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El arte de pasarlo bien

El arte de pasarlo bien

50 ideas para entretenerse con cualquier cosa, en cualquier parte

El arte de pasarlo bien no es, obviamente, una guía para niños sobre cómo pasarlo bien. Algo así sería afortunadamente innecesario, o bien desgraciadamente ineficaz. El libro de Ximena Maier lleva por subtítulo 50 ideas para entretenerse con cualquier cosa, en cualquier parte, pero más que ideas son momentos, escenas capturadas con acuarela por la autora.

Cuando comencé a hojearlo fui señalando las páginas con las cosas que recordaba haber hecho y con las que nunca se me ocurrió hacer, e incluso con las que aún podría hacer. Una idea un poco tonta, porque acabé señalando prácticamente todas las páginas, y sobre todo porque al final del libro se encuentra una sorpresa: las 50 ideas en miniatura, cada una de ellas con una casilla para marcar las que ya se han hecho. Guarida, arco, fogata, tesoro, trepar, cabaña, pozas… Todas tienen en común la sensación de aventura, algo a lo que tienden los niños de manera natural, como dice Gregorio Luri en el prólogo. Y, como dice también Luri, es algo que parece cada vez más difícil, precisamente porque requieren tiempo y aburrimiento, dos ingredientes esenciales convertidos en lujo por las razones que todos conocemos.

"El arte de pasarlo bien no es, como decíamos, una guía ni un manual; se conforma con ilustrar algunas de las cosas que hacíamos y que aún hacen los niños"

El campo —árboles, palos, piedras— es sin duda el entorno perfecto para muchas de las ideas que se recogen en el libro, pero otras necesitan algo que tiene relación con eso que, decíamos antes, se está convirtiendo poco a poco en un privilegio: soledad y paciencia. Algo tan sencillo como plantar una semilla podría ser el ejemplo perfecto: lidiar con la frustración de los primeros días y observar las hojas que asoman por primera vez puede resultar fascinante, si se deja que los ingredientes necesarios aparezcan y se combinen.

El arte de pasarlo bien no es, como decíamos, una guía ni un manual; se conforma con ilustrar algunas de las cosas que hacíamos y que aún hacen los niños. Funciona, en cierto sentido, como esos álbumes de cromos que guardamos en alguna caja, ya terminados, o a los que aún les faltan dos o tres piezas que nunca pudimos conseguir. Los cromos son precisamente una de esas 50 cosas que Maier incluye en el libro, con gran acierto. Cada vez que la boca se me tuerce en una mueca amarga, que diría Ismael, me basta con bajar al mercado de los domingos de Bilbao, en la Plaza Nueva. Allí, a pesar de sus aceleradas distracciones y de nuestro pesimismo constante, los niños siguen cambiando cromos con los padres. También siguen llevando al colegio los libros que no les obligan a leer, y probablemente a más de uno se le habrá pasado el timbre de después del recreo y se habrá quedado unos minutos solo, inmerso en las aventuras de Mowgli, de Atreyu o de Tom Sawyer. Y siguen haciendo todas esas cosas porque es a lo que tienden de manera natural.

"Me he acordado del Sempé de El pequeño Nicolás mientras me detenía en alguna de las ilustraciones"

En este sentido, el libro me ha recordado levemente a La hazaña secreta, de Ismael Grasa. No por el contenido ni por el público al que se dirigen, pero sí por la sensación que deja su lectura, como si fueran un recordatorio de lo fácil que es en realidad ser niño y ser adulto, tan fácil como acariciar a un animal dormido o cultivar un jardín. También me he acordado del Sempé de El pequeño Nicolás mientras me detenía en alguna de las ilustraciones, y de Tu colega del bosque, un libro que me compraron cuando era niño y que, éste sí, era una guía perfecta para construir cabañas, hacer nudos o identificar huellas de animales.

Decía al principio que había empezado a marcar las ilustraciones en las que más tiempo me detenía, y la primera de ellas fue la número seis: “Leer un libro entero en un solo día”. Puede parecer que no tiene mucho en común con trepar a un árbol, buscar un tesoro o construir algo que se parezca a una cabaña. Pero en el fondo todas esas cosas son parte de la misma historia. Y eso es, precisamente, lo que nos recuerda Ximena Maier en El arte de pasarlo bien.

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Autor: Ximena Maier. Título: El arte de pasarlo bien: 50 ideas para entretenerse con cualquier cosa, en cualquier parte. Editorial: Nido de Ratones. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro