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Cristina Fuentes: «Podemos hacer encuentros virtuales, pero un festival es distinto»

Cristina Fuentes: «Podemos hacer encuentros virtuales, pero un festival es distinto»

A Cristina Fuentes la pandemia la sorprendió el ocho de marzo, en Lima, durante el ciclo de reuniones para preparar el Hay Festival de Arequipa, encuentro de las artes y la literatura que se celebra en esa ciudad de la sierra sur del Perú durante el mes de noviembre. Tuvo que regresar a toda prisa, debido a la declaración de la crisis sanitaria desatada por la Covid-19.

Tres meses después, el 9 de junio, tanto el Hay Festival of Literature & Arts del que ella es directora internacional como la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) fueron galardonados con el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2020. Ambas instituciones recibirán el reconocimiento de la mano de los reyes de España el 16 de octubre, en Oviedo.

En el año 2006, Cristina Fuentes se unió al equipo del Hay-on-Wye, un encuentro cultural realizado en esa pequeña población galesa desde 1988, y que ahora celebra 15 ediciones en los cinco continentes. Nada más incorporarse creó el Hay Festival Cartagena y Segovia, los primeros dos capítulos internacionales. A esos siguieron el Hay Festival México, en 2010, y el Hay Festival Arequipa en 2015.

Además de ejercer como directora internacional del encuentro capitaneado por Peter Florence, Fuentes y su equipo han promovido los encuentros Bogotá 39 (2007 y 2017), Beirut 39 (2010), África 39 (2014) y Aarhus 39 (2018). Conoce de primera mano la naturaleza del mundo literario y la importancia de la capacidad para tender puentes. Así lo explica desde su casa, en Londres, vía telefónica. Al momento de realizar esta entrevista, España continuaba aún en Estado de alarma.

Cristina Fuentes

Antes de incorporarse al Hay, Fuentes trabajó para Canning House, la casa de América Latina en Londres que promueve el intercambio cultural entre Inglaterra, América Latina y España. Estuvo cinco años en Londres, en Arts and Business, un organismo que genera alianzas entre el sector privado y el cultural. Es profesional en Negocios y Administración de la Universidad Autónoma de Madrid y tiene un máster en Gestión Cultural del Birbeck College, Londres.

En la actualidad, Cristina Fuentes trabaja con un equipo que se reparte entre Perú, Colombia, México y España, donde el próximo mes de septiembre se llevará a cabo una nueva edición del Hay Festival Segovia. ¿Cómo será esta nueva entrega? Presencial, asegura su responsable. El enclave es decisivo en la lógica de un festival como el Hay, aunque eso no impide plantearse nuevas fórmulas híbridas. Durante el mes de mayo, el Hay-on-Wye se realizó de forma totalmente digital, con 500.000 participantes en línea.

El tema da para mucho, y con razón. La llegada de la Covid-19 ha reconfigurado la forma de propiciar y comunicar cultura, y la pregunta es qué tanto puede generar cambios definitivos. ¿Se reinventarán los encuentros culturales tras la pandemia? ¿Qué papel cumple la cultura en la creación de espacios de encuentro? ¿Cuál es la importancia de la reunión de creadores de distintos países en un evento como el Hay? ¿Es una ciudad decisiva al momento de plantear un enfoque? Sobre estos temas habla Cristina Fuentes en esta entrevista concedida a Zenda.

—El Hay Festival ha recibido el Princesa de Asturias de Humanidades y Comunicación. ¿Qué valoración hace?

