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De Constantinopla a Hispania por una promesa de amor

De Constantinopla a Hispania por una promesa de amor

Amenazaba ya el verano de 2019 y yo acababa de entregar en La Esfera mi primera novela: El Señor de Bobastro, que se publicaría ese septiembre y para la que había empleado cerca de los últimos seis años de mi vida. Enamorado del proceso creativo, la investigación y el reto que para mí supone escribir, tenía claro que mi aventura literaria no acabaría con el rebelde mozárabe Omar ibn Hafsun pero dudaba de cuál sería el siguiente paso; ¿quizás una segunda parte con Abderramán III como protagonista?, ¿un antiguo proyecto abandonado sobre San Pablo?, ¿una serie de relatos cortos?, ¿la vida de mi bisabuelo Ángel, coronel español en la guerra de África?… Fue mientras vislumbraba mi próximo episodio cuando Berenice, mi editora en La Esfera, abrió de par en par la puerta de Carranque.

—Bernabé, si estás con dudas sobre con qué empezar, yo conozco una historia que me parece fascinante. Lo he comentado con varios escritores de la editorial pero ninguno me la ha cogido. ¿Conoces la villa romana de Carranque?

—He oído algo pero la verdad que nunca he estado —confesé yo.

—Pues te aconsejo ir —continuó Berenice hablando—, pero aparte de porque está aquí al lado y bien merece la pena la visita (Carranque está a apenas 40 kilómetros de Madrid), porque encierra una historia de las que merece ser contada. Parece ser que su dueño, Materno Cinegio, un alto funcionario del Imperio de Oriente con Teodosio, allí mismo fue enterrado después de que su viuda, Achantia, exhumara su cadáver de la Iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla y lo trajera hasta Hispania en una singular procesión.

"Ese mismo fin de semana me planté en Carranque junto a mi mujer y mis hijos, y allí mismo comencé mi investigación sobre el bajo Imperio romano"

Incrédulo, con mil preguntas asomando deseando ser contestadas después de un primer vistazo sobre el asunto en Internet, ese mismo fin de semana me planté en Carranque junto a mi mujer y mis hijos, y allí mismo comencé mi investigación sobre el bajo Imperio romano, Materno Cinegio, Carranque, Achantia, Teodosio y el siglo IV.

Lo que encontré superó todas mis expectativas.

Pese a no tener prácticamente referencias, salvo académicas, resulta que Materno Cinegio no solo era el protagonista de un extraño e inexplicable viaje, sino que junto a su mujer, Achantia, se trataba de un personaje capital en el proceso de unificación del cristianismo que emprendió Teodosio a través del Concilio de Constantinopla bajo la facción católica o nicena encabezada por Roma. En ese cristianismo, aún primitivo aunque ya dominante frente las costumbres paganas, encontraba personajes indelebles como San Agustín, San Ambrosio, el Papa Dámaso, Prisciliano o el mismo San Jerónimo, creador de la Vulgata, la Biblia que hoy preside muchos de nuestros salones. Así pues, el contexto histórico y social, el del final del bajo Imperio, era de una riqueza brutal pues, alejado de una decadencia económica que muchas veces se nos ha trasladado erróneamente, se encontraba en plena lucha entre la vieja cosmovisión del mundo romano y el nacimiento de la era cristiana que sigue rigiendo Occidente.

"De linaje de generales, que alguno incluso entronca con Trajano, y veterano en guerras a lo largo de todo el Imperio hasta que logró conquistarlo en su totalidad"

En paralelo, vestido de púrpura, el que resultaría jefe del protagonista, no era otro que el hispano Teodosio, el llamado Grande por algo, de linaje de generales, que alguno incluso entronca con Trajano, y veterano en guerras a lo largo de todo el Imperio hasta que logró conquistarlo en su totalidad, el último que lo dominara por completo hasta dividirlo entre sus hijos Arcadio y Honorio. Para ello, además de batirse con el también emperador hispano Magno Máximo, el personaje histórico que inspiró la maravillosa Gladiator, tuvo que superar enormes desafíos, el principal llamado godos, venido del este con los hunos pisándoles los talones. Él es quien los integra masivamente en su ejército y el que les concede el primer foedus, abriendo así lo que desembocaría siglos más tarde en la configuración política del medievo europeo.

Son estos mimbres, de oro según mi criterio por su relevancia y gran desconocimiento general, y mi convicción personal de perseguir el rigor histórico y de que la historia sin dejar de ser una novela resulte verosímil, los que he utilizado durante los últimos tres años para tejer Volver a Carranque.

Ojalá el resultado lo disfrute quien se acerque a comprobarlo.

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Autor: Bernabé Mohedano Cuadrado. Título: Volver a Carranque. Editorial: La Esfera de los Libros. Venta: Todostuslibros.

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