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Cómo evitar que tus hijos estudien Periodismo

Cómo evitar que tus hijos estudien Periodismo

Cuando fui valiente fue para que mis hijos estuvieran orgullosos de mí, y cuando fui cobarde fue para pasar más tiempo con ellos. Al salir de El Español le expliqué a Pedro J., casi con lágrimas en los ojos, que era el momento de hacer una pausa en la carrera porque corría el riesgo de perderme su infancia y no estaba dispuesto a aceptarlo. Porque el Periodismo es como los gases: ocupa todo el espacio disponible en tu vida. Y se queda pegado a la ropa. Tanto es así, que justo cuando abandoné mi oficio empecé a escribir sobre él. “Nada más amado que lo que perdí”, cantaba Serrat.

Otra cosa curiosa de los hijos es que te obsesionan con la muerte. ¿Qué serás para ellos si dejas de ser? El Libro de Familia de Galder Reguera me afectó mucho porque es la versión maximalista de todos mis miedos. Un padre muere el mismo día que le dicen que va a tener a su hijo. Un hijo vive bajo la sombra de quién fue su padre y se convierte en detective de su memoria.

"Creo que en el libro aparecen absolutamente todos los sueldos como periodista que he tenido en mi vida. Mis mayores aciertos. Mis grandes fracasos"

Con @evitaperiodismo —me perdonará el lector el diminutivo— quería dejar a mis hijos un libro de pistas. Que nadie espere un exceso de cinismo. El título del libro es un juego de espejos y el subtítulo es revelador: “Si se empeñan, deja que se matriculen”. No está pensado para matar vocaciones, está pensado para filtrarlas, para que nadie entre engañado en un oficio maravilloso pero siempre enfermo y en constante transformación.

La mayor parte del libro está diseñada para ayudar a tomar una decisión a quien esté planteándose estudiar periodismo. ¿Cómo negociar si te ofrecen cambiar de medio? ¿Cómo puedes tener un sueldo decente? ¿Por qué es más difícil en unos segmentos que en otros? ¿Sirve de algo que tu padre sea un periodista famoso? ¿Te pueden matar por dedicarte a esto? Para responder he tenido que desnudarme un poco. Creo que en el libro aparecen absolutamente todos los sueldos como periodista que he tenido en mi vida. Mis mayores aciertos. Mis grandes fracasos.

"En el libro defiendo mucho lo que supuso David Gistau para concebir nuevas masculinidades periodísticas. Desde su atalaya de talento nos ayudó a convencernos de que un gran periodista podía querer ser un buen padre"

Casi todos los libros que he leído y consultado sobre periodismo son o muy personales o muy académicos. Se escribe muchísimo sobre periodismo en todo el mundo. Pero no he visto muchos consejos prácticos sobre la profesión. Algunas reflexiones que me parecieron muy interesantes, como el libro de Juan Tortosa, o todo el despliegue que hizo Pedro J. para recordar sus cuarenta años como director, me hablan más de épica que de cuánto cobra un freelance. Y los trabajos de los hermanos Cerezo y los informes sobre la profesión que realizan asociaciones de todo el mundo son, por necesidad, asépticos.

Con este libro he querido escapar de la trampa mitológica del periodismo empeñado en defender su propia importancia. Si te gusta lo que ves de la profesión, quizá sea perfecta para ti, pero tienes que equilibrar la épica “camelotiana” con pagar las facturas y tener una vida. En el libro defiendo mucho lo que supuso David Gistau para concebir nuevas masculinidades periodísticas. Desde su atalaya de talento nos ayudó a convencernos de que un gran periodista podía querer ser un buen padre. Quemar las cavas es opcional.

"Quiero destacar, además, la cubierta del libro. Desde hace muchos años sigo a Fernando de Córdoba en Twitter y tiene un talento asombroso. Quizá tenga el ratio talento/humildad más abultado que me he encontrado en redes sociales"

Mi amigo Miguel Gutiérrez, aka La Libreta de Van Gaal, que me regaló el prólogo, se sorprendió mucho de que el resultado sea menos humorístico de lo que él hubiera esperado de mí. O menos geek. Quizá sea porque dedico muchas páginas a hablar sobre ciertos aspectos que me fascinan de la actividad y que no tienen demasiada gracia. Muchos de ellos tienen que ver con los debates que tenemos hoy: ¿Objetividad o claridad moral? ¿Por qué Podemos se permite crear su propio medio? ¿Es un problema el intrusismo? ¿Nos van a quitar el trabajo los robots?

