Inicio > Libros > Adelantos editoriales > Cerillas Garibaldi, de Julià Guillamon

Cerillas Garibaldi, de Julià Guillamon

Cerillas Garibaldi, de Julià Guillamon

Los cuentos cortos de Julià Guillamon son como las cerillas Garibaldi: pequeñas historias que, fregadas sobre la superficie áspera de la realidad, producen chispazos de imaginación, humor y crítica.

En Zenda reproducimos uno de los cuentos de Cerillas Garibaldi (Galaxia Gutenberg), de Julià Guillamon.

***

Mundo divertido

Algunos, que no tenían la paciencia de escuchar mensajes de voz en el móvil, empezaron a pasárselos a × 1,5. Los amigos, los amantes, la familia hablaban con una divertida voz de falsete. Las pausas desaparecían y los mensajes se liquidaban en un momento. Entonces respondías con una nota de voz que alguien oía también a × 1,5. Con las series sucedió algo parecido. La manera de contar las historias había cambiado: los primeros episodios discurrían tan rápido, pasaban tantas cosas, que costaba seguir el ritmo. Pero después bajaban de intensidad y se aletargaban. A partir de una pequeña anécdota que en uno de los capítulos iniciales hubiera dado lugar a una subtrama insignificante, se construía un episodio entero. Vistos a × 1,5, de aquellos episodios iniciales no se entendía gran cosa. Pero después llegaba un continuo de acción, clímax sentimental, sexo y violencia, y compensaba.

Los deportes, que empezaron siendo una manifestación del dinamismo de la vida moderna, se habían vuelto aburridísimos. Se decidió emitirlos a × 1,5. El fútbol se convirtió en un espectáculo trepidante. Y la Fórmula 1. No sólo se aceleraron las transmisiones. Un sistema agilizador permitía aplicar el × 1,5 sobre el terreno, siempre y cuando lo aceptase el % de los espectadores. Los seguidores del tenis y del golf se opusieron a ello, pero sus objeciones fueron pronto arrinconadas, y todos los deportes empezaron a disputarse a la nueva velocidad.

Las imágenes a × 1,5 crepitaban como hologramas. Cuando la gente empezó a aplicar el método acelerador en la vida cotidiana –siguiendo el modelo de los héroes del deporte–, por todas partes se veían hombres y mujeres crepitantes, que circulaban un 50% más aprisa que las otras personas. Las calles se llenaron de chispazos lisérgicos. Los supermercados aplicaron enseguida el nuevo sistema, y las cadenas de montaje de las fábricas, los cruceros y los trenes de alta velocidad. En la Administración pública, los primeros en adoptarla fueron los departamentos de licitación de obras. En las carreteras se crearon carriles × 1,5. Para evitar quejas (los carriles × 1,5 circulaban tan llenos que iban a la misma velocidad que los carriles × 1 residuales), se impuso la velocidad única. Gracias a la IA ya prácticamente no había accidentes. Surgió una oposición formada por los sindicatos de fontaneros y taxistas y los propietarios de call centers. Pero salvo estas excepciones, la sociedad asumió con alegría la aceleración.

En vista del cambio transcendental que se estaba produciendo, pensando en un futuro con mayor igualdad de oportunidades y un buen ascensor social (que fuera rapidito), el colectivo Escuela Nueva × 2 impulsó un programa para que, anticipándose a las transformaciones en curso, la enseñanza incorporase de manera experimental la velocidad × 2.

—————————————

Autor: Julià Guillamon. Título: Cerillas Garibaldi. Editorial: Galaxia Gutenberg. Venta: Todos tus libros.

5/5 (1 Puntuación. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios