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Enrique Llamas: «Si hubiera inventado un personaje como Arantxa Sánchez Vicario no me hubiera quedado mejor»

Enrique Llamas: «Si hubiera inventado un personaje como Arantxa Sánchez Vicario no me hubiera quedado mejor»

Tras el éxito de Todos estábamos vivos, que ponía el foco en los excesos de la movida madrileña, Enrique Llamas vuelve con Lo nuestro, un libro ambientado en el furor de los Juegos Olímpicos de Barcelona en los 90 para hablar de las cicatrices que deja el progreso y de la pérdida de la inocencia.

Lo nuestro, que sale a la calle esta semana publicado por AdN, es un retrato de un país en plena ebullición, que alcanza su punto álgido con los Juegos Olímpicos en el 92. Todo ello visto por tres jóvenes que desde diferentes posiciones descubren el lado oscuro, las sombras de todo lo que reluce.

El escritor zamorano Enrique Llamas, de 34 años, ya dedicó su primera novela, Los de Caín, a analizar un contexto histórico que tampoco conoció. Indagó en las postrimerías del franquismo desde un pueblo perdido en mitad de Castilla. Y es que Llamas explica a Efe que siente una incapacidad para llegar a entender del todo el presente. «Una novela sobre mi generación tendría que hablar a la fuerza de la frivolidad, de las apariencias y de las redes sociales. Y sin embargo, quizá por no haberlo vivido, entiendo mejor los contextos de generaciones anteriores, porque además son coyunturas que ayudan a definir lo que somos ahora«, sostiene. «Sé que estas tres novelas pueden parecer muy distintas, pero su ambientación solo dista en una década entre cada una de ellas y la siguiente. Se trata del mismo país, que evolucionó mucho y muy rápido, pero a un precio muy alto», añade.

Con Vázquez Montalbán en el aroma de Lo nuestro, en el libro destacan Polo, un periodista de 31 años que tiene que cubrir los Juegos, y Clara, una adolescente. Ambos recorrerán el camino de la pérdida de la inocencia y asumirán la resignación que conlleva que la ilusión se desmorone. Y como figura simbólica y central aparece el personaje de la tenista Arantxa Sánchez Vicario, alguien que alcanzó la cima deportiva y cayó en picado. «Si hubiera inventado a Sánchez Vicario no me habría quedado mejor. Ella representaba todo: joven talentosa, trabajadora, mujer… Todo. Cuando su carrera acaba su imagen se desploma por los problemas con el fisco, con sus padres, con su pareja. Necesitaba entender cómo alguien que ha tenido todo es capaz de dinamitarlo. Para mí su figura representa muy bien lo que pasó en este país en este periodo».

El mundo del periodismo es otro de los temas que escruta Llamas. «He podido tomar testimonios de un montón de periodistas que vivieron los Juegos Olímpicos, un periodo que califican como uno de los mejores momentos de sus vidas. Coincidió también con el boom de las privadas; pero después cayó todo en una competencia salvaje, en el ciberanzuelo y en unas condiciones laborales mucho peores», concluye.

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