Inicio > Blogs > Diario de un mal nadador > Benito Muñoz: un debut valiente, distinto y de alto voltaje

Benito Muñoz: un debut valiente, distinto y de alto voltaje

Benito Muñoz: un debut valiente, distinto y de alto voltaje

El periodista publica su primera novela, Está bien así, un homenaje a la literatura

Este libro es un homenaje a la literatura. Literatura sobre literatura, aunque quizá no lo haya pretendido su autor. Pero qué más da lo que le llevó a encerrarse durante tres meses, ajeno al mundo, en los logros (efímeros) y las desventuras de un escritor que fue fiel a sí mismo.

Benito Muñoz debuta en el mundo editorial con una novela valiente, luego distinta. Un libro que fue gestándose a medida que avanzaba sin apenas una brújula. Quizá, en su interior, sí sabía dónde estaba su estrella polar, pero el viaje suele consistir en el mero andar, en su disfrute, sin el ansia de la cumbre. Y sin esperar nada a cambio.

Está bien así (Libros.com) tiene, también, su argumento. Aunque no lineal. Un joven escritor logra éxito de crítica y público con su primera novela, pero lejos de seguir por ese sendero «fácil» (si ha logrado el reconocimiento, ¿ha de cambiar?) prefiere adentrarse por la espesura de un bosque del que desconoce su frondosidad. De una novela «seria» pasa otra de «divertimento», de aventuras. Simplemente porque le apetece. A estas alturas cualquiera puede hallar paralelismos, tanto vitales como literarios.

—La novela, ¿es un tributo al placer de escribir, al margen de modos y modas?

—Sí. Y también la búsqueda de uno mismo dentro de la literatura. La necesidad de ver si me alcanza la voz para que me oiga alguien, o si mejor debo callarme.

—¿Riesgos?

—Hay que escribir con todo lo que te salga. Si eso es arriesgado no importa, mejor. Y si lo que te sale es complaciente y eres así, ¿qué le vamos a hacer? En cualquier caso, y como norma, prefiero la rebeldía ante todo o casi todo.

*****

Por las páginas de Está bien así aparecen desavenencias e ilusiones amorosas de variada intensidad, mini historias de personajes variopintos (astrónomo, quiosquero, portero de discoteca), la creencia de la amistad como una de las bellas artes, diarios que afloran y se entrecruzan con la trama… Y reflexiones que sostienen un envidiable nivel de calidad. No es fácil engarzarlo todo. Ahí está la pericia, cómo manejar tiempos y asombro.

Benito Muñoz es periodista de largo aliento. Fue director de El Día de Cuenca y pasó por las redacciones de los diarios Marca y El Mundo. Desde hace bastantes meses es un asiduo de Zenda. Su serie/columna «No guru, no method, no teacher» es una suerte de divertido y agudo diálogo entre ¿él? y su criatura. Y, sobre todo, Benito Muñoz es un letraherido en el buen sentido de la palabra, un paraguas bajo el que se cobija quien cree que la literatura es necesaria y un placer que rompe todos los goznes.

*****

—Por el libro se deslizan santones como Borges y Cortázar… Cita a autores que tengas en estima.

—Buf, muchos. Soy muy «amigo» de Javier Marías, el mejor de este país; Vila-Matas, el «otro» mejor; Álvaro Pombo, Javier García Sánchez, Richard Russo, Donna Tartt… Ahora soy «amigo» de Louise Glück. E Italo Calvino, Henry Miller, Umbral, Bolaño… Y los de siempre: Joyce, Kafka, Proust, Virginia Woolf, Dorothy Parker…

—Títulos.

—De Javier Marías me gustan casi todas sus novelas. Por supuesto, Tu rostro mañana. Sólo con esta novela ya merece el Nobel. Pero me gustó especialmente Negra espalda del tiempo. Con esta novela empezó a «retorcer» maravillosamente la literatura. Doctor Pasavento, El metro de platino iridiado, Robespierre, Ni un pelo de tonto, El jilguero, Si una noche de invierno un viajero…

*****

Benito Muñoz Fuentes escribió la novela en 2005, durante una excedencia. ”No la he tocado nada”, apunta hoy. Desde entonces ha terminado otras tres, “sin contar una fallida”, en los últimos años. Fue en La Losa (Segovia). Ahora vive cerca del acueducto. Esconde varios relatos y mantiene un diario/dietario.

*****

—Le gusta a Benito Muñoz escribir sin red, escribir en blanco, sin saber el final. ¿Vértigo?

—Es una de las razones por las que escribo. Me gusta ese tipo de reto.

—¿Hay que divertir, hay que sorprender? Está bien así tiene dosis de humor y despiste…

—Siempre. Creo que la calidad literaria divierte.

*****

El protagonista de la novela mantiene una relación amor/odio con su editor durante muchos años, quien, pese a todo, es su mejor amigo. Difieren en gustos, o al menos en qué veredas debiera adentrarse el escritor. Podría parecer un ajuste de cuentas con el poder de los críticos, hoy bastante menguado, por desgracia, según Benito Muñoz. “Antes de las redes sociales un crítico podía encumbrarte o hundirte, más lo segundo. Pienso en Rafael Conte o Miguel García-Posada. Ahora todo se va diluyendo”.

También todo, ahora, es más fugaz. Apenas (no es poco decir) la amistad y el amor son los únicos pilares que resisten a los años. Esto vale también para la novela. “Por desgracia, hasta estas dos máximas del ser humano pueden ser y son en muchas ocasiones una ilusión que termina. Aprovechémonos cuando no sea así. La amistad de Jean (el protagonista) y su editor (Pepe Mortensen) me parece ejemplar. El amor de Jean y su viuda, especialmente el de ella, también. Ya que estamos aquí para jugar, juguemos a la Verdad”.

No falta el humor en el libro. Surge sin llamar a la puerta. Una prolongación de cómo es el propio Benito Muñoz, próximo y tímido, cálido y desconcertante. “El humor puede serlo todo o destruir una buena novela”.

Para finalizar, quedémonos con el inicio de la novela: “Empeñado en perdurar, no hago otra cosa que perder el tiempo. Soy escritor. Me llamo Jean y tuve un enorme éxito en mis comienzos. Ahora he decidido volver a la casa materna para terminar mis días. No sé por qué digo esto. Realmente no debe ser así: solo tengo cincuenta y siete años…”. No se la pierdan.

4.7/5 (6 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)