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El rincón de Tusquets

En la biblioteca de mis padres en Buenos Aires los libros estaban ordenados por orden alfabético. Todos a excepción de los de Tusquets, por los cuales mi padre tenía un cariño especial. Tal vez por eso los ponía juntos, y “ni muy alto ni muy bajo, cerca del corazón”, decía mi papá.

"Luis me presentó a sus editores en lengua española: Beatriz de Moura y Antonio (Toni) López Lamadrid, y el stand de Tusquets pasó a ser mi casa en la Feria y mi refugio"

La pasión de letraherido debe de ser contagiosa: en 1978, cerrando la valija que me acompañaría a París, mi papá me ofreció que escogiera un libro de su biblioteca “para que te acompañe allí donde estés”. Fui al rincón de Tusquets y me llevé uno de Woody Allen. Pensaba que el humor sería un buen compañero contra la soledad y un buen bálsamo para combatir la melancolía.

En mayo de 1992 conocí a Luis Sepúlveda en el Festival Etonnants Voyageurs de St. Malo. Después de escucharlo en una charla compré la edición francesa de Un viejo que leía novelas de amor, me acerqué a pedirle una firma y le propuse retratarlo.

Así nació nuestra amistad. A los pocos meses nos volvimos a encontrar en la Feria del Libro de Frankfurt, Luis me presentó a sus editores en lengua española: Beatriz de Moura y Antonio (Toni) López Lamadrid, y el stand de Tusquets pasó a ser mi casa en la Feria y mi refugio.

En 2009 Beatriz de Moura me llamó para invitarme a la fiesta de los 40 años de la editorial. Yo respondí con preguntas torpes de fotógrafo, y ella dejó claro que me estaba invitado como amigo y no para sacar fotos. La editorial me mandó los billetes y el bono del hotel, y del aeropuerto fui directo a la editorial para hacer una foto de grupo muy divertida que luego vería con emoción colgada en las paredes de las oficinas de Tusquets.

"Diez años después recibí un generoso mensaje de Albert Andreu invitándome a celebrar el cincuentenario de la editorial"

Diez años después recibí un generoso mensaje de Albert Andreu invitándome a celebrar el cincuentenario de la editorial. Esta vez viajé a Barcelona desde Madrid, y ya en el tren tuve gratos reencuentros: un café con Xavi Azpeitia, bromas con Lola Larumbe y Rafael Reig y fotos a María Tena. Llegué temprano al restaurante donde se celebraría la fiesta para hacer una nueva foto de grupo del equipo de Tusquets. Nuevamente sentí el afecto de Beatriz, Juan Cerezo y de todo el equipo de la editorial, pero una cosita en el estómago me recordó la ausencia de Toni. Más tarde en la fiesta me reencontré con un sinfín de afectos: con Víctor Andresco, Ana y Paco Cálamo, Cristina Fuentes, Elvira Marcos, Lucía López Coll y con autores de la casa, también amigos muy queridos, como Almudena Grandes, Luis García Montero, Leonardo Padura, Fernando Aramburu, Petros Márkaris, Cristina Fernández Cubas, Antonio Orejudo, Juan Cruz, Abilio Estévez, David Trueba y Luis Sepúlveda, con quien me unen 27 años de hermandad siempre acompañados por los libros de Tusquets.

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