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Dar voz a las víctimas

En mayo de 2020 publicaba Manuel Ruiz Amezcua un cuaderno conteniendo un poema que me parece muy representativo de una de las claves de su mundo literario. Lo inspiraron determinadas circunstancias bien deplorables que ha conllevado el episodio histórico global conocido como Covid-19. El título del texto es Enterrad bien a nuestros muertos. La composición se recogería después en Una verdad extraña: Poesía 1974-2021, volumen que fue publicado en 2021 por Comares, editora granadina en la que apareció el cuaderno, luego la compilación de la poesía del autor y asimismo esa nueva entrega del poema, acompañada de una docena de versiones a otros tantos idiomas. Los traslados van precedidos de un esclarecedor prólogo a cargo del hispanista belga Christian de Paepe, que también firma sendas traducciones del poema al francés y al neerlandés.

"En Enterrad bien a nuestros muertos incide Manuel Ruiz Amezcua en una línea creativa muy propia, la de poner en tensión el tándem poesía versus historia"

Las versiones, según el orden en el que se han dispuesto en el libro, han sido al inglés, alemán, italiano, francés y neerlandés, hebreo, rumano, serbio, griego moderno, portugués, catalán y árabe. No vamos a referir la lista de traductores, pero da idea de su idoneidad que la encabece un filólogo tan reputado como Christopher Maurer, y que, entre otras firmas, se encuentren las del antecitado De Paepe, de Isabella Tomassetti, así como la del arabista Ignacio Gutiérrez de Terán. En su prólogo, De Paepe ha analizado el texto de principio a fin, comenta los recursos de los que se ha valido Manuel Ruiz Amezcua al elaborar un texto singularísimo en su género, y ensaya distintas valoraciones sobre su significación histórico-literaria.

En Enterrad bien a nuestros muertos incide Manuel Ruiz Amezcua en una línea creativa muy propia, la de poner en tensión el tándem poesía versus historia. Frente a quienes, y no son pocos, consideran que el poeta no ha de atenerse ni reflejar acaecimientos históricos, dando por superado tal modo de concebir semejante perspectiva teorética, entiende el escritor jiennense que al menos él sí puede, y aún debe, hacerse eco de tales hechos. Más todavía: cree que incluso ha de ejercitar una función ético-moral de denuncia de sucedidos de los que resultan víctimas de diversos atropellos, más allá de la idea tan difundida de que el referente objetivo al que apunta una obra literaria no rebasa su misma textualidad.

"El episodio histórico del Covid-19 ha ocasionado millones de muertes en el mundo, y ha puesto en evidencia una de las más inesperadas y terribles situaciones"

A las víctimas trata de dar voz Manuel Ruiz Amezcua a través de la suya hecha poesía, continuando una veta creativa que acostumbra a señalar, con verso acusatorio, cualesquiera indignidades individuales, grupales y societarias. De esas indignidades ha excluido implícitamente en el poema de referencia a los sanitarios, en virtud de una abnegada dedicación que ha llevado a muchos médicos y enfermeros a perder la vida también a causa de la tarea de salvar otras. Una muestra sobrecogedora de esas lacras sociopolíticas la ha evidenciado una pandemia que ha puesto de relieve tantas imprevisiones de gobernantes cuyos discursos se basan precisamente en la argucia retórica de manual de augurar y prometer futuros mejores, más justos, más humanos, y se supone que más comprometidos con la dignidad que merece cualquier persona por el hecho de serlo.

El episodio histórico del Covid-19 ha ocasionado millones de muertes en el mundo, y ha puesto en evidencia una de las más inesperadas y terribles situaciones que pudieran sospecharse en tiempos contemporáneos, y sobre todo en sociedades que se autoproclaman avanzadas. Me refiero a la de que miles y miles de fallecidos ni siquiera fuesen enterrados ni despedidos por quienes quisiesen hacerlo. Ante tamaña indignidad difícilmente concebible el poeta ha alzado su invectiva elegíaca en Enterrad bien a nuestros muertos. No solo para vituperar tan infausto sucedido, sino para involucrarse a sí mismo en la vivencia de la culpa en tanto que miembro de la sociedad civil, reflejándose en una auto referencialidad que se muestra bien explícita en versos como “Todo lo que no hicimos lo diremos”, o “Tantos muertos juntos tienen razón / y se levantarán contra nosotros.”

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Autor: Manuel Ruiz Amezcua. Título: Enterrad bien a nuestros muertos (2020-2021). Edición e introducción: Christian de Paepe. Editorial: Comares. Venta: Todostuslibros.com

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