía, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. El fallo del jurado, que está formado por Antonio Lucas, Ana Merino, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire y Leandro Pérez, será anunciado el viernes 25 de septiembre. El primer premio está dotado con 1.000 € en metálico. El premio para los dos ganadores del segundo es de 500 € en efectivo.

A continuación ofrecemos los 10 poemas que optan a los premios. En este enlace puedes consultar las bases del premio. Gracias a todos por participar.

***

1

Bryan Ernesto Pacheco Barboza

Un genoma de flores

el abedul es la ventana al bosque entre el render
de una flor de agua con pétalos amarillos
que se deshace en arbustos calcinados en ocre.
el tiempo. llegamos a él— ebrios de vivir.
llegamos a él ebrios/ pasivos en los caminos llenos de vid.
qué más nos toca que heredar la poca sapiencia
escrita con letras de sal en nuestra piel,
ya somos inmunes al amor
ya somos inerte caducidad
ya somos oscuridad celeste
ya abstemios/estériles
que se avientan a las aguas del otoño.

2

Jorge Juan Codina Ripoll

arquitecta

la luz es un hueso fracturado contra el cristal.
la savia huye hacia el tuétano,
una claudicación blanca.
hace semanas que el salón mastica su propia sombra.
la madera tose,
como si tragara polvo de avispas.
este óxido no baja del cielo:
nace debajo del fémur,
deshilacha las esquinas del tacto.
apilamos lana oscura
no para tapiar la escarcha,
sino para darle peso a tu ausencia.
la geometría del cuarto cede
ante un desgaste tan minucioso.
yo ensayo mi muerte sin hacer ruido.

3

Agostina Laura Sulpizii

Construí una mesa:
madera sobre madera
labrada con mis manos niñas
de bestia recién nacida
¿Quién pudo ver el destello?

Ungí mis herramientas en perfumes dulces,
sagrados:
incienso, mirra, clavo de olor
nardo, violetas, pasionaria
sándalo sauco cedrón.
Una a una las nombré
les di un lugar y un destino
un eco de posibilidades donde comenzar.

En medio del desierto
di a luz un oasis extraño:
lo que veía era la sombra
de la sombra
de la sombra.
Lo que se refleja es del sueño
y mis manos ya no están.

4

Sara Muñoz López

En la ensoñación azul,
aquí
yo siempre,

ya no duele el cuerpo,
lo deshabité de niña
aquel día en que (…).

Desde entonces,
exopiel,
extrarradio de la carne.

Lejos
muy lejos,

ocurre mi vida sin mí.

5

Marcos A. Rodríguez Pérez

lienzos de ceniza

unos niños juegan en la arena
cae el canto de las aves
en nuestras flores de primavera
llega la tormenta y llueve

corren los niños—
después, vuelve el silencio
vuelven las aves

la imagen es natural:
las gotas resbalan en los pétalos
para estallar como lágrimas
contra la hierba del jardín
y desaparecer lentamente
bajo la tierra empapada

deslizo el encanto—

hacia aves carbonizadas
entre las flores del Líbano
de una playa vacía

6

Marina Serrano Escobar

Si la tristeza fuera alimento
sería sopa de cebolla:
un río crepitante
que avanza por el pasillo
hasta los pies de mi cama.

Mamá se enrosca hacia el interior
y deja las pupilas fijas,
como dos escarabajos
sobre la almohada.

Si giro la cadera,
los surcos de mi vientre
sisean hacia la pelvis.
Son lágrimas que regresan
hacia la misma orfandad,
este ojo
con el que a veces la miro.

Hay un poco de muerte
en la comisura de su boca,
la misma cicatriz
que nos sostiene el rostro.

7

Fernando Mora Bongera

Casa abierta

Esta casa no tiene paredes
ni una gota de azogue.
Es toda ventanales abiertos.
Al agua se le dice agua
y solo al viento se le llama viento.
Cuando se dice nieve solo hay nieve
y si se dice pájaro todo es pájaro.
Nadie sufre si se dice dolor
y nada muere aunque se diga muerte.

8

Laura R. Tovar Aceituno

¿Tienes la llave?

El techo sopla sonidos vibrantes de espirales;
a través de él, puedes sentir sobre ti las miradas azules.
Son muy sigilosas,
no quieren ser descubiertas.

Los muebles son de viento y las cortinas, de pensamientos serenos.

—¡Pasa, siéntate cómodo!

Aquí sentirás el silencio burbujeante de los espirales; ellos no te van aturdir.

—¿Y la puerta?

Puedes verla si tienes intenciones verdes.
Mi casa es una quimera; su llave no tiene peso,
pero sí una bella forma.
Si la encuentras, puedes volver.

Eso sí, ven con traje de gala; no olvides que las miradas estarán atentas,
girando en remolinos.

9

Mariano Cuesta Juste

Doce pájaros de mantequilla
descansan en cálidos nidos de mármol.
Los vestidos azules vuelan por los aires
y el metal se comprime y acelera.

El mundo me roza despacio, me respira,
las gotas acarician los pasos que voy dejando atrás.

Doce pájaros de mantequilla
vuelan sobre una tarde gris iridiscente,
el silencio distraído de los coches oscuros,
las nubes que nacen de mi boca, los verbos.

La casa está encendida.

Mundos invertidos se posan en flores por llegar.

10

Carlos Alberto Negrón Pardo

Eras

He amado con rubor de hombre
la mirada de mi padre,
con mirada de niño
las faldas de mi madre,

y todo esto
me ha dolido.

Aún deambulo extraviado.
Mi edad ya no me sostiene.

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Alejandro Gonzalez
Alejandro Gonzalez
1 hora hace

A que corro se puede hablar para propuesas de textos y colaboraciones? Al de Zenda contacto no respondeis.

Jesús Francisco
Jesús Francisco
1 hora hace

La seño Rita escribe
una “o” en la pizarra.
“Dibujadla y pintadla”, pide.
En la libreta hacemos dos rayajos:
uno a lápiz
y el otro, en las antípodas, a colorín.
La seño Rita está encantada
con las habilidades
que mostramos sus peques.
“Esto es arte”, se dice,
y suspira cuando piensa
que lo iremos perfeccionando
hasta perderlo.
En un mundo de posibilidades,
la verdad es algo flexible
porque no depende
de un hecho consolidado,
sino de una improvisación.