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En el reino de los espíritus hambrientos, de Gabor Maté

Merecedor del Premio Hubert Evans de No Ficción 2010 y convertido en best seller internacional, este libro replantea el trastorno por consumo de sustancias como una respuesta al sufrimiento, no como un fracaso moral, y ofrece un camino diferente hacia la comprensión, la esperanza y la reparación social.

En Zenda ofrecemos la Introducción de En el reino de los espíritus hambrientos (Capitán Swing), de Gabor Maté.

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Febrero de 2018: han pasado diez años desde la publicación de la edición original de En el reino de los espíritus hambrientos. Salgo del ascensor en un hotel de San Francisco. Desde el otro extremo del vestíbulo un desconocido corre hacia mí con los brazos abiertos. «Mi hijo murió de sobredosis. Para mí era incomprensible, pero cuando leí su libro, entendí por qué pasó».

El emotivo abrazo de un solo padre afligido valida haber escrito este libro y el trabajo que supuso. A lo largo de la última década, personas de toda condición me han escrito desde las cuatro esquinas del planeta para describir el impacto de este texto en sus vidas o en las de sus seres queridos, cómo ha cambiado su forma de entender a los adictos y lo que significan las adicciones, cómo les ayudó a abrir sus corazones a la enormidad del problema. Ha inspirado canciones y poemas en Canadá y en Estados Unidos, cuadros en España, producciones teatrales en Rumanía y en Hungría y se utiliza en centros de formación, en programas de asistencia contra las dependencias y en instituciones para su tratamiento. Especialmente gratificantes, habida cuenta de la creciente crisis de las adicciones, son los testimonios de jóvenes estudiantes que aseguran haberse sentido inspirados para hacerse terapeutas o para estudiar Medicina y Psiquiatría con el objetivo de ayudar a personas como las que aparecen retratadas y se expresan en estas páginas. Un trabajador social de Los Ángeles me escribió: «Los policías me tienen boquiabierto: han regado de esperanza un corazón que estaba ya agotado. Hay uno en particular que ha adoptado como guía el modelo de reducción de daños que aparece en En el reino de los espíritus hambrientos: cuando identifica a los candidatos, se acerca a ellos con respeto y una compasión creativa». El libro ha encontrado su espacio en las cárceles: algunos terapeutas me han contado historias de presos que lloraban cuando veían sus historias reflejadas en estas páginas o en alguna de las conferencias en esta materia que he impartido. «Su libro me permitió identificar las causas de mi adicción —me escribió un hombre encarcelado en Idaho—. Ahora puedo responder a la pregunta que mi familia y mis amigos me han hecho desde hace décadas: “Por qué?”».

El porqué nunca ha sido más urgente que hoy.

Mientras escribo esta introducción, una epidemia de sobredosis por opioides causa estragos. Cada tres semanas mueren por sobredosis en Estados Unidos tantas personas como perdieron la vida en los ataques a las Torres Gemelas. Gran Bretaña, que tiene la proporción más alta de adictos a la heroína de Europa, registró el año pasado un triste récord en el número de muertes asociadas a las drogas: en Inglaterra y Gales murieron más de 3.700 personas, fundamentalmente a causa de la heroína y de opioides similares. En Canadá las cifras son también preocupantes. Según el informe publicado por la Agencia de Salud Pública de Canadá en marzo de 2018, en 2017 se produjeron más de cuatro mil muertes relacionadas con los opioides en el país, cifra que representa un incremento cercano al 50 por ciento con respecto al año anterior y que «afecta a todas las regiones del país […] con efectos devastadores en las familias y en las comunidades». En mi provincia, la Columbia Británica, hubo ciento veinticinco muertes por sobredosis en un único mes, enero de 2018, según Bonnie Henry, máxima responsable provincial de salud. «Solía pensarse —me contó Henry— que las sobredosis solo le ocurrían a esa gente de ahí», con lo que se refería a las zonas marginales como el barrio del Downtown Eastside de Vancouver, conocido por el impacto de la droga y que es donde empieza y termina este libro y donde transcurre gran parte de su acción. En 2016 la Columbia Británica declaró una emergencia pública, en parte, asegura Henry, para trasladar el debate de una emergencia localizada al problema social mucho más amplio que en realidad es. «No se trata de “esa gente”. Se trata de nuestra gente, nuestros hermanos y hermanas, nuestras familias; las muertes por sobredosis suceden en todos los barrios, desde los más ricos hasta los más pobres».

Pese a la sincera alarma y al dolor por esta matanza, es un consuelo demasiado sencillo creer que estas muertes se deben en exclusiva a conductas o a predilecciones individuales. En términos sociales y políticos, representan sacrificios humanos. Estas personas son víctimas de nuestra arraigada reticencia a aceptar la realidad y las causas de las adicciones, especialmente las relacionadas con las drogas. Durante décadas, en contra de todas las evidencias científicas acumuladas, nos hemos negado a exigir o a aplicar medidas que previnieran y abordaran de forma adecuada los estragos de las adicciones. Como denunció con acierto David Walker, primer presidente de la junta de directores de la agencia gubernamental de salud pública de Ontario, en una carta al diario The Globe and Mail (17 de marzo de 2018): «En 2003 una nueva y aterradora epidemia sacudió Canadá, Toronto fundamentalmente; cuarenta y cuatro personas murieron a causa del SARS. […] Las autoridades provinciales y federales reaccionaron con determinación. […] Quince años más tarde, la adicción a los opioides, otra epidemia nueva y aterradora, golpea Canadá. Uno no puede más que preguntarse por qué nuestra respuesta colectiva es, en comparación, tan silenciosa. ¿Es porque valoramos menos a quienes están muriendo? ¿Es esta la sociedad “humanitaria” en la que nos estamos convirtiendo?».

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Autor: Gabor Maté. Título: En el reino de los espíritus hambrientos. Traducción: Enrique Maldonado Roldán. Editorial: Capitán Swing. Venta: Todostuslibros.

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