Ya solo quedan 10 poemas. Estos son los finalistas que compiten por los premios del concurso de poemas de #amor, patrocinado por Iberdrola y dotado con 2.000 euros en premios. El fallo del jurado, que está formado por Antonio Lucas, Ana Merino, Juan Gómez-Jurado, Espido Freire y Leandro Pérez, será anunciado el viernes 27 de febrero. El primer premio está dotado con 1.000 € en metálico. El premio para los dos ganadores del segundo es de 500 € en efectivo.
***
1
Carlos Mario Chima Oriz
No Dualidad
la luz tarda en vos—
tantea el ángulo nuevo en tus hombros
antes de romperse.
ya no volvió tu sonrisa cómplice
arlequina.
algo en las pieles migró sin decirlo
como migra la sal en el agua
hasta que el agua es otra
y es la misma
algo estiró la profundidad de tu iris,
cambió su color, un poco…
¿se enamora
uno
del hambre
saciada?
Pero tus labios, como el aire
saludan a los míos
algo en la forma de mirarnos
dejó de preguntarse.
dos materias que se presionaron tanto que los bordes cedieron—
sonreímos.
se enamora uno
de uno mismo.
2
Abiel Oswaldo Loera Martínez
Arena Mágica
nos entregamos
a la voluntad interior
en esta latitud
donde las emociones son partículas
suspendidas en un aire tóxico
—y la gravedad también gobierna al polvo—
ni la inteligencia propia
ni la colectiva pueden con esta fuerza
entramos todos al teatro de la edad
donde somos como niños
jugando con esa arena
que se anuncia anti estrés
—y se presume mágica—
demasiado melosa
para darle ritmo a los relojes
demasiado hidrofóbica
para formar playas
y aunque los niños construyen castillos con ella
siempre se desmoronan
con tensa lentitud
hasta decantarse
en las formas del equilibrio
3
Miguel Ángel Escudero
Estrellas muertas
el mar se ríe de los niños
y les borra los reinos
con una lengua de espuma
nunca me dejó cavar
hasta el centro de la tierra
odio la playa
si no sales del agua
con tu bañador blanco
maldigo la arena,
el salitre,
las algas que se pegan como culpa
pero dame un cubo y una pala:
levantaré un continente
para llevarte a vivir
aún te veo de noche,
igual que puedo ver el brillo
de estrellas muertas
4
Teresa Puig Calatayud
Infinito
Límpiame la arena de los párpados;
quiero inclinarme hacia tu nombre.
No eres la orilla quieta,
no esta postal azul.
Eres mar, amor.
Continuidad cíclica, infinita, enardecida:
agua, agua no halla límites en el contorno.
Me envuelves, te retiras, expones restos,
regresas a la filigrana de la roca,
aprendes la distancia.
Tu horizonte me llama
a sumergirme.
5
Luis Alemañ Tenas
Un puente
En un extremo del puente
hay una casa vacía.
Envío ramilletes de flores
de un hermoso jardín
que no comprendo.
Al otro lado del puente; el jardín.
Tan lejos de la casa vacía
donde envío las flores.
6
Miguel Ángel Rodríguez Oller
Hay una batalla en mí
Paciencia rota de flores blancas.
Silencio que nos hace uno y, con cuidado, nos devora,
que nos llena de raíces y de pactos que serán secretos.
Asombro de calles en las que solo habitas tú.
Soledad de mi sangre que acabas
convirtiendo en tierra húmeda
y en leones recién dormidos.
Hay una batalla en mí
que busca en tu espalda su derrota,
su orilla de entrega y de consuelo.
7
Natalia Iglesias Lamela
Alquimia esencial
Hay un error mínimo
en la forma en que ahora ocurre el día.
Una luz extraña
se posa en las cosas materiales,
como la textura de tus manos,
que también ha cambiado de sabor.
Todos los colores nos responden
en forma de lluvia
y nos conducen
a esa nueva patria
que conquistamos al amanecer.
Somos los dioses desterrados
que aún creen en la alquimia.
8
María del Pilar Galiano Cruz
poco saben
poco saben los astros
de nuestro amor
poco saben
a naranja amarga
deberían prohibir los jardines
a oscuras las luciérnagas
como alienígenas en cuerpos celestes
no sucumbir
ante la órbita de dos frutas
que aguardan su relatividad
dentro de poco el sol nos dará la espalda
y nos encontraran fugaces en la mordida
de las estrellas dentro
del germen de las cosas dentro
de poco invadiremos la Vía Láctea
poco saben de nosotros aún
los adeptos de la luna
y el azahar
9
Silvia Braun
La señal
Se arquea mi silencio
y te llevas mi piel como palabra.
