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Care Santos: «Olvidar no es la solución»

Care Santos: «Olvidar no es la solución»

La escritora Care Santos, que confinada acaba de cumplir 50 años y que este 2020 celebra el cuarto de siglo como autora, vuelve a contactar con los lectores gracias a la novela Seguiré tus pasos, que debía llegar a los anaqueles en marzo, y en la que reflexiona sobre cómo recuperar y mantener viva la memoria.

Parte final de la bilogía que inició con Todo el bien y todo el mal, en su nuevo título, publicado por Destino y Columna, viaja hasta la Barcelona del 26 de enero de 1939, último día de la guerra civil en la ciudad, y también al pequeño pueblo de Conques, en la comarca pirenaica del Pallars Jussà, donde Reina, la protagonista, se enfrentará a un secreto familiar.

Durante una rueda de prensa telemática, Santos, feliz de poder estar de nuevo en las librerías, ha comentado este miércoles que en la obra recupera personajes como Reina, que ya aparecía en Todo el bien y todo el mal, junto con su marido Sam o su hijo Albert, y aparecen otros nuevos, algunos de ellos basados en personas reales del Pallars. En esta nueva historia, Reina, una mujer acostumbrada a tomar sus propias decisiones, recibirá un día una carta que lo puede cambiar todo en su vida y, aunque con vacilaciones, decidirá montar en su coche y acercarse hasta el pequeño pueblo de Conques, donde quedará retenida durante un tiempo, debido a lo que allí descubrirá. La mataronense ha rememorado que esta localidad, cercana a Tremp (Lleida), forma parte, en cierta manera, de su peripecia vital desde el momento en el que su abuelo paterno, que era un guardia civil nacido en la provincia de Sevilla, fue allí destinado cuando apenas contaba con diecinueve años y se hizo novio durante muy poco tiempo de una joven, con la que acabó rompiendo, aunque se cuenta que ella «estuvo esperándolo el resto de su vida».

Aunque parte del relato transcurra por estos lares, la novelista también se adentra por la Barcelona de enero de 1939, una ciudad «muy sucia, de gente escondida, sin transporte público, con refugiados de otros puntos de España, un lugar que no se reconocía a sí mismo». A pesar de no esconder que a ella misma le da pereza cuando ve entre las novedades literarias algunas que aluden a este conflicto bélico, «aquí no se habla tanto de la guerra civil, sino de sus consecuencias, de lo que queremos hacer con la memoria». «¿Tenemos que recordar, o tenemos que olvidar? ¿Debemos enterrar el pasado o no tenemos que hacerlo?», se pregunta a lo largo de las páginas. Justamente, entiende que el libro «es una excusa para reflexionar sobre memoria y pasado«.

Preguntada al respecto, ha indicado que es de las que cree que «es muy importante recuperar la memoria y recordar, olvidar no es la solución, porque se corre el riesgo de volver a repetir lo mismo, incluidos los terribles errores». Sin embargo, ha proseguido: «¿De qué manera hay que mantenerla viva? Porque hacerlo de una forma enquistada o inamovible tampoco es la solución. Tendríamos que buscar la manera de que entre todos pudiéramos vivir tranquilos con el pasado de la Guerra Civil, que hoy es tan vivo, como si sólo hubieran pasado diez años de aquello y no más de ochenta», ha apuntado. A la vez, respecto a esta cuestión ha mostrado su escepticismo sobre que haya alguien con capacidad para encontrar una solución.

Por otra parte, ha incidido en que cada vez que se sienta ante el ordenador para pergeñar un nuevo título está más «preocupada con el ritmo, porque la mirada del lector de hoy no es la misma que hace treinta años», especialmente por la influencia de las series de televisión.

Sobre cómo está viviendo estos últimos meses, con la pandemia de coronavirus impregnándolo todo, Care Santos ha precisado que es una persona «bastante tranquila» y, a pesar de que «lo que está pasando es terrible, por el número de muertos que ha provocado, creo que no durará para siempre». «Para mí ha sido como un paréntesis rarísimo, en unos meses como los de marzo o abril, con Sant Jordi, un día que pensaba que no estaría en casa hasta que no tuviera noventa años. Por eso, también viví como un regalo estar esa jornada, por primera vez, con mis tres hijos, con los que brindamos por estar juntos», ha destacado. A la vez, ha avanzado que es probable que acabe escribiendo algún libro sobre lo ocurrido, seguramente para público juvenil, pero más adelante, porque «no se puede escribir en caliente».

Aunque no se ha alargado, sí que ha dejado caer que está con ganas de escribir una nueva novela ubicada en la Barcelona de los últimos días de la guerra, en un momento de «cambio de un mundo», y con unos protagonistas de la burguesía catalana «en horas bajas».

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