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Cenizas de plata y sangre, de Almudena de Arteaga

Cenizas de plata y sangre, de Almudena de Arteaga

La nueva novela de Almudena de Arteaga (Madrid, 1967) arranca anunciándose como la historia de “una mujer enfrentada a dos amores y un destino trágico en el Cádiz de los años cuarenta”. Porque está ambientada mayormente durante los meses previos a la explosión de Cádiz del 18 de agosto de 1947, que estuvo a punto de hacer desaparecer la ciudad. La capital gaditana es, sin duda, la gran protagonista de esta novela. Un gran homenaje a la tierra que acogió a la novelista durante tres años de su vida (de 2012 a 2015).

Resulta obvio que los creadores se alimentan, además de lecturas, de vivencias propias y ajenas, de personajes y hechos reales, a los que tratan y con quienes conviven y dejan muy a menudo jirones de sí mismos en sus obras. Los escritores vampirizan la realidad. Y si las novelas están más o menos vinculadas a la vida real, ésta también podría descifrarse como una trama novelesca. El paso, en ambas direcciones, de lo vivido a lo literario sigue siendo un fascinante misterio.

"Cenizas de plata y sangre puede considerarse también como una novela de aventuras adobada con tintes costumbristas"

Almudena de Arteaga nos ofrece en Cenizas de plata y sangre (La Esfera de los Libros) un entramado claramente femenino, un mundo de relaciones y de preocupaciones en el que los hombres (Frías y Guillermo) cobran un papel relativamente secundario y un amplio espacio de ficción donde privan los sentimientos y las intuiciones. En realidad, Ingrid, la otra protagonista de la novela, es “una huérfana de guerra en busca de venganza” (p. 38). La narración arraiga de hecho en terrenos más fructíferos cuando Ingrid se mueve en ámbitos reservados a lo femenino.

La autora lleva escribiendo sobre mujeres desde hace dos décadas, cuando empezó a profundizar en algunas féminas de la Historia. Su primera novela, La princesa de Éboli, marcó un antes y un después en su trayectoria vital. No se ha apuntado por tanto a la moda feminista y a hacer la pelota. Por cierto, la etimología dice que la expresión «hacer la pelota» nada tiene que ver con el deporte. Tiempo atrás, «una pelota» era una prostituta, y de la necesidad de fidelizar al cliente con galanteos excesivos llegó hasta nosotros lo de «hacer la pelota».

Cenizas de plata y sangre puede considerarse también como una novela de aventuras adobada con tintes costumbristas. Son múltiples las historias, en buena medida las de espionaje, que admitirían esta consideración. Y los escenarios seleccionados (Colonia, París, Tánger, Tetuán, Cádiz) proporcionan la impronta que necesita la protagonista. Atendamos, por ejemplo, a la siguiente frase de la página 83: “Yo, que durante tanto tiempo hice del riesgo mi mejor amante, llegándolo a necesitar como un drogadicto al opio para poder sentirme viva”.

"Tras su aparente sencillez, esta novela encierra, como una muñeca rusa, múltiples y atractivas sorpresas que arrastran a una lectura irresistible"

Se puede advertir también la decantación literaria de Arteaga hacia el mundo de la imagen. La influencia del cine sobre su obra es considerable. El cine pasa a ser una forma expresiva que influye en el tratamiento narrativo de muchos novelistas contemporáneos. Veo a su vez con claridad que esta novela debería tener su adaptación cinematográfica.

Almudena de Arteaga, por acumulación, consigue mantener el interés del lector en todo momento, pues Ingrid vence y a la vez es vencida. Y lo logra a través de un lenguaje directo, aunque no exento de reflexiones morales. La novela se nutre asimismo de efectos dramáticos, al situar a sus personajes ante la muerte. Son las páginas que se corresponden ya con el desenlace. Con la terrible noche del 18 de agosto de 1947.

Debería vigilar la autora el uso frecuente de frases hechas a lo largo del libro: “…me llevase a la boca del lobo” (p. 41), “Lo demás fue coser y cantar” (p.74), “…a una velocidad endiablada” (p.147), “Estaba atada de pies y manos” (p. 270) o “…esperándola como agua de mayo…” (p. 300), entre otras muchas.

Tras su aparente sencillez, esta novela encierra, como una muñeca rusa, múltiples y atractivas sorpresas que arrastran a una lectura irresistible. No es mi propósito concluir argumentando que Cenizas de plata y sangre sea la mejor de las novelas de Almudena de Arteaga. No hay un orden de calidad posible por ahora y dependerá del gusto, interés o preferencias de los lectores. El paso del tiempo dirá en todo caso lo que tenga que decir sobre esta ficción tan gaditana.

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Autor: Almudena de Arteaga. Título: Cenizas de plata y sangre. Editorial: . Venta: Amazon, Fnac y Casa del Libro

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