"Eso es el Hay Festival: un lugar que reúne a creadores, escritores, pensadores y artistas"

—Compartir el Princesa de Asturias con la FIL ya es un premio en sí mismo. Se trata de un reconocimiento a la creación de espacios para el entendimiento y la celebración de los libros. Hoy más que nunca necesitamos espacios de tolerancia. Eso es el Hay Festival: un lugar que reúne a creadores, escritores, pensadores y artistas. Se cumplen 33 años desde el primer Hay-on-Wye. Llevamos 16 en América Latina y el mundo hispano. Tenemos una visión global, con proyectos en la India, por ejemplo. Pensamos en la creación de nexos, porque los festivales en Colombia, Segovia, México y Perú sostienen puentes transversales de doble vía entre ellos. El Festival de Gales también se ha convertido en más hispano. Pero hay otros proyectos, como Bogotá 39. Aquella selección y celebración de los narradores más interesantes en español fue la primera de ese tipo en el mundo hispano. Se hizo en 2007, cuando empezaban las redes sociales. Cuando los reunimos a todos en Bogotá, un 40% no se había visto antes. Al repetir el experimento diez años después, ya se conocían entre ellos. Fue interesante ver cómo había cambiado el panorama editorial. De la primera lista formaban parte las grandes editoriales españolas. En 2017 participaron autores que pertenecían a editoriales independientes. Por eso insisto en la idea de que este es un premio a la creación de espacios y puentes.

Cristina Fuentes junto a Peter Florence

—Ya tiene 16 años al frente del capítulo internacional del Festival. ¿Qué balance se puede sacar de un proyecto tan grande?

"Carlos Fuentes organizó en Colombia una reunión con Gabriel García Márquez, Jaime Abelló, Tomás Eloy Martínez... Esa fue la semilla del Hay Cartagena"

—Empecé a trabajar en el Hay en 2004. Justo en ese momento, durante una comida, Carlos Fuentes, que conocía mucho a Peter Florence, propuso crear un encuentro de este tipo en América Latina. Él había apoyado, por ejemplo, el de Paraty, en Brasil. Fuentes organizó en Colombia una reunión con Gabriel García Márquez, Jaime Abelló, Tomás Eloy Martínez… Esa fue la semilla del Hay Cartagena. En ese momento el modelo imperante eran ferias del libro con programación cultural. Pero el concepto de festival es diferente: el personaje y la conversación tienen un peso, se propone un conjunto y curaduría del programa. En el mundo hispanohablante había pocos festivales así. Empezamos en Cartagena. A partir de entonces se hizo evidente que en España tenía sentido organizar también uno.

—¿Qué une y qué distingue cada edición del Hay Festival?

—Lo que nos une es la forma de presentar la cultura. Es un proyecto híbrido, con mezcla de temas. Cada Hay tiene su propia alma, su dinámica y su temática, y depende mucho de su contexto. Trabajamos mucho con los equipos locales para que sea punto de encuentro. El Hay Festival de Cartagena comenzó siendo muy literario. Era el año 2006, la gente estaba cansada, Colombia salía de un proceso complicado en su historia… Era importante celebrar la literatura. Llevamos a Salman Rushdie, Javier Cercas y muchos otros autores, que descubrieron un país que los leía y que tenía una riqueza cultural enorme. Poco a poco se convirtió en un festival de ideas. Ocurrió de forma muy orgánica. En México, el festival ha acogido distintas temáticas: frontera, narcoliteratura, los feminicidios, todos con un corazón muy literario. En Segovia las artes visuales son muy importantes, porque la ciudad se presta para eso. Lo interesante de los festivales es que son site specific. No es lo mismo hablar de desigualdad, en Gales, con Thomas Piketty, que en la plaza de la Aduana de Cartagena de Indias. Tampoco es lo mismo que a Hitchens lo entreviste un periodista de ABC a que lo entreviste un periodista latinoamericano. Esas mezclas crean charlas únicas.

Cristina Fuentes

—Acaba de darse a conocer el programa de Segovia. ¿Se mantiene el calendario y el formato de los otros festivales, a pesar de la epidemia?

—El más próximo es del Querétaro, del 5 al 8 de septiembre. Considerando la situación de México, lo más seguro es que lo hagamos de forma digital, como hicimos el de Gales, que fue un éxito. Luego viene Segovia, que lo estamos planteando como un festival físico. Después vendrían Arequipa y Colombia, en Medellín y Cartagena. Queremos hacer algo híbrido.

—¿Es posible la reconversión digital de las ferias del libro y festivales literarios?

"El espacio físico, por los stands, incide en su financiación. Pero tampoco veo la reconversión virtual. No es sostenible"

—Para las ferias es más difícil, porque tienen exposición editorial y venta de derechos. El espacio físico, por los stands, incide en su financiación. Pero tampoco veo la reconversión virtual. No es sostenible. Funcionó en su momento, en el Hay-on-Wye hubo charlas con una audiencia de dos mil personas. La gente se conectaba desde Colombia, Perú, Europa… Hubo mucha interconexión y se sintió muy íntimo, porque descubrimos un modelo nuevo que convivirá con el físico. No es un streaming ni una grabación de un evento. Es algo que está pensado para ese momento.

—Lo ocurrido con la Covid-19 propone de lleno ese dilema.

—El peligro de esto está en que, si el mundo se confina más, nos metemos en el territorio de los generadores de contenido, y en el Hay Festival proponemos algo más que eso. Esto es lo que hay que hacer a corto plazo: adaptarse. Y nosotros lo hemos hecho. Sin embargo, un evento con éxito se puede hacer en cualquier lugar, pero un festival es la magia del lugar, el contexto histórico… Esa concentración de público, artistas, escritores y pensadores juntos en un lugar. Podemos sobrevivir con encuentros virtuales, claro, pero un festival es algo completamente distinto. Es un proyecto integrador, un espacio de encuentro.

Grupo HAY Abu Dhabi

—¿Guarda alguna anécdota especial de alguno de los festivales?

"Desde antes del #MeToo siempre hubo programación potente con temas de mujeres"

—Tenemos unas programaciones tan amplias y maximalistas que siempre corres el riesgo de que las estrellas se caigan, pero hay suficientes invitados para que el festival nunca se quede cojo. Necesitamos todas las capas para integrarlas en esa programación, es como un puzle. Pero recuerdo una edición del Hay, en Colombia. Hubo una nevada tremenda en Europa. Herta Müller perdió un tren para llegar al aeropuerto, porque la nieve seguía, y perdió el vuelo. El festival fue muy complicado. También recuerdo otro. Desde antes del #MeToo siempre hubo programación potente con temas de mujeres, pero en ese coincidieron Alma Guillermoprieto, Zadie Smith, Doris Salcedo… Sin haberlo hecho de forma consciente, fue muy poderoso el mensaje.

—¿Cuál es el papel de los editores en las distintas ediciones del Hay Festival?

—Las ferias del libro se comportan como ferias de novedades literarias. Se invita a los autores que publicaban ese año. Nosotros no somos un festival de novedades, aunque las tenemos en cuenta siempre. En la curaduría están, siempre. Los editores son socios aliados, pero la curaduría final es nuestra. Ellos apoyan cubriendo gastos de los autores que están de promoción, por ejemplo, pero no estamos sujetos a un acuerdo de novedades. Nos comentan qué están publicando a lo largo del año, nos ayudan, nos sugieren… Montamos el festival hablando con mucha gente: editores, periodistas, escritores… Es una gran red.

—¿Qué autores son ineludibles en un Hay Festival? 

—Cada festival encuentra sus cómplices. Hay muchos cariños y personas que nos han ayudado, como fue el caso de Carlos Fuentes con Cartagena. Mario Vargas Llosa nos acompañó en Gales, en Segovia, en Cartagena, y dijo: «Un festival como este le vendría bien a Perú». Mario está muy vinculado al Hay Festival Arequipa, porque fue él quien puso la semilla. Tenemos mucho cariño a las listas de Bogotá 39. Son autores con los que hay mucha conexión. Hicimos un África 39 y un Beirut 39. Es que hay tantos autores: McEwan, Martin Amis…

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