Quiero vestir un pájaro con azul frente al espejo.
Y que tu único ojo
carcoma piedras en el agua.
La noche más intensa que nunca.
Llevaremos esto adentro
como señal de lo incumplido.
Para siempre.
Como si alcanzara.
10
Yonn Olivier Chiriboga Ocaña
27 de noviembre – dedicado a Julio Edmundo, abuelito
manos sin tiempo
ojos que no llegan al río
días sin abismos
sombra sin esqueleto
pinceladas de los amaneceres de nietos
en vida tejió cinco hijos
dos arrojados a la voz del mar
y tres aún latiendo su vida
te haces memoria
y quiero que sepas que necesitamos tus abrazos
para intentar llegar a la siguiente orilla
y ser un pedazo más de tu cartografía
Laura, tu esposa, la abuelita
sin lágrimas de caléndula
respira duelo hecho hiedra
voz
siete veces silencio
párpados
caligrafía mal hecha
cabello
hojas arrugadas
todo yace en tajos de nuestros propios pasos


Como lectora y participante, asisto con una mezcla de consternación y marasmo a la publicación de estos 10 finalistas. Resulta ofensivo que en un certamen de esta envergadura, dotado con premios de relevancia y apadrinado por nombres de peso en nuestras letras, se haya decidido validar la desidia formal y el analfabetismo técnico por encima de la verdadera orfebrería poética. Resulta desolador asistir a una selección de semifinalistas que parece más un muestrario de borradores descuidados que una criba de excelencia literaria. Es incomprensible que en un certamen de esta categoría se validen textos que ni siquiera cumplen con las normas básicas de nuestra ortografía y sintaxis. Si la poesía es el uso supremo del lenguaje, lo que vemos aquí es su rendición. Es incomprensible que el jurado haya ignorado poemas con métrica, léxico elevado y ortografía impecable para premiar textos que no pasarían un filtro de secundaria.
¿Desde cuándo la poesía es una dispensa para la ignorancia gramatical? Es vergonzoso encontrar en la lista obras con errores que harían palidecer a un escolar:
Este es mi análisis de los 10 Finalistas (Errores y Carencias)
1. Carlos Mario Chima Oriz – No Dualidad
• Puntuación arbitraria: Usa guiones largos sin cerrar y puntos suspensivos innecesarios.
• Falta de mayúsculas: Inicia estrofas en minúsculas sin justificación estética real, solo por “pose” moderna.
• Sintaxis rota: El verso “¿se enamora / uno / del hambre / sacada?” es una fragmentación forzada que no aporta ritmo, solo dificulta la lectura.
2. Abiel Oswaldo Loera Martínez – Arena Mágica
• Ausencia de ritmo: Es prosa cortada en líneas; no hay rima, no hay cadencia, no hay música.
• Abuso de guiones: Utiliza los guiones como muletas para aclarar ideas que el propio verso debería explicar.
• Falta de mayúsculas: Ignora el inicio de los versos sistemáticamente.
3. Miguel Ángel Escudero – Estrellas muertas
• Pobreza léxica: “Odio la playa”, “dame un cubo y una pala”… es un vocabulario infantil que roza lo pedestre, muy lejos del nivel que exige un premio de 2.000 euros.
• Falta de puntuación: Los versos caen unos sobre otros sin una estructura clara que guíe al lector.
4. Teresa Puig Calatayud – Infinito
• Redundancia: “Agua, agua no halla límites”. Repetir la palabra no añade intensidad, sino que delata falta de recursos.
• Incoherencia métrica: Pasa de versos cortos a largos sin ningún tipo de estructura interna.
5. Luis Alemañ Tenas – Un puente
• Mediocridad conceptual: Es un poema de cinco versos donde se repiten “puente”, “casa vacía” y “flores”. No hay elaboración poética, es un telegrama.
• Puntuación errónea: El punto y coma en “puente; el jardín” está mal utilizado gramaticalmente.
6. Miguel Ángel Rodríguez Oller – Hay una batalla en mí
• Tópicos literarios: “Leones recién dormidos”, “batalla en mí”, “tierra húmeda”. Son lugares comunes que se han usado millones de veces en la poesía más básica.
• Ritmo atropellado: Los versos son excesivamente largos y carecen de la pausa necesaria para ser considerados líricos.
7. Natalia Iglesias Lamela – Alquimia esencial
• Imprecisiones: “¿La textura… ha cambiado de sabor?”. Es una sinestesia forzada que no termina de funcionar.
• Vigencia léxica: El poema es plano, no utiliza ni una sola palabra que eleve el tono por encima de una conversación de café.
8. María del Pilar Galiano Cruz – poco saben
• Ortografía inexistente: No hay una sola mayúscula ni un solo punto en todo el texto. Es una falta de respeto a la gramática española.
