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El relato como investigación

El relato como investigación

En su última obra publicada, Los diarios de Emilio Renzi, Picardo Piglia escribía: “No me interesa el género policial. Me interesa escribir relatos bajo la forma de una investigación”. Resulta curiosa la cita al constatar que proviene de un apasionado lector y editor de novelas negras; pero quien conozca la obra de Piglia comprenderá rápido su sentido. Las palabras me han venido a la cabeza cuando en el relato “El astrólogo” —tercero de esta colección de cuentos protagonizados por el comisario Croce— el narrador afirma: “La verdad no estaba aislada, ni quieta. La verdad era variable y comparativa (…). Las relaciones internas de la verdad cambian, se mueven (…). Le interesaba entender, desde chico era así; entender le interesaba demasiado, a veces no podía dejar de rumiar, se perdía en las variaciones contingentes del mundo, quería saber, captar, detener el vaivén de la vida (…). El crimen escondía la verdad de la sociedad”.

"Los hechos criminales en los casos del comisario Croce son meros esqueletos que Piglia va rellenando con tramas repletas de observaciones de la realidad"

Las reflexiones anteriores bosquejan lo que significa para Piglia la trama policial: un proceso de conocimiento donde el escritor y el detective —su alter ego— buscan comprender la realidad: la personal, la social, la histórica… a través de una investigación. Así se expone también en otro cuento titulado “La conferencia”, donde un viejo escritor ciego —trasunto de Borges— imparte una conferencia sobre literatura policiaca en una ciudad de provincias. Apenas asisten a la charla seis personas, pues el resto del pueblo ha acudido a la conferencia de un entrenador de fútbol. El escritor ciego comienza hablando de Edgar Poe y de su invención del detective investigador: Auguste Dupin. Desde ese momento inicial, existe  un hecho criminal y un sujeto que lo investiga. “La literatura policial —afirma el viejo escritor ciego— se funda en la tensión insalvable entre el crimen y el relato: (…) el crimen tiende al silencio (…) y está fuera del lenguaje, mientras el relato hace hablar a lo que se mantiene oculto (…)”.

Todo en estos cuentos gira en torno a esta idea del detective como filósofo, como amante de una suerte de conocimiento. No en vano, los hechos criminales en los casos del comisario Croce son meros esqueletos que Piglia va rellenando con tramas repletas de observaciones de la realidad. A menudo, parece divagar deliberadamente sobre cuestiones ajenas al crimen. Por ejemplo, en “La película” se abordan los orígenes de la pornografía a partir de la supuesta existencia de un film erótico protagonizado por Evita Perón. En “El jugador” el relato se centra en los juegos de azar y en cómo la vida y la muerte son también fruto del azar. Un relato apasionante es también “El impenetrable”, que trata sobre el deseo de los seres humanos de desaparecer, de llevar vidas distintas.

"Los casos del comisario Croce denotan una frescura y una espontaneidad derivada quizá de las limitaciones del autor para revisar sus escritos"

“El Tigre” también trata sobre la desaparición, pero en este caso impelida por la dictadura argentina de Videla. En el cuento, que se desarrolla en 1976, el comisario Croce acompaña al narrador a un lugar llamado El Tigre. Se trata de un paraje natural próximo a Buenos Aires, una zona pantanosa junto al delta del río Rama Negra, donde el narrador posee una cabaña. Tanto él como el comisario Croce desean pasar en ese tranquilo lugar los peores días de la represión militar. Para amenizar el tiempo, Croce decide contar a su amigo asesinatos que le ha tocado vivir a lo largo de su carrera de detective. Mientras tanto, atardece en el delta y toman tranquilamente una botella de vino, olvidando la dictadura que impera en el mundo exterior, en el mundo real. “El Tigre” se convierte, de este modo, en un relato policial dentro de otro relato policial, y me sugiere la idea del Decamerón: al igual que los jóvenes florentinos de la obra de Boccaccio se recluían para huir de la peste y se contaban relatos, los protagonistas de Piglia huyen del régimen de Videla y se cuentan relatos policiacos.

Al final del libro, se incluye una “Nota del autor” de 2016 en la cual Ricardo Piglia —ya enfermo de ELA— cuenta cómo redactó este libro gracias a un hardware llamado Tobii, que le permitía escribir con la mirada. Se pregunta si este nuevo procedimiento de escritura habrá cambiado su estilo… Tal vez la respuesta sea que sí, porque Los casos del comisario Croce denotan una frescura y una espontaneidad derivada quizá de las limitaciones del autor para revisar sus escritos. ¿Cómo se corregirá un texto con la mirada?, me pregunto.

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Autor: Ricardo Piglia. TítuloLos casos del comisario CroceEditorial: Anagrama. Venta: Amazon, Fnac y Casa del libro

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