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El lenguaje como crisálida

El lenguaje como crisálida

La potencia de la escritura se erige en torno a aquello que orilla lo indecible y lo no nombrado: aquello que atraviesa el lenguaje desde esa red invisible que teje el argumento hasta hacerse presente. No de otro modo puede adentrarse el lector en la primera novela de la poeta Blanca Morel, Anomal, publicada por Eolas Ediciones (2026). El cruce léxico entre “anómalo” y “normal” del propio título nos sitúa en una normalidad desviada, donde lo extraño se integra en lo cotidiano, para interrogarnos desde dónde somos quienes somos en una constante respuesta en fuga.

El argumento de Anomal podría resumirse en el reencuentro entre dos hermanas separadas como consecuencia de la trama de niños robados en el Madrid franquista; éstas apenas llegan a conocerse por la temprana muerte de una de ellas, Joana, a causa del cáncer, por lo que Marina intentará descubrir quién era su hermana a través de sus diarios y libros. No obstante, esto sería simplificar a lo aparente el verdadero sentido. Blanca Morel, en un proceso tan artesanal como visceral, apela a algo más atávico y primigenio en esta novela al entrelazar lo animal con lo humano por medio de un singular gusano de seda, Bombyx mori, cuyo hallazgo en una caja de zapatos y cuidado engendra un vínculo afectivo y emocional entre especies y, finalmente, en una simbiosis. Nada hay de metamorfosis kafkiana en insecto, sin embargo la tensión narrativa nace de esa amenaza de lo cotidiano al encontrarse con lo extraordinario. Los verdaderos peligros se agazapan en la realidad más prosaica, alterándola desde dentro y haciendo que lo normal se sienta frágil o irreal. La transformación de este quimérico gusano de seda es el hilo conductor sobre el que se anudan las tres partes y la intrahistoria: “Logos, symbolon”, “Anomal” y “Amorir”, y a su vez la metamorfosis señala una cronología lineal, aunque llena de elipsis, en unos capítulos tan breves como ágiles, donde cada una de las partes tiene un estilo narrativo armonizado con el tema que narra.

"Hay una reflexión velada en torno a la anatomía del pensamiento a través del lenguaje y los horizontes del mismo, así como de la propia escritura"

En “Logos, symbolon” Blanca Morel enfrenta las emociones pre-lógicas a su enunciación sígnica y lingüística, aún cuando el lenguaje no es más que un símbolo creado y compartido por unos códigos aprendidos. Marina ahonda en los contornos y vacíos de la palabra, esos pronombres neutros que fagocitan la verdad para retornarnos una desvaída mueca de aquello que duele. Aunque nunca se terminan de perfilar las sombras de ese robo de su hermana al nacer, y dada por muerta, y las consecuencias familiares tanto de aquella ausencia como de su encuentro, la deriva del argumento lo hace innecesario, porque sobre ella y la hermana muerta se sobrepone la existencia y la identidad. Una identidad que se define al nombrar, al extraer a la luz con las palabras lo que estaba oculto; así se vacían los vacíos. Por ello, esta parte nos sitúa en la acción, tanto como en la importancia del lenguaje y la literatura. Porque por medio de las lecturas de los diarios de su hermana y de sus libros Marina inicia una catarsis personal que le conduce a un reconocerse. Anomal se revela entonces como un diálogo con otros autores: Djuna Barnes, A.A. Milne, Leibniz, Borges, Alejandra Pizarnik, Emily Dickinson, René Char, Trakl, Inger Christensen, Deleuze & Guattari, Clarice Lispector, Mª Luisa Bombal, Bocar Diong, G. Orwell, Kafka… En este entramado de referencias literarias asienta la autora no sólo lecturas como guía de aprendizaje (y de desaprendizaje), sino el rastro de Joana, quien era poeta, y que Marina sigue y persigue para acercarse a su hermana muerta. Los libros le hablan y hablan entre sí, urdiendo un universo literario donde escritura y lectura se conjuran: “Ahora ambas formaban un caduceo: la lectura de Marina; la escritura de Joana; y en el centro, el lenguaje”. Hay, por tanto, a lo largo de esta parte una reflexión velada en torno a la anatomía del pensamiento a través del lenguaje y los horizontes del mismo, así como de la propia escritura: “Esplendor habla de algo que no podemos ver pues está oculto. Marina a estas alturas ya sabía que en realidad toda la poesía habla de eso”. El gusano crece hasta un tamaño inimaginable y comienza a hilar su crisálida.

Toda la fase de pupación se desarrolla en la segunda parte, “Anomal”, que indaga en la figura de la hermana, especialmente por la lectura de sus diarios: “Leer los diarios de Joana era traspasarlos, cruzarlos, como Alicia al pasar al otro lado del espejo”. Y así sucede: ambas hermanas se encuentran en los signos escritos. Y Marina también se encuentra a sí misma en ese espejo literario, cuando viuda y con un hijo adulto viviendo en el extranjero, debe aceptar su soledad y quién es ahora: “Una gran parte de su vida ha pasado y se encuentra pariendo lentamente a una mujer”. En la tercera, “Amorir”, otro cruce léxico entre amar, morir y Mor, el nombre de un inmigrante que acoge en su casa, la trama desemboca en la transformación en una enorme mariposa, trasunto, ahora sí, de la protagonista, tras una violación múltiple:

“Un ser numinoso rige la realidad, tan real como simple, como imposible. La Mariposa es grande, inmensa, ocupa toda la Historia, la que ha tenido lugar y la que no. Marina sabe que de Eso depende la vida. Cuando la mariposa no esté, ella volverá a caer en la carne, y su carne será freno de su espíritu desgajado”.

"Esta novela ambientada en un Madrid oscilante entre los barrios periféricos y obreros y una atmósfera culta de galerías de arte y exposiciones, hibrida la prosa poética, la poesía, el diario o el ensayo filosófico"

Lo imposible y lo extraordinario manifestado en su plenitud esplende en esta última parte: “¿Y si lo que esperamos no es lo que acontece pues el acontecer lleva el germen de lo inesperado? ¿Y si lo esperado se convirtió en lo inesperado y lo inesperado era Mor?”. La poética escritura de Blanca Morel invoca lo inaudito y genera incomodidad. Lo simbólico atraviesa los significados y la propia novela.
Esta novela ambientada en un Madrid oscilante entre los barrios periféricos y obreros y una atmósfera culta de galerías de arte y exposiciones, hibrida la prosa poética, la poesía, el diario o el ensayo filosófico, donde Blanca Morel también deja el rastro de sus más recientes poemarios, Polvo y Suma noche, en varios pasajes, integrando de esta manera su quehacer literario. Anomal ovilla en sí lo insólito y extraño para adentrarnos en ese espacio donde identidad, herencia, duelo y metamorfosis se tensan y se disuelven en el lenguaje. Las palabras como gusanos elaboran una crisálida, una identidad, que esconde en su interior una vida en constante transformación, así también Marina por medio de la lectura de los diarios y los libros de Joana. Una reconstrucción que solo el lenguaje, y lo no nombrado, es capaz de sostener, porque “Al invocarse con la palabra cada día se parió a sí misma”.

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Autora: Blanca Morel. Título: Anomal. Editorial: Eolas. Venta: Todos tus libros.

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