El ser humano se mueve por poder, por dinero, por amor, por envidia y por una quinta fuerza que no se suele mencionar: el miedo a parecer idiota. Este temor al qué dirán es un negocio multimillonario en 2026. Caemos en timos de la estampita constantemente ante versiones sofisticadas de Tony Leblanc en Los tramposos. Nadie lo reconoce, eso sí, pero debajo de la alfombra del éxito se esconden datos que nunca procesará una IA, porque casi nadie guarda sus miserias en la nube.
¡Disparos de Alegría! es, por eso, una historia coral, una novela corta, una sátira que ofrece risas y enfado a partes iguales, según cuentan los primeros conejillos de indias que ya la han leído. Los personajes no son profundos, porque poca gente lo es en el escenario público. Tampoco evolucionan, se empeñan en salirse con la suya hasta el final, como la mayoría.
Cuando la leas, puede que te parezca un disparate, algo surrealista, pero qué le vamos a hacer, así es el mundo en el que vivimos. Las gafas del Metaverso son la nueva yogurtera y lo que antes sonaba ridículo se vende ahora como un posgrado carísimo en una escuela de negocios cuqui.
Bajo la espuma que hace apetecible la cerveza del éxito hay un bebedizo asqueroso, cutre, poco apto para la salud, con el que tragamos muchos días en el mundo laboral y en las redes sociales. Contiene PowerPoints vacíos por los que se pagan altos precios, humo de muchos colores, frases simplonas dichas con solemnidad y experiencias transformadoras que tan solo modifican, a la baja, cuentas corrientes.
En esta novela, Alegría se escribe con mayúscula porque es un producto en venta, como casi todo. Si te da sarpullido el abuso de las palabras emprendimiento o meritocracia, tienes que leerla; si eres aficionado a los libros de autoayuda empresarial, lo vas a pasar fatal. Es lo que hay.
Dudo mucho que la literatura en 2026 pueda ser un espejo como los del callejón del Gato, al menos en cuanto a audiencia. Ahora nos miramos todo el tiempo en pantallas llenas de filtros que nos estiran y adelgazan y nos entusiasmamos cuando una IA generativa nos dice que somos altos y guapos, pero algún hueco hay que darle al esperpento. Eso es lo que puede aportar ¡Disparos de Alegría!
Nunca me he creído lo de la meritocracia, siempre me he sentido un intruso en cualquier ámbito, por eso lo que más me ha costado de esta pequeña novela es la decisión de publicarla, porque parece que te convierte en escritor. Pero aquí está, al final tengo que reconocer que lo único que he hecho en la vida es escribir: para medios, para empresas, para ordenar ideas, para blogs, en notas de prensa, redes sociales, canciones, guiones o campañas de publicidad. Igual ya era hora de dar paso a la ficción. Ya me diréis, quedan cromos en el álbum que aún pueden salir a pasear.
¡Disparos de Alegría! es una novela autoeditada, en gran medida, por la urgencia de retratar una actualidad que cambia constantemente de un modo caprichoso. El que hoy te vende mindfulness mañana te ofrecerá otra cosa. Además, pretende mirar a la cara a los libros de autoayuda allá donde más abundan.
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Autor: Txema Valenzuela. Título: ¡Disparos de Alegría!. Venta: Amazon.


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