• Imágenes confusas: “Luciérnagas como alienígenas” es una metáfora que rompe el tono romántico y resulta casi cómica.
9. Silvia Braun – La señal
• Frases sin sentido: “¿Vestir un pájaro con azul frente al espejo?”. Es surrealismo de bajo coste que no comunica ninguna emoción real.
• Puntuación deficiente: “Para siempre. Como si alcanzara.” Son frases cojas que intentan ser profundas pero resultan gramaticalmente pobres.
10. Yonn Olivier Chiriboga Ocaña – 27 de noviembre
• Falta de cohesión: Es una lista de sustantivos (“voz / siete veces silencio”, “párpados / caligrafía mal hecha”). Esto no es un poema, es un inventario.
• Descuido formal: Mezcla conceptos sentimentales con una falta de estructura que hace que el poema se desmorone.
Premiar la ausencia de puntuación y la anarquía sintáctica bajo el disfraz de ‘modernidad’ no es abrir paso a nuevas voces; es legitimar la mediocridad y faltar el respeto a quienes aún creemos que escribir, más que un arte, es un acto de rigor. Si el jurado es incapaz de exigir un estándar mínimo de pulcritud en la escritura, su criterio para valorar el mensaje carece de todo peso y solvencia. Han ignorado la técnica depurada y el léxico elevado en favor de una literatura plana y mal redactada, donde incluso el tema del concurso queda desdibujado en el desorden. Si el criterio para ser finalista en Zenda es el desdén por la lengua española, entonces la derrota de los que cuidamos la métrica y la palabra es, en realidad, nuestra mayor victoria moral. La verdadera poesía no necesita de faltas de ortografía para ser auténtica; necesita talento, algo que brilla por su ausencia en esta selección. Premiar la “poesía del bloc de notas” y el descuido ortográfico es una falta de respeto a quienes dedicamos horas a esculpir sonetos, a cuidar la endecasílaba y a respetar las normas de la RAE. Han validado ustedes que para ganar en Zenda no hace falta saber escribir, sino simplemente trocear frases comunes y olvidarse de las tildes. Es realmente una victoria de la mediocridad. El jurado ha preferido poemas que parecen escritos en el “bloc de notas” del móvil en cinco minutos, antes que un soneto trabajado con endecasílabos, rimas consonantes y vocabulario específico. Entiendo hoy que mi error fue, simplemente, tener demasiado nivel para un criterio tan pobre. Parece que hoy se premia la inmediatez del sentimiento sobre la orfebrería de la palabra. Es una lástima que el jurado haya decidido validar la mediocridad formal en lugar de la excelencia técnica. La literatura no debería ser sólo ‘qué’ se dice, sino la maestría en el ‘cómo’ se dice. Una oportunidad perdida para reivindicar el rigor en las letras hispanas. Como muestra de que aún existe la resistencia de la métrica y el respeto por la lengua, dejo aquí mis dos obras que el jurado no supo o no quiso valorar, para que todo el que lea mi reflexión pueda contrastar estos finalistas con la arquitectura del verso y el rigor del oficio.
SONETO I: SEMPITERNO
Es este amor un nudo que libera,
un fuego frío, un golpe de fortuna,
el resplandor que nace tras la luna
y el verde que renace en primavera.
No busca la palabra lisonjera
ni espera de los cielos recompensa,
le basta con la paz de tu presencia
y el brillo de tu voz, fe verdadera.
Si el tiempo con su mano nos alcanza
y borra los caminos del destino,
me queda de tu abrazo la esperanza.
Seremos el final del peregrino,
el peso que sostiene la balanza
y el rastro de su sol en el camino.
SONETO II: ENTROPÍA DEL ALMA
No es amor el atavismo del deseo,
ni un epílogo escrito en la arena,
es la luz que mi arcano desordena
y el balizaje fiel de mi mareo.
En su cuerpo de álgebra me leo,
fuera del tiempo, absorta en su colmena,
donde la vida, de azogue siempre llena,
halla su paz en este jubileo.
Él es clausura frente al vituperio,
anacronismo de un mundo que fenece,
y la bitácora de mi propio imperio.
Donde el silencio más hondo prevalece,
él es la clave, el dogma y el misterio
que en mi penumbra, invicto, resplandece.
Buenos días,me alegro mucho ,por los finalistas,pero me gustaría saber si gustan mis poemas o no.
Por ejemplo ,saber en qué puesto quedé,no estaría mal,soy autodidacta y jubilado y me apasiona la poesía y sería un acicate,para seguir escribiendo,empecé a escribir poesía libre y ahora solo sonetos. Un saludo para los amigos de la Pluma.