Otros capítulos tienen que ver con mi fascinación sobre el impacto del periodismo en la cultura popular. ¿Qué tienen en común el Daily Planet y el Washington Post? ¿Y J. Jonah Jameson y Alex Jones? ¿Qué tienen que ver el Capitán Nemo y BoJack Horseman con la protagonista de la obra teatral The Front Page de Ben Hecht y Charles MacArthur?

"Asumí que no tenía un éxito entre las manos sino un libro pequeñito que podría recomendar a mis alumnos en el futuro y que, como mucho, me permitirá pagar alguna cena a mis amigos"

Quiero destacar, además, la cubierta del libro. Desde hace muchos años sigo a Fernando de Córdoba en Twitter y tiene un talento asombroso. Quizá tenga el ratio talento/humildad más abultado que me he encontrado en redes sociales. Desde el principio le expliqué que quería homenajear esas páginas de anuncios de novelties de mi infancia, y llenar la cubierta con objetos totémicos para la profesión. Pues bien, él cogió mi esquema inicial y lo convirtió en una de las cubiertas más bonitas que he visto este año. Curiosamente, eso me llevó a reflexionar en cómo en la profesión hemos abandonado la fisicidad y los símbolos, hasta el punto de que es una profesión que tiende hacia el minimalismo. Marie Kondo estaría orgullosa de nosotros. Si hoy me dejas un Note, el portátil y cobertura de móvil, puedo ejercer desde cualquier lugar. Cuando pregunté en Twitter por los objetos que la gente relacionaba con el periodismo, muchas de las respuestas se referían a objetos antiguos o en desuso. Nos representan cosas que ya no existen.

Sé que es un tema controvertido, pero he querido explicar también por qué autoedité el libro en Amazon y los motivos que me llevaron a no buscar editorial. Lo cuento desde el primer párrafo del prólogo. El caso es que se lo propuse a un gran editor al que tengo en mucha estima y me dijo, parafraseando: “Los jóvenes no leen y todos los periodistas quieren que les regales el libro. ¿Has probado con Los Libros del KO?”. Cuando yo pido consejo a alguien que sabe, asumo las consecuencias, no busco que me den la razón. De este modo, asumí que no tenía un éxito entre las manos sino un libro pequeñito que podría recomendar a mis alumnos en el futuro y que, como mucho, me permitirá pagar alguna cena a mis amigos.

"Y tengo que señalar especialmente el que dedico a quien fuese mi redactor jefe en La Gaceta de los Negocios y crack de los cracks en Google España, Fran Ruiz Antón, que nos dejó hace poco"

Lo más curioso del lanzamiento está siendo leer a toda esa gente que me comenta “ojalá lo hubieses sacado antes”, “has llegado veinte años tarde” o “mi hija tiene doce años, creo que voy a comprarlo ya mismo”. Así que ahora creo, más que ayer, que había un hueco para hablar sobre esto y que, puestos a hacerlo, es mejor que lo haga alguien que tuvo una buena carrera y que aún ama su oficio. He omitido el rencor, no sirve de gran cosa. Quien lo lea tendrá la visión Uriondo del periodismo, que está completamente condicionada por las experiencias de Uriondo y de todos los amigos que han aportado al libro con sus ideas. Unos con varios párrafos, otros con dos líneas. De hecho, las dos líneas que tiene Juan Gómez-Jurado me parecen más brillantes, probablemente, que todo lo que haya escrito yo. Leer las reflexiones y consejos de gente como Pablo Rodríguez Suanzes, Jaime Novoa, Matthew Bennett, Eduardo Suárez y muchos más compensa un poco mis propias limitaciones como autor.

El libro, además, está plagado de agradecimientos. Y tengo que señalar especialmente el que dedico a quien fuese mi redactor jefe en La Gaceta de los Negocios y crack de los cracks en Google España, Fran Ruiz Antón, que nos dejó hace poco. Él también dejó el periodismo, él también siguió creyendo en que era importante que hubiese periodistas y que hiciesen bien su trabajo. Me gustaría pensar que se habría leído el libro y me habría mandado varios whatsapps llenos de correcciones y opiniones que, ahora, echo muchísimo de menos.

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Autor: Miguel Ángel Uriondo. Título: Cómo lograr evitar que tus hijos estudien Periodismo. Editorial: Autoeditado en Amazon. Venta: Todos tus librosAmazon.

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