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El cuento de Jeremías Pescador, de Beatrix Potter: mundo vivo a la vista

El cuento de Jeremías Pescador, de Beatrix Potter: mundo vivo a la vista

Suele recordarse (y es importante) que Beatrix Potter quería que sus álbumes fueran pequeños, proporcionados a las manos de sus lectores, que así podrían manejarlos con libertad. Pero se insiste menos en algo fundamental que toma el testigo de lo primero: esos álbumes pequeños se ofrecían como un mundo encerrado en sí mismo, un mundo que los niños exploraban al pasar las páginas y que, merced a un cuidado ingenio de vivacidad, permitía una experiencia única: la de un cuento ofrecido a la vista, la de un cuento vivo.

Así llamaba ella a sus álbumes: “cuentos”. Y lo hacía porque era consciente de que repetían algunas constantes de la narración tradicional (la aventura, la comicidad), así como una mezcla encantadora de realidad y fantasía. El inicio de El cuento de Jeremías Pescador es elocuente a este respecto: “Había una vez una rana llamada señor Jeremías Pescador. Vivía en una casa encharcada entre los ranúnculos, a la orilla de un estanque”.

"Este arranque se complementa en página enfrentada con una de sus acuarelas de encuadre en iris, como en las viejas películas del cine de orígenes"

Este arranque se complementa en página enfrentada con una de sus acuarelas de encuadre en iris, como en las viejas películas del cine de orígenes (o la visión que ofrece un catalejo). En ella vemos a una rana que viste como un señor y que lee el periódico despreocupada de la presencia de una suculenta libélula. Bastan estas dos páginas para caracterizar el talento de Potter. Quien las lee queda sumergido desde el comienzo en la historia: por las palabras y por la imagen, que permiten “ver” en todo momento ese espacio invisible en que se movía tradicionalmente el cuento.

A partir de ese momento, se desenvuelve la trama. Potter desarrollará sus ingredientes habituales: una aventura de apariencia inofensiva que bordeará la desgracia, una comicidad latente, cotidiana a la par que poética (“me comeré un sándwich de mariposas”). Potter retoma el magisterio ilustre del sapo que quería cortejar (Randolph Caldecott) y al que espera un infausto destino. Pero el suyo será un final alegre, cómico, anticipo de las escenas amicales de otro par de batracios ilustres, los Sapo y Sepo de Arnold Lobel.

"En definitiva, una lección de las posibilidades inmersivas (y atractivas) del álbum"

Sus ilustraciones del estanque (la rana Jeremías ha decidido salir a pescar para organizar una comida con sus amigos Ptolomeo Tortuga e Isaac Newton, emblemáticos nombres) alternan planos medios y generales, muestran un paisajismo lírico y lleno de detalles cotidianos. Pero lo importante no es esto. Con ser sobresaliente la capacidad de Potter para representar a sus héroes (era una extraordinaria “anatomista”) y la naturaleza que los rodea; y con ser sobresaliente su capacidad para remedar el lenguaje del cuento, maravilloso en su capacidad para reflejar los detalles y la vida (“entonces se sentó con las piernas cruzadas y sacó su equipo de pesca. Tenía una boya pequeña y roja, muy bonita. La caña era un fuerte tallo de hierba, y el sedal, una crin de caballo larga y blanca. En el extremo colocó una pequeña lombriz que no paraba de retorcerse”); con ser sobresaliente su dominio en ambos registros, lo que la convierte en una gran maestra del álbum es su capacidad “cinematográfica” para representar la mirada que muestra la acción.

El lector verá mientras lee planos frontales y posteriores de Jeremías, planos de lo que acontece debajo del agua y al emerger, planos que describen el movimiento en acciones que se explican en dos momentos… En definitiva, una lección de las posibilidades inmersivas (y atractivas) del álbum, que permiten la intriga de la amenaza (encarnada en una gran trucha de río), previa al plácido final. Y todo ello, una vez superado el peligro, será coronado con una lección final bienhumorada, que brinda al lector de pequeñas manos otro de los grandes temas de la imaginación infantil: el cielo de la amistad risueña.

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Autor: Beatrix Potter. Título: El cuento de Jeremías Pescador. Editorial: Blackie Books. Venta: Todostuslibros.  

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