A través de sus versos, la autora nos invita a un proceso de introspección sobre la madurez femenina, explorando la aceptación del cuerpo y el alma a los cincuenta y cinco años. Aquí el tiempo no es un enemigo, sino un maestro de la lentitud y la verdad.
En Zenda ofrecemos cinco poemas de Mujer frente al espejo (El sastre de Apollinaire), de Isabel Marina.
***
MUJER FRENTE AL ESPEJO
Quédate aquí́ parada,
intenta despertarte,
si es posible.
Y si no, no importa.
Duérmete en la orilla
de tus cincuenta y cinco años.
Pero aprende que ya ha pasado
la mayor parte de tu vida,
y eso es irrefutable.
Después,
besa tu rostro en el espejo,
acaricia sus contornos.
Eres aquella de la que trataste de escapar,
pero has llegado hasta aquí́
y resulta que eres hermosa.
Que el cuento que te contaron
era solo una mentira,
un maldito cuento de hadas.
***
VOLUPTUOSIDAD
Oh voluptuosidad de saberme prendida
por un fuego de la adolescencia
que no decrece, a pesar de mi edad.
Oh saberme libre
para saborear la derrota de una vida
en la humildad del papel.
La certeza de que la jungla
reserva un lugar para mí
entre las figuras de Wilfredo Lam.
Un destello de gloria y pureza
como la casa en ruinas de mi madre
después de setenta años.
En medio del otoño,
esta voluptuosidad,
este raro fulgor.
***
CASA DESHABITADA
Las palmas se abren hacia el silencio
de donde provienen todas las oraciones.
La lucha al fin ha terminado.
No se sabe cuándo amanecerá́ otra vez.
El aeroplano surca el cielo
escribiendo nuestros nombres.
Uno a uno, van pasando
desde tiempos inmemoriales.
Qué suerte haber caminado
por este sendero de grava,
rodeado de hortensias.
Qué suerte haber tenido
la compañía de un ser humano
contra el frío y el miedo.
Las plantas crecen por fin libres
a nuestro alrededor.
El aire limpio se instala
junto a nuestra casa deshabitada.
Allí́ dentro nos quedamos solos,
frente a nuestro verdadero yo.
***
TU PROPIA VOZ
Todo lo que no hiciste entonces
lo estás haciendo ahora.
Arden en las manos las figuras
de un tiempo perdido, a lo lejos.
Las canciones son el eco
de una adolescencia que no recuerdas.
Gime en el patio del colegio
la estrella que te acompaña.
Sabe que de nada sirve preocuparse
o tratar de combatir las olas del mar.
Que en la madurez del cuerpo
se adivina ya su descomposición.
Y que es tu derecho y tu deber
escuchar tu propia voz.
***
EN FORMA DE HIMNO
El sol quiere herir nuestros ojos,
ser el único protagonista de esa canción
que hace bailar a la duna móvil
en la playa de Laredo.
Conecto conmigo misma,
pendiente del conocimiento
al que trato de llegar
con cada verso.
No se derrama el sol en vano,
ni besa el perro obediente mi piel,
para sentarse, sin esperanza,
en un rincón de la casa.
El dolor se transfigura.
La epifanía se manifiesta
sobre la duna
en forma de himno.
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Autora: Isabel Marina. Título: Mujer frente al espejo. Editorial: El sastre de Apollinaire. Venta: Todos tus libros.


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