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Deconstrucción del comunismo, por Federico Jiménez Losantos

Deconstrucción del comunismo, por Federico Jiménez Losantos

Queda poco para que empiece el banquete, otro más de los que se han servido en el Parador de Sigüenza; otro más, ¡no! JM se mueve nervioso de un lado a otro de la sala. Ramón Ongil, el jefe de sala en esta velada gastroliteraria, repasa otra vez el menú, comprueba que están todos los ingredientes y los utensilios para cocinarlos. A lo lejos, con paso moderado pero decidido, entra el chef estrella de esta noche, Federico Jiménez Losantos. Sonríe a un público entregado, expectante por verle preparar en directo su deconstrucción del comunismo.

Cóctel de bienvenida

Butifarra tibia de Puigdemont con chucrut y reducción de riesling

Aunque no estaba en la carta, la gran influencia “gastro” de la cocina catalana en los últimos meses hacía inevitable su presencia en alguno de los guisos de la noche.

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Somos el primer país de la Unión Europea que no está dispuesto a respetar su integridad territorial. La inviolabilidad de las fronteras es la base de la Unión Europea. Se creó para eso; no más guerras por la Alsacia y la Lorena. Pero aparte de tocarnos las narices, nos han tocado las fronteras. Es el fruto natural de un gobierno de cobardes.

En el gobierno han creído que sin hacer nada las cosas se arreglan. Pero las cosas que no haces te las hacen. Como dice Manuel Pizarro: el huerto o lo labras o te lo labran. 

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Para empezar

Rollito de primavera relleno de ensaladilla rusa maridado con vodka helado

La gastronomía internacional es imprescindible en cualquier mesa que se precie. Aunque el plato elegido se sirve templado, los aderezos del cocinero de esta noche hacen que la comida esté a punto de carbonizarse por las altas temperaturas que alcanza en sus fogones.

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Este libro nace de una gotera y de una vieja historia. Cuando el Izvestia reconoce los 40 millones de muertes, 80 años después del golpe de estado de Lenin. Muertos de su propio país. Porque el comunismo ha matado siempre a sus propios ciudadanos. El único país, junto con Chequia, que ha reconocido esas masacres ha sido Rusia. Fue Yeltsin el que lo reconoció. Estaría borracho, pero dijo la verdad. La URSS llevó a 70 millones de personas al Gulag.

Después de esta publicación del mayor medio de comunicación ruso, yo me planteé el ensayo Cien millones de muertos, que es un capítulo de mi libro, Memoria del comunismo, y otro de ese siniestro personaje que es el Che Guevara. Pero no me terminaban de convencer para un libro. Veinte años después me cayó una gotera en la biblioteca donde tengo los primeros borbones y empezó a extenderse. Tuve que quitar libros y descubrí esos dos ensayos, que eran 80 páginas. Ese era el momento de escribirlo, cuando España estaba votando a Podemos. 

Mao mató con diferencia más que Stalin y Lenin. No hay libros sobre comunismo y había que hablar de las víctimas.

Para mi generación el comunismo fue una teología de sustitución. Los que nos educamos en el catolicismo —cuando los curas y los obispos todavía creían en Dios— cuando perdimos la fe —en mi caso al morir mi padre— el comunismo fue una religión alternativa. 

Al enfrentarme a las víctimas, al estudiar el archipiélago Gulag y estar un campo de concentración chino —como fui yo— donde vi una chica, un flechazo, que en cualquier momento podía acabar en un paredón, me di cuenta que tenía que luchar contra esa ideología ruinosa y genocida.

Decía Silone que la lucha final sería entre comunistas y excomunistas, porque solo estos últimos conocen la verdadera naturaleza del comunismo.

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Para rebajar

Jamón de Teruel Teruel

¿Qué mejor que un buen jamón para limpiar sabores? Ongil se da cuenta y sirve una fuente de este rico alimento para evitar que el paladar se nos quede gomoso después los entrantes. Entre vítores y aplausos, el ambiente en el salón del trono se ha ido caldeando hasta los 451 grados Fahrenheit. Para rebajarlo, pasamos al jamón. Federico, más relajado, nos explica qué es eso del jamón de Teruel Teruel.

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Hubo un año que la D.O. de Jamón de Teruel tuvo tanto éxito que nos pusimos a vender piezas como locos. Con los ventiladores se secaban muy rápido. Eso hizo que se perdiera la calidad y pasáramos unos años horrorosos. Cuando venían los amigos a Teruel todos pedían comer un “poquico” de jamón. Y a un amigo tú no le puedes tracionar. Por eso a los camareros —los que estaban en el “secreto”— cuando les decía “pon una tapa de jamón jamón de Teruel” es que era de Jabugo. Afortunadamente, en los últimos años nos hemos recuperado. 

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Para continuar

Chorizo prieto dorado con espuma negrín y jalapeños

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Un poco de color dorado para contrarrestar con tanto rojizo. El del oro de Moscú. Un plato viajero. Que comenzó a guisarse en Madrid, y que vía Nueva York acabó convertido en un clásico de la gastronomía mexicana.

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Negrín ha robado más que nadie en la historia de ningún país. Robó primero los presupuestos del Estado cuando le puso al frente Largo Caballero, que era un cenutrio que apenas sabía leer y escribir y que se empeñó en llevar a España a la Guerra Civil. 

Después de robar los presupuestos se fue a por el Museo del Prado, que se llevó a Valencia. La idea de Negrín era conseguir préstamos a cambio de los cuadros, algunos de los cuales se quedaron en el camino… No satisfecho con eso, se quedó con todas las cajas de seguridad de los bancos de Madrid. También de las Cajas de Ahorros. Y el remate fue llevarse el gabinete numismático nacional, la mejor colección de monedas del mundo en esa época. 

Cómo eran de ladrones que de las 100 maletas que salieron de España a México llegaron 80. Las comisiones de la época. Allí el 3% era un 20%. La maleta de las monedas se la queda Prieto, que se las arregla para que el barco de Negrín llegue tarde. Después de fundir todo ese oro, de repente salen un montón de ricos españoles en México.

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El plato principal

Medallón de ternera roja con guarnición de patatas royal

Parecía que no había sitio para más, pero en esas llegó una bandeja enorme con un montón de carnes, que en su momento fueron de primera. Poco a poco, con paciencia de artesano, el chef Jiménez Losantos fue diseccionando todas y cada una de las piezas en finas láminas rosadas, jugosas y sabrosas.

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A Azaña se le cita mucho, pero no lo lee nadie. Prueba de ello son mis dos libros sobre él —las únicas antologías de su figura— que han vendido solo 6.000 ejemplares en 30 años.

En tiempos de Arias Navarro, no de Suárez, Ceaucescu y Juan Carlos se habían conocido y se habían caído bien; porque campechano ha sido siempre campechano. Empezaron a negociar directamente para legalizar el PCE con el beneplácito de Kissinger, con quien tenían buena relación los rumanos. 

Carrillo quería jugar ese partido y Juan Carlos le ayudó. Aceptó todas las condiciones: el sí a la monarquía, la unidad de España y la bandera nacional, con tal de ser algo. Todo fue un secreto porque Don Juan Carlos estaba engañando a los militares y a Arias Navarro. 

Si el candidato del PCE en lugar de Carrillo hubiese sido Tamames habrían tenido 60 escaños. 

Juan Carlos tuvo ese año bueno —el 76— y estuvo bien hasta el 78. A partir del 79, solo quiere echar a Suárez para que el PSOE lo legitime. Y cuando gana Felipe se deja ir: a robar y a las “tías”. Hace un trabajo extraordinario en la transición y luego se corrompe.

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Para terminar

Alfeñiques rellenos de frutos rojos al estilo de la cocina coleta

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Y llegó la hora del postre. El color rojo siguió presente en el mantel con la repostería, que debía ser dulce, pero fue también amarga.

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Podemos son profesorzuelos con pocas lecturas, solo las dogmáticas del marxismo leninismo.

Pablo Iglesias es un leninista típico: un cobarde físico, muy violento intelectualmente. Es un comunista convencido, criado por su madre para serlo. Es como Lenin: es el niño Dios. Rodeado de mujeres. Al igual que Mao, se enfada terriblemente cuando le llevan la contraria. También le pasaba a Castro y al Che. Hay un biotipo del líder comunista que es “mi voluntad sobre todo”; la omnipotencia infantil. 

Si hace tres años se hubiese enfrentado a los catalanes estaría en la Moncloa, y no lo echamos ni con agua caliente. Pero lo que le falla a Pablo Iglesias es que es comunista de la izquierda española, y esta odia a España. 

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Historia del comunismo, de Federico Jiménez Losantos, ha vendido más de 60.000 ejemplares desde su publicación. La presentación de este libro —el viernes 6 de abril— estaba incluida dentro del ciclo de las noches literarias del Parador de Sigüenza.