Inicio > Libros > No ficción > Cincuenta años de anagramáticos

Cincuenta años de anagramáticos

Cincuenta años de anagramáticos

Jorge Herralde es probablemente —sin desmerecer a nadie— el editor español vivo más importante. Fundó Anagrama hace cincuenta años, y en estos cincuenta años han pasado por sus manos centenares de manuscritos y centenares de confidencias literarias. Conoce a la perfección el panorama literario español de varias generaciones. Pero es además un afrancesado ilustre, ha publicado a buena parte de los mejores autores ingleses de las últimas décadas y ha explorado la literatura moderna en todos los idiomas y más allá de fronteras.

Acaba de publicar Un día en la vida de un editor y otras informaciones fundamentales, una recopilación de textos —muchos de ellos inéditos— escritos a lo largo de muchos años, en los que da cuenta, como reza irónicamente el título, de sus peripecias como editor. Lo primero que debe decirse de este libro es que alimenta las ganas de leer muchos otros libros. Se suele decir que un libro lleva a otros libros. Este cumple ese mandamiento. Leyéndolo he sentido la enormidad de mi ignorancia, el peso de no haber leído todavía libros y autores que ni siquiera conocía. García Márquez decía que solo hay una cosa mejor que escuchar música: hablar de música. Yo he pensado muchas veces que solo hay una cosa mejor que leer libros: entrar en una librería, hurgar, hojear, leer los textos de la cubierta y soñar con los mundos inexplorados que están guardados en todos esos volúmenes. Este libro de Jorge Herralde es como una librería de las buenas, con los estantes repletos de sugerencias irresistibles.

"Nadie podrá acusar a Jorge Herralde de no haber mimado la literatura, de no haber entendido que los lectores no son simples consumidores"

Nadie podrá acusar a Jorge Herralde de no haber mimado la literatura, de no haber entendido que los lectores no son simples consumidores, de no haber tenido claro durante estos cincuenta años que su negocio, como el del diablo, es el alma humana. “No vendemos libros (o no solo eso) sino que publicamos autores”, dice en uno de los textos. Y con ello se refiere no solamente a la política de autor que tanto él como otros editores literarios han llevado a cabo, sino también a una política de lector, consistente en saber que la publicación de libros minoritarios, poco rentables uno a uno, era a la larga una apuesta rentabilísima. El bien más preciado de un editor es la fe que tienen los lectores en su criterio, y eso sólo se consigue —además de teniendo criterio— publicando libros de calidad, sin atender del todo a su interés comercial.

El libro, que lleva un prólogo de Silvia Sesé, la sustituta de Herralde al frente de la editorial, está dividido en cuatro secciones. La primera y la cuarta se llaman “Trayectorias editoriales”: una abarca el periodo entre 1969 y 2000 y la otra entre entre 2000 y 2019. La segunda sección se llama “Entrevistas y discursos”, y la tercera “Diarios: teoría y práctica”.

No todos los textos son de Jorge Herralde. Algunos son sobre Jorge Herralde, sobre su trayectoria o sobre su papel en el mundo editorial español. Las entrevistas, como siempre, aportan una perspectiva diversa: esa mezcla de mirada entre el entrevistador y el entrevistado. Herralde siempre emplea el humor, esas gafas de mirar de lejos que son tan características de su personalidad.

El libro combina bien dos de las caras de Herralde: la estrictamente editorial, que relata con pormenor la aparición de autores, el descubrimiento de libros o la tarea con los manuscritos; y la social, la llamada vida literaria, en la que Herralde también tiene un prestigio incuestionable. Cuenta, por ejemplo, cómo “descubrió” México en 1973 en “uno de aquellos tumultuosos viajes organizados por Bocaccio (la discoteca de la gauche divine), en un avión cuyos pasajeros tenían como leitmotiv divertirse a tope durante unos diez días, mientras el cuerpo aguantase”.

La cantidad de autores con los que Jorge Herralde ha compartido mesa y mantel, veladas de alcohol, viajes y confidencias íntimas es abrumadora. Nunca lo hará, pero podría escribir una especie de historia sentimental de la literatura moderna. En este libro se entrevén o se declaran abiertamente los amores literarios y los amores personales, que a veces son muy distintos pero que a menudo se entrecruzan.

"La segunda edición del libro, realizada pocas semanas después de la primera, el autor añadió un capítulo. Un capítulo en el que habla de los jóvenes anagramáticos"

En la presentación del libro en Madrid, Vicente Molina Foix y Marta Sanz alabaron las virtudes de Jorge Herralde y subrayaron sobre todo su coherencia y su heterodoxia vital. En un tiempo en el que nos lamentamos continuamente de los males de la literatura y de la pérdida de esa magia y esa autoridad que los libros tuvieron en otra época, el ejemplo de Jorge Herralde (todavía vivo y por muchos años vivo) resulta virtuoso.

No voy a decir, para no parecer necio, que mis méritos como escritor están resumidos en mi pertenencia a la editorial Anagrama, porque sigue siendo verdad que el escritor trabaja solo, encerrado, a menudo a ciegas y a menudo equivocado. Mis méritos por lo tanto son solo mis méritos. Pero el hecho de pertenecer a la familia, a la cuadra o al equipo de Anagrama supone mucho más que formar parte de una simple editorial. Anagrama es uno de los corazones con los que se ha bombeado la sangre de la literatura española y extranjera en las últimas cinco décadas. Estar dentro de ese corazón tiene muchos significados: el primero y el primario, que alguien de quien te fías, de quien te llevas fiando como lector muchos años, se fía a su vez de ti. Le gustas. Le interesa tu mundo, tu literatura. Y con eso ya empieza a ser suficiente. La gloria es el premio Nobel, y en su defecto algún otro premio de mucho fuste y de mucha recompensa. La otra gloria, que no tiene mucho que ver, es la de la fama, las ventas, los fans y las redes sociales en estado de gracia. Hay una tercera gloria, que consiste en publicar en un sello en el que han publicado todos los que tú amas, autores con los que aprendiste a escribir, a los que imitaste, que te ayudaron a formar un estilo que ahora es tu estilo. Compartir catálogo con ellos es una forma de gloria. Incluso con aquellos a los que uno no admira especialmente, como Roberto Bolaño, que es el escritor más sobrevalorado del presente siglo. Pero incluso con Bolaño hay sexualidad, hay cariño.

"Incluso cuando todas las previsiones catastrofistas se cumplan y ya nadie lea, Anagrama seguirá publicando los libros imprescindibles para estar al día"

La segunda edición del libro, realizada pocas semanas después de la primera, el autor añadió un capítulo. Un capítulo en el que habla de los jóvenes anagramáticos, de esos jóvenes que ya hace tiempo cumplimos los 50 años y de alguno un poco más joven que está en la cuarentena. Miguel Ángel Hernández, Sara Mesa, Marta Sanz, Milena Busquets o yo mismo. Autores que nos hemos incorporado a la nómina de la editorial y que representamos, casi biológicamente, la sucesión natural de los veteranos.

Y nadie duda —es una conclusión implícita del libro— de que incluso cuando todas las previsiones catastrofistas se cumplan y ya nadie lea, Anagrama seguirá publicando los libros imprescindibles para estar al día.

——————————

Autor: Jorge Herralde. Título: Un día en la vida de un editor y otras informaciones fundamentales. Editorial: Anagrama. Venta: Amazon y Fnac

4.5/5 (6 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)