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Cinco poemas de Alfonso Larrea

Cinco poemas de Alfonso Larrea

Los poemas menguantes (Grupo Tierra Trivium), escribe su autor, “nació durante una crisis personal a muchos niveles. Escribía entonces para reconocer y liberarme de la realidad: un año después de empezarlo, el libro se me reveló, y ya con otros ojos, decidí ampliar su función terapéutica hacia otros ámbitos. Sufrir, comprender y reconstruirse desde el lenguaje, que es juego y filosofía. Con la mar y la luna de fondo”.

Zenda adelanta cinco poemas de la última obra de Alfonso Larrea.

***

I

El viento que llama a la puerta,
a esta hora tan rara, es paciente y soberbio.

Los golpes de tos que recibo,
que solitariamente encajo,
sin saliva, sin sed, sin agua,
delatan silencios de sombra
en la luz derramada bajo la puerta.

La luz hebrada de momentos felices
debe encenderse: enciende ya,
rápido, o los monstruos inciertos
de vivir sin tu mano dada
desperezarán, como casas antiguas.

Como si pudiese sentir
la formación seca, ecoica de sus huesos.

***

XXI

Desde mi retiro te busco, sabiendo dónde.
Te busco y no: permanezco en esta casa cerrada
porque te persigo donde ya no estás,
porque te prefiero como ya no eres.

Hay un telón dividiendo voluntad y deseo
con su puesto de control
y mi corazón luchando contra su ley
y muerto a tiros.

En este mes de verano tan frío,
en este temporal de invierno tan solo
te busco queriendo encontrar cualquier cosa

menos a ti;

llegar al fondo de algún asunto
que me ayude y me agote y me complazca
antes de los tormentos menguantes.

Sueños como perros corriendo sobre la ría,
como niños con ojos de loza sonriente.
Yo me tapo la cara con las manos;
ando en círculos entre estas paredes.
No te encuentro.
En los prolegómenos del desuello grito como víctimas que se orinan ante oficinistas de purgatorio, como flores deshojadas en jarrones seropositivos.
Cuando la noche acaba conmigo
vuelvo al mundo y necesito buscarte.

Los días suceden y los astros hilvanan.

Te busco en un fosfeno,
en una viruta de lápiz, en un horóscopo.
Cuando este te anuncia vivencias de amor
me pongo triste.

***

XXIII

En todas las ciudades
encuentro el temor que me persigue.
Viene conmigo, lo siento siempre,
está a mi lado como un hermano muerto.
Le puedo contar las pulsaciones
con solo cerrar los ojos.

Se esconde sin aviso ni consciencia.
Se despega de mí cuando miro
un niño que pesca un cangrejo
o una flor naranja que hará sonreír a una mujer.

Sonrío con la sal secándose en los antebrazos;
en todo hay un espejo irreconocible.

Yo quisiera asustarme de verdad,
hacerme tiras de sangre con las uñas,
gritar toda la tristeza de las hojas rotas de un aloe vera.
Entonces el temor corre hacia mí
y me abraza, roto en mil supersticiones
como un lagarto mediterráneo.

Abro los ojos, lo miro, me veo.
Mi corazón es un pensamiento con alas grandes.

***

APUNTES·PARA·UNA·POÉTICA·FUGAZ (fragmento)

I

1. Del poema

teoría y hundimiento del poema (dos puntos)
un poema es «una obra poética normalmente en verso»
un poema es una realidad de uso privativo

poema es palabra / pensamiento / obra evolutiva

a los poemas hay que leerlos constantemente
son insaciables

*

los libros de poemas tienen diferentes usos (dos puntos)
un arma, un arma y un arma

también pueden arrojarse contra alguna cabeza

*

teoría general del poema (dos puntos)
la gravedad del verso
es proporcional a la facilidad de lectura

todas las épicas tienen carga negativa, en tanto que derrota
todas las declaraciones de amor son diabéticas
el lenguaje es esencia y enemigo de la lírica

*

teoría especial del poema (dos puntos)
el poema pensado saca su reloj roto
para despedir al poema escrito

en la escritura, el poema solo es
un conjunto de versos

deja de ser pátina de la materia

*

muerte del poema (dos puntos)
ectopia cordis, ripio, incoherencia

todos asesinatos por falta de técnica

*

elementos del poema (dos puntos)
vida, amor, miedo, muerte
de ellos surge la piel de las cosas

todo está ahí
salvo el vacío / el silencio

el arjé es la imaginación

*

funciones del poema (dos puntos)
el poema debe desdecir la norma
debe destruir la realidad

*

los poemas claman

contra la indiferencia de los artistas
contra la pasividad de los lectores

contra las realesacademias
contra la industrialiteraria
contra los huevosdeserpiente

contra las grietas de la educación
contra los cementerios hablantes
contra la idea de perfección

contra el aullido de los hijos de perra
contra el verso libre o encarcelado, pero nulo

y gritan, todos en coro

«¡Poemas del mundo:
no habléis más
de vuestros poetas!»

***

PERO LA MAR TAMBIÉN ERES TÚ, NO LO HE OLVIDADO (fragmento)

la mar es un azul de muchos verdes
la mar (utopía desbordante y desolación caprichosa) es la suerte de la arena
la mar es una mariposa hiriendo un vientre
letanía de mártires y salves
una fosa de botellas vacías, porque cristal es y en vidrio se convierte
la mar es un atlas de incertidumbre con todos los caminos prohibidos, y el aire que la peina es un crujido de árbol muy cerca y muy despacio
si la mar tuviera pelo sería un pubis, el zumo de una lengua invisible
la mar es un desierto interminable, kilómetro cero de los horizontes
en esencia, nada más que agua, es decir vida, es decir sangre y muerte
la mar es un vaso de agua entre dos espejos que se miran
podría ser la sincronicidad del polvo y el rayo, la explicación de los misterios, la cucharadita de significado que atávicos reclaman
la mar fue principio y edén y ahora, muchos años después, multiplicados los hombres, es un antepasado que aprendió a no ser visto
porque la sustancia se sabe y se exige dinastía
la mar es la cuadratura del círculo, la roca horadada, el laberinto que danza,

horizonte         planeta

los años monótonos
la mar es el fracaso estructuralista (adiós, /sosír/, adiós)
cuarta pared del teatro del mundo que viene como la desgracia o como la descendencia,, que va como un rehén lanzado al vacío, como la hoz segando el cereal
la mar es una cabeza vestida de glaciares solideos
soledad y arcano, teoría de un vivir calmado tras lo indecible, biodiversidad hostil
la mar es la larga agonía de los sinrefugio, una honda pesadumbre de escombros, el tentáculo que arrastra un ataúd a su profundidad
la oscurísima senda del alma (si es que las almas existen en alguna parte,, si es que acaso son algo más que una promesa temeraria)
y en la piedra esculpe la mar
navega odiseo con su carga || ensalitrados los ojos || de tanto arrastrar su soberbia || seis lustros de insolación transita || heraldo de errancia y muerte || venido de muchos países || sobre su trapo de cansancio || esa inmensa cicatriz que a odiseo divide || entre el mito, el hades e ítaca

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Autor: Alfonso Larrea. Título: Los poemas menguantes. Editorial: Grupo Tierra Trivium. Venta: Todos tus libros, Amazon y Casa del Libro.

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