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El hervidero de la complicidad

El hervidero de la complicidad

Peter Sloterdijk inició en 1998 una de las aventuras intelectuales más estimulantes e intrépidas que puedan pensarse en la filosofía contemporánea. Y eso que ya venía, quince años antes, de su gloriosa Crítica de la razón cínica. La envergadura de la tentativa, y la ambición teórica del proyecto, son descomunales, ya que el objetivo no es otro que trazar las huellas del hontanar prístino en el que se forja la subjetividad. Una subjetividad, por cierto, que se edifica sobre las ruinas de pérdidas, destrucciones, deslizamientos, pero también, y sobre todo, a través de alianzas y complicidades. Esto es así porque la individualidad, como tal, es impensable para Sloterdijk. Siempre hay una conjunción, simbiosis, una comunión que, desde la noche de los tiempos, atraviesa a cada sujeto hasta configurarlo de una manera radical.

Esferas es una obra que se disemina en tres volúmenes. Una trinidad: un único libro que se divide en tres y que, pese a su separación física y temporal, son inseparables en términos epistémicos. Como dice el propio Sloterdijk, el objetivo es trabajar el ser-en-esferas como instancia clave y fundamental en la que se asienta y nutre la subjetividad. Siruela, en una majestuosa labor editorial, reedita el primer volumen, (Esferas I: Burbujas), que constituye el primer tramo de este fascinante recorrido tripartito (ya previamente habían editado los tres volúmenes). Un tramo, cabe apuntar, básico para el desarrollo de su pensamiento socio-cultural y que, además, tiene una arrolladora vigencia en nuestros tiempos. Una edición maravillosa, cabe apuntar, en la que la dialéctica interioridad-Afuera se cuestiona en todo momento y se articula desde la erudición característica del pensador alemán, que además se sirve, una vez más, de una prosa excelsa y virtuosa.

"Es relevante para Sloterdijk el hecho de que nunca haya inmediatez. La idea de la relación directa con la naturaleza es una ilusión"

La esfera es habitabilidad, contexto que sitúa una convivencia imposible de eludir; espacio en el que la alteridad define de tal manera a la subjetividad que es realmente imposible hablar de una distinción entre adentro y afuera. No hay soledad, pese a que la ausencia de interlocutores diga lo contrario en muchos momentos. Siempre hay un desdoblamiento mínimo, cuántico, que cortocircuita cualquier tentativa de solipsismo. Hay una convivencia aunque los cuerpos ya no estén ahí, en su manifestación, en su presencia siempre limitante. Se establece una pertenencia mutua, una presunta inmediatez que siempre es distanciamiento; una pertenencia que, pese al delirio contemporáneo de la hostilidad del otro, siempre es vivida desde la complejidad, complicidad y sutilidad que escapa a todo registro.

Es relevante para Sloterdijk el hecho de que nunca haya inmediatez. La idea de la relación directa con la naturaleza es una ilusión. Acceder a las cosas mismas es un trampantojo que elude la intermediación que atraviesa cualquier ontología. La cultura no (nos) abre (a) otra naturaleza. Ni panteísmo, ni neoplatonismo, ni romanticismo ni fenomenología. No hay un acceso directo a las realidad (esto va más allá del debate realismo/idealismo); no es posible una unión íntima con lo real puesto que, para Sloterdijk a la sazón de su tesis de las esferas, siempre hay una mediación, un lugar “exhalado, repartido, desgarrado, recompuesto” que media entre sujeto y realidad.

"Es un trabajo dotado de una perspicacia y capacidad analítica que convierten la aventura de Esferas en una de las travesías intelectuales más importantes y fascinantes de nuestro tiempo"

Ahora bien, las esferas son inestables al estar abiertas a interferencias, injerencias, mutaciones e infecciones. Son “conformaciones morfo-inmunológicas” que se reconfiguran, reconstituyen y resignifican. Se erigen en construcciones que se edifican desde las ruinas de una suplencia continuada a la primera gran esfera que parece perdida para siempre: el vientre materno. Y es que, para Sloterdijk, por ejemplo, el Estado es una forma de reedificar, desde modelos institucionales imaginarios, los cuerpos maternos en los que se gesta esa primera esfera que, como el paraíso, parece perdido pero que, verdaderamente, siempre se replica en cada conjunción esférica que se va formando a lo largo de la existencia.

Verdaderamente, nos encontramos ante un libro y pensamiento descomunales, un hervidero de ideas y planteamientos que tocan de lleno nuestro presente; un proyecto de una envergadura y erudición que está a la altura de muy pocos autores (sobre todo de aquellos que se vanaglorian, en un ejercicio de narcisismo vacuo, de su consideración como “intelectuales” de primera línea). Y, sobre todo, es un trabajo dotado de una perspicacia y capacidad analítica que convierten la aventura de Esferas en una de las travesías intelectuales más importantes y fascinantes de nuestro tiempo.

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Autor: Peter Sloterdijk. Título: Esferas I: Burbujas. Editorial: Siruela. Venta: Todos tus libros.

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