Inicio > Libros > Narrativa > Eneida: la voz de Roma

Eneida: la voz de Roma

Eneida: la voz de Roma

Los troyanos, exiliados tras la destrucción de Troya por los griegos, vagan por el Mediterráneo con Eneas al frente hasta llegar a Italia, donde intentan asentarse. No lo conseguirán sin una guerra. Los dioses lo quieren así y la resultante es Roma, cuya misión será gobernar el mundo. Pero para llegar a Roma, cuánta pérdida de vidas jóvenes.

En este making of Fernando Romo Feito cuenta cómo tradujo la Eneida (La Oficina), de Publio Virgilio Marón.

******

¿Por qué la Eneida? La Eneida, la voz de la Roma de Octavio, me acompaña desde siempre, junto con la Ilíada y la Odisea. Nunca necesité que los liberasen, aligerasen o hicieran divertidos. Son clásicos porque nos siguen hablando; si no, serían momias. Basta con leerlos; solo hace falta la edición adecuada.

Para la Eneida tuve la sensación de que había un hueco. Faltaba para ella lo que hicieron para la Odisea José Manuel Pabón o, muy recientemente, F. Javier Pérez o Juan Manuel Macías. Obviamente, a partir de la lengua original. ¿Qué sentido tiene traducir de una traducción inglesa, si se puede ir directamente al latín? No se debe eludir el trabajo con las ediciones críticas y los comentarios. En mi caso fueron la de Mynors en Oxford (1969), comparada con las de Perret para la Colección Guillaume Budé (1982) y la de Conte para la Teubneriana (2009); así como los comentarios sobre todo de Horsfall y Austin.

"Virgilio habla para sus contemporáneos, con ellos comparte referencias que hemos perdido"

Cierto, la diferencia histórica nos separa, y problema no pequeño es el contexto. Virgilio habla para sus contemporáneos, con ellos comparte referencias que hemos perdido. En consecuencia, en vez del consabido esquema vida-obra del autor, preferí recordar simplemente que la victoria de Octavio en Accio terminaba veinte años de guerra civil que casi acaban con Roma y que aún estaban frescas la destrucción de Cartago y la conquista del Mediterráneo… A esas pocas pinceladas dediqué una introducción breve y las notas, las menos posibles, la presentación de cada libro (como el guía que ayuda a visitar un monumento), los epígrafes-recordatorios y el índice onomástico.

Pero comentarios y traducciones no evitan lo de verdad difícil: encontrar la propia voz. Las palabras del traductor, que pretenden ser, nada menos, las que hubiera dicho el autor de hablar para nosotros, ahora y en nuestra lengua. El cauce para lo que hemos de intentar comprender.

Y, ¿qué hay que comprender? Un pueblo de Asia que huye por mar de la guerra, que busca un lugar donde reconstruir su vida. Un héroe que soporta una misión que le excede y que, a diferencia de los homéricos, se cuida de los suyos, negocia, guerrea y sí, es piadoso… a veces. Unos pueblos de Italia que acogen, pero otros se oponen a muerte a los recién llegados. Debe haber un plan divino para que Roma llegue a existir. No es de extrañar que Virgilio y con él toda Roma creyera en un destino superior: gobernar el mundo. Así se entiende que la Eneida nos siga hablando.

"Los personajes no pueden hablar como nosotros, porque no son nuestros contemporáneos"

¿Qué voz puede estar a esa altura, cuando el poeta escribe, además, a la sombra de los poemas homéricos? Sombra que explica la composición: una Odisea reducida y, tras la bajada al inframundo, una Ilíada. Siempre sosteniendo la tensión de lo heroico, porque, para el mundo antiguo, el épos requiere la poesía. Ahí la dificultad: escribir en español actual en un verso que, sin dejar de serlo, no pretenda revivir arqueológicamente el hexámetro; sin seguir tan de cerca el orden de palabras latino que martirice al lector; sin parafrasear o explicar lo que el poeta no explica; manteniendo un tono elevado, pero sin afectación.

Los personajes no pueden hablar como nosotros, porque no son nuestros contemporáneos. Eneas, en particular, da algunos pasos en dirección a lo que será siglos después la novela, pero todavía no lo es. Dice Paul Veyne y es verdad que hoy leemos la Eneida como si fuera una novela de aventuras. Pues bien, en lo que hay entre esa lectura y el esfuerzo por mantener el poema, ahí pretendimos encontrar el lugar de la escritura. Que lo hayamos conseguido o no, el juicio ya no es nuestro.

————————

Autor: Publio Virgilio Marón. Título: Eneida. Traducción: Fernando Romo. Editorial: La Oficina Editorial. Venta: Todostuslibros.

0/5 (0 Puntuaciones. Valora este artículo, por favor)
Notificar por email
Notificar de
guest

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios