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Carlos Zanón: «La música es un refugio absoluto para todos nosotros»

Carlos Zanón: «La música es un refugio absoluto para todos nosotros»

El escritor Carlos Zanón, que ha vuelto a las librerías con Love Song, después del éxito de Taxi y de su incursión en el personaje de Carvalho con Problemas de identidad, considera que la música, protagonista de su nueva novela, es «un refugio absoluto» para todos.

A partir de múltiples referencias musicales, literarias y cinematográficas, Zanón construye los protagonistas de Love Song (Salamandra), tres músicos talentosos y de cierto éxito, una pareja y su mejor amigo, Jim, Eileen y Cowboy, que se embarcan en una gira estrambótica estival pero sin revelar quiénes son, por campings y locales de la costa mediterránea versionando canciones solo de 1985.

En una entrevista con EFE, Zanón comulga con la idea de que «la literatura sigue siendo música: te gusta un autor por cómo suena, cómo coloca las palabras, el ritmo». Y añade: «Con la pandemia nos hemos dado cuenta de que con comer y tener un techo no basta. La cultura es un refugio, necesitamos un relato que nos explique el presente y el futuro, y eso lo vertebramos a partir de los mitos que reelaboramos en la literatura, en las canciones». Eso explica que escuchemos la música de gente que lleva muchos años muerta y que «cuando te gusta un grupo, tanto te da lo que hace que su carrera sea un desastre, porque le mostrarás una lealtad inquebrantable, conscientes de que nunca le podemos devolver lo que nos da su música».

A bordo de una Camper California, conducida por un chófer al que apodan Polidori, la banda se lanza a una gira de tocar y correr, gozar y sufrir, entre composiciones pop, huesos fracturados y emociones difíciles de manejar, en un viaje que, como reconoce Zanón, le permite fijarse en que «la amistad adolescente es un cierto problema».

Zanón pone el acento en la necesidad de que «para crecer debes romper ese vínculo, al igual que pasa con el vínculo con los padres». A medida que se acercan al final de su recorrido, frente a las costas de Cádiz, en Tarifa, los protagonistas, «ya convertidos en otros», se enfrentan a la disyuntiva de «vivir con una intensidad como cuando eramos jóvenes o convertirse en adultos». De hecho, apunta el autor, no es más que «el reflejo de nuestros mitos, como cuando alguien mira atrás y se convierte en estatua de sal», pero aunque «todos admiramos mucho a los héroes en películas, libros y canciones, no los querríamos como padres».

En el devenir de los protagonistas, el lector descubre «la fascinación de vivir con pasión», pero al mismo tiempo «la incertidumbre del mañana». En Love Song, aparte de la música, una constante en su obra narrativa y poética, Zanón destila algunas de sus «obsesiones y fantasmas»: la lealtad, el triángulo amoroso, el arte como redención o la experiencia de la enfermedad, en esta ocasión la ELA, «como una advertencia de que todo se acaba».

Esa obsesión por narrar la amistad y la lealtad le viene a Zanón del libro que le inició en la lectura, Los tres mosqueteros. Fijarse en 1985 fue pura casualidad, reconoce, si bien, en busca de una referencia cronológica, le pareció un buen año para que los personajes tuvieran «un tiempo en el que refugiarse», y además ese año apareció Steve McQueen, «el mejor álbum» de la banda británica de pop Prefab Sprout.

Admite cierta continuidad de Love Song con Taxi, por el recurso a «la escritura en ruta», aunque para Zanón en su anterior novela «los personajes estaban como en una pecera, no salían de la ciudad», y en esta en cambio quería afrontar «un reto estilístico»: «Salen de la ciudad, recorren la costa mediterránea y ese viaje emocional y mental les lleva por lugares medio inventados».

Love Song se ha gestado en parte durante la pandemia, que le ha afectado de dos maneras: «Primero porque me gusta estar solo cuando escribo, y en mi casa, de repente, había más gente, con el confinamiento, y luego porque estaba escribiendo de un mundo, el musical, que no sabía si iba a volver. Era raro, e incluso te llegas a plantear hasta qué punto tiene sentido escribir libros«. La pandemia también le hizo tomar conciencia aún más de «nuestra fragilidad», y eso quizá también lo transmitió a sus personajes.

Por otra parte, a pesar de que su incursión en Pepe Carvalho le hizo pasar «una experiencia genial» y de que le habría gustado hacer otra novela con el personaje de Vázquez Montalbán, Zanón cree que de momento no repetirá ese reto.

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