Inicio > Libros > No ficción > Cuando el periodista es la noticia

Cuando el periodista es la noticia

Cuando el periodista es la noticia

A principios del siglo XX, hubo un periodista que nadó a contracorriente. Contradiciendo el maniqueísmo informativo propio de las guerras, Luis de Oteyza se desplazó en agosto de 1922 hasta Marruecos y entrevistó al principal enemigo de España: Abd el-Krim, líder de la revuelta rifeña que humilló al ejército español en el Desastre de Annual. Su historia bien merecía un libro.

En este making of, Guillermo Soler explica el origen de El ingenioso e inquieto Oteyza en campo enemigo (Crítica).

***

Una de las supuestas reglas básicas del periodismo es aquella que reza que el periodista nunca es noticia. Si esa regla se cumpliera siempre a rajatabla seguramente yo no podría haber escrito nunca El ingenioso e inquieto Oteyza en campo enemigo. Al fin y al cabo, buena parte del trabajo de preparación del libro ha consistido en una inmersión (mayoritariamente digital) en las hemerotecas para descubrir qué habían dicho de Luis de Oteyza (1883-1961) sus contemporáneos. Y es que Oteyza, además de escribir él mismo innumerables artículos para periódicos y revistas durante casi tres décadas, también fue alguien sobre el que se escribió mucho en la prensa española del primer tercio del siglo XX, desde que en junio de 1905 El Globo publicara una reseña de su segundo volumen de poesía, Brumas.

De esta manera puede repasarse en las páginas de los periódicos buena parte de su trayectoria: su primer duelo a sable (un “accidente imprevisto” mientras Oteyza y su contrincante se dedicaban a “examinar unos sables”, según informa La Correspondencia en 1909); sus años de polémicas en Barcelona, que le llevan incluso a aparecer caricaturizado en la revista satírica L’Esquella de la Torratxa; su participación en la huelga de periodistas de 1919 y la fundación de La Libertad, diario del que se convierte en primer director (“¡En qué aventura me he embarcado! ¡Estoy loco!”, explica en una entrevista contemporánea); o sus periplos alrededor del mundo (“El raid es audaz, y el reportaje atrevido, como todos los de Oteyza”, anuncia el Heraldo de Madrid ante el viaje que le ha de llevar a Senegal en avión a finales de 1927).

"Y esto nos lleva a una cuestión clave: Oteyza se había hecho acompañar de fotógrafos pese a que su periódico no utilizaba todavía este recurso informativo"

Por supuesto, nunca estuvo Oteyza tan presente en la prensa como a raíz de su entrevista con el líder de la revuelta rifeña, Abd el-Krim, en agosto de 1922. En esta ocasión su nombre y su fotografía aparecieron destacados en cabeceras que, al fin y al cabo, eran la competencia del diario que él dirigía, La Libertad. Una atención que no siempre era positiva. Por ejemplo, el Noticiero Universal, por supuesta boca de un león de las Cortes, se lamentaba: “Ese hombre, ese periodista español ha estado junto a Abd-el-Krim, entre los prisioneros españoles, hablando con el culpable de nuestro dolor nacional, de nuestra vergüenza y de nuestras miserias y lo ha tenido a un metro de distancia, a menos tal vez… ¿y no lo ha matado?” “Es que es mucho más cómodo retratarse entre moros y darse ‘pisto” de ser casi amigo del asesino de España”, concluía.

Porque, en cualquier caso, Oteyza ya era parte fundamental de la noticia, como atestiguaban las numerosas fotografías en las que él mismo aparecía con Abd el-Krim, con su hermano menor, con el cautivo general Navarro… Y esto nos lleva a una cuestión clave: Oteyza se había hecho acompañar de fotógrafos pese a que su periódico no utilizaba todavía este recurso informativo.

"Se viven varias vidas, vidas intensas, vidas que merecen ser vividas. El riesgo y el cansancio no son nada si evitan la monotonía, el aburrimiento"

Así, a medida que localizaba nuevas referencias periodísticas, fui tomando conciencia de que tampoco debía ser casualidad la frecuencia con la que mi objeto de investigación era noticia, ni la repetición de determinados epítetos con los que asiduamente aparecía referenciado: “el ingenioso Oteyza”, “el inquieto Oteyza”… Quedaba claro que Oteyza había cultivado, de forma hábil y sistemática, una determinada imagen de sí mismo hasta convertirla en marca reconocible: la del periodista intrépido, indiferente a los peligros, el degustador de experiencias y aventuras exóticas sobre las que proyecta su mirada irónica y su verbo ágil. “Voy donde hace falta y como hace falta (…). Los grandes viajes, lugares extraños, otros hombres y otras cosas… Encantador. Sublime. Es el placer de los placeres. Se viven varias vidas, vidas intensas, vidas que merecen ser vividas. El riesgo y el cansancio no son nada si evitan la monotonía, el aburrimiento. Morirse, se muere uno de todos modos cuando llega la hora. Y al morirse, ¡haber vivido!”, explicaba en una entrevista publicada en El Imparcial en 1931.

Así pues, quizás El ingenioso e inquieto Oteyza en campo enemigo no sea, en realidad, una biografía de Luis de Oteyza, la persona, sino de Luis de Oteyza, el personaje. Un personaje basado en hechos reales, creado por el mismo Oteyza y engrandecido mediante las contribuciones de sus compañeros, colegas e incluso rivales. Poeta, periodista, escritor, viajero y político. Y, a los cien años de su principal hito profesional, un personaje de rabiosa modernidad.

—————————————

Autor: Guillermo Soler García de Oteyza. Título: El ingenioso e inquieto Oteyza en campo enemigo. Editorial: Crítica. Venta: Todos tus libros.

5/5 (